Actualización del artículo · 2026
Este artículo fue publicado originalmente en 2015 como recopilatorio de posts. En 2026 lo he reescrito completamente para incorporar los datos reales de casi 2.000 familias encuestadas y una mirada más actual sobre lo que preocupa realmente en la etapa de 2 a 6 años.
Cuando empecé este blog, en 2012, escribí sobre las preocupaciones de los padres desde lo que veía en consulta y lo que vivía en casa con mis propios hijos. Era una mirada honesta pero limitada — la mía.
Desde 2019 tengo algo más: datos reales de casi 2.000 familias que respondieron a una encuesta sobre lo que les preocupa de sus hijos. Y los datos de la etapa de 2 a 6 años son, con diferencia, los más reveladores de todos.
Porque resulta que las preocupaciones han cambiado menos de lo que podría parecer — pero la manera de entenderlas sí ha cambiado mucho. Este artículo recoge las 5 preocupaciones más mencionadas por las familias con hijos en esta etapa, con los datos encima de la mesa y con los recursos que he ido publicando a lo largo de estos años para acompañar cada una de ellas.
Si tienes un hijo de 2 a 6 años, es muy probable que te reconozcas aquí.
Si conocemos qué podemos esperar en cada etapa, las preocupaciones no desaparecen — pero se viven de otro modo. Con menos culpa y más comprensión.
910 familias con hijos de 3 a 6 años respondieron. Esto es lo que más les preocupa.
Y el dato que más me impacta: el 61% dice que la situación mejoraría si supiera más sobre cómo son los niños de esta edad. Es el porcentaje más alto de toda la encuesta, en cualquier franja.
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La encuesta sigue abierta. Solo te lleva unos minutos y ayuda a entender mejor qué preocupa realmente a las familias de hoy.
Participar en la encuestaLas 5 grandes preocupaciones de mamá y papá de los 2 a los 6 años
Las cinco que siguen son las más mencionadas por las familias encuestadas con hijos en esta franja. No son las únicas — pero sí las que aparecen una y otra vez, en consulta y en los datos.
1. La comida — la preocupación de hábitos nº1 en todas las edades
Si tienes un hijo que no come, que es muy selectivo, que se levanta de la silla, que solo comería pasta o pan — esta preocupación te sonará. El 47% de las familias con hijos de 3 a 6 años lo señala como su principal preocupación de hábitos. Y no es solo de esta etapa: es la más mencionada en todas las franjas de edad de la encuesta.
Lo que más ayuda en esta etapa no es encontrar el truco perfecto para que coma. Es entender qué hay detrás del rechazo — que casi siempre tiene más que ver con la autonomía, con la sensibilidad sensorial o con la neofobia alimentaria que con capricho o mala voluntad.
2. La intolerancia a la frustración — la preocupación emocional más mencionada
El 45% de las familias con hijos de 3 a 6 años señala la intolerancia a la frustración como su mayor preocupación emocional. Es el dato más alto de toda la encuesta en cualquier franja de edad. Y tiene todo el sentido: entre los 3 y los 6 años los niños quieren cada vez más cosas, tienen muy claro lo que desean, pero todavía no tienen los recursos para gestionar cuando ese deseo no se cumple.
La frustración no es un problema que haya que eliminar. Es una emoción necesaria que, bien acompañada, enseña al niño a tolerar el malestar, a esperar, a adaptarse. El problema no es que el niño se frustre. Es cuando no tiene a nadie que le ayude a atravesarla.
No podemos proteger a los niños de la frustración. Pero sí podemos acompañarles mientras la aprenden a sostener.
Artículos sobre frustración y emociones
→ Intolerancia a la frustración: qué es y qué hacer
→ Rabietas infantiles: por qué se producen y qué hacer
3. La conducta: desobediencia, llantos y el eterno "no"
El 43% señala la desobediencia y el 40% los llantos constantes. Son las dos preocupaciones de conducta más mencionadas en esta etapa — y casi siempre van juntas.
A los 3-4 años los niños empiezan a afirmar con fuerza su voluntad. El "no quiero", el "yo solo", la negativa sistemática a casi todo. No es que se hayan vuelto difíciles de repente. Es que están descubriendo que son personas con criterio propio, y eso tiene un coste: el choque constante con los límites del mundo adulto.
Los llantos que lo acompañan no son manipulación. Son la forma que tienen de expresar que algo les desborda — y que todavía no saben hacerlo de otra manera.
4. El sueño y los hábitos — cuando las rutinas se convierten en batalla
No quiere dormir solo, pone mil excusas para retrasar la hora de acostarse, se levanta de noche, necesita que te quedes hasta que se duerme. El sueño es una de las preocupaciones más constantes en esta etapa — y una de las que más agota, porque ocurre justo cuando el adulto ya no tiene nada más que dar.
Lo mismo con la higiene: el 37% de las familias de la encuesta dice que tiene que recordarle siempre que se lave los dientes, las manos o que se duche. No es dejadez del niño. Es que los hábitos se construyen con tiempo, repetición y paciencia — mucha más de la que nadie nos avisa.
5. Lo que más cuesta — y nadie te dice que también es tuyo
Esta quinta preocupación no está en los datos del niño. Está en los del adulto.
El 51% de las familias con hijos de 0 a 6 años cree que su hijo necesita, emocionalmente, que ellos aprendan a gestionar primero sus propias emociones. Es el porcentaje más alto de cualquier necesidad señalada en la encuesta para esta etapa.
No es un reproche. Es un reconocimiento honesto de algo que todas las madres y padres saben pero pocas veces dicen en voz alta: que la manera en que nosotros respondemos a las rabietas, a los llantos, a la desobediencia, tiene tanto peso como cualquier técnica o estrategia que apliquemos. Que cuando nosotros nos desregulamos, el niño tarda más en volver a su equilibrio. Que el autocuidado y la gestión emocional propia no son un lujo — son parte de la crianza.
El 51% de los padres encuestados reconoce que su hijo necesita que ellos aprendan a gestionar sus propias emociones primero. No piden ser perfectos. Piden herramientas para ellos también.
Artículos para ti — el adulto
→ ¿Por qué trato mal a mi hijo?
Lo que hay detrás de todas estas preocupaciones
Hay un dato de la encuesta que resume bien lo que viven las familias con hijos de 2 a 6 años.
El 61% dice que la situación mejoraría si supiera más sobre cómo son los niños de esta edad. No piden técnicas. Piden comprensión. Piden saber si lo que viven es normal, si van bien, si lo que sienten tiene sentido.
Eso es exactamente lo que intento ofrecer en este blog desde 2012. Y es también lo que me llevó a crear el curso gratuito Desmontando mitos de la crianza — porque muchas de las preocupaciones de esta etapa van acompañadas de creencias que pesan más de lo necesario.
Curso gratuito · Desmontando mitos de la crianza
Muchas de las preocupaciones de esta etapa vienen acompañadas de creencias que las hacen más pesadas: que poner límites daña el vínculo, que los límites frustran a los niños, que cogerles en brazos los malacostumbra. 7 módulos para revisar esas ideas sin recetas mágicas y sin añadir más culpa.
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El 39% de las familias encuestadas cree que su hijo necesita que le ayuden a expresar sus emociones. Este curso trabaja exactamente eso — desde la comunicación cotidiana, sin fórmulas vacías.
Acceder al curso gratuitoPara concluir
Las preocupaciones de esta etapa no van a desaparecer por completo. Pero sí se viven de otra manera cuando entendemos qué hay detrás — cuando sabemos que el niño que no come no lo hace para fastidiar, que el que tiene rabietas no está mal criado, que el que no obedece está aprendiendo a ser alguien.
Y cuando entendemos también que nosotros, como adultos, somos parte del sistema. Que nuestra calma importa. Que nuestra gestión emocional importa. Que pedir ayuda o información no es señal de que algo falla — es señal de que nos tomamos en serio lo que estamos haciendo.
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