Entre las muchas cuestiones que algunos padres y madres se preguntan interiormente – porque no se atreven a verbalizarlo públicamente – está esta pregunta que hoy te planteo para la reflexión ¿Por qué trato mal a mi hijo si le quiero tanto?


Sé que esta es un pregunta con muchos vértices. Y que probablemente no podré dar la respuesta a todos los casos, evidentemente. Pero sí intentaré ofrecerte algunas respuestas, algunas ideas o nuevos modos de hacer para que vuelvas a tratar a tu hijo o hija con más tolerancia, respeto y comprensión. Rebajes expectativas, eduques tus emociones y puedas relacionarte de un modo más sano y positivo con ellos.

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¿De qué hablamos cuando hablamos de tratar mal?

Cuando hablamos de tratar mal a los niños solemos pensar en malos tratos físicos graves, esos que aparecen en las noticias y de que nos producen tanto rechazo. Pero existe un mal trato más sutil, menos visible, más consentido y es aquel que tiene que ver con el cachete a tiempo, los desprecios, las malas formas, los gritos y los «cállate» …

Sé bien, como madre que soy, que el cansancio y el estrés del día a día acaban haciendo mella en cualquiera. Incluso en aquellos padres y madres más amorosos.

Porque es cierto que hay días en los que nuestra paciencia se reduce a prácticamente cero y acabamos por dejarnos arrastrar por el enfado y la frustración. Dos emociones intensas y poderosas que nos hacen sentir mal y que suelen salir en forma de gritos o malos modos. Y, los gritos continuados (aunque nos pese reconocerlo) también son un tipo de maltrato.

No es mi intención llenar aún más tu mochila con el peso de esa culpa tan terrible que se nos acumula día a día desde que decidimos emprender este camino. Porque es cierto que este sentimiento aparece casi al mismo tiempo que sabemos que vamos ser madres o padres. Lo he podido experimentar en numerosas ocasiones en mi propia piel y así lo escribí en este post que te invito a leer.

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Trato mal a mi hijo cuando …

Antes de continuar, deseo aclarar que mi objetivo al escribir este post es reflexionar. Tomar conciencia. Parar y pensar juntas. Y ver que quizás uno de los motivos por los cuales tratamos mal a nuestros hijos es porque la tarea de ser madres o padres a veces se nos hace un poco bola (*). Y cuando esto pasa … estallamos contra ellos.

Un hecho que por más habitual que sea nunca debería significar que es inocuo, es decir, que no tiene ningún impacto sobre sus vidas. Porque sí puede acabar teniéndolo.

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Por tanto, para evitar que este modo de proceder se instale en nuestro día a día debemos tomar las riendas de nuestras emociones, frenar nuestras conductas y no verbalizar algunos de esos pensamientos que nos inundan la razón en esos momentos de rabia y/o frustración. Todo ello forma parte de lo que llamamos inteligencia emocional. No me extenderé en este punto porque lo he tratado en estos artículos que te invito a leer para ampliar más información:

A modo de resumen, podemos decir que tratar mal a nuestros hijos es consecuencia de una inadecuada o incorrecta regulación emocional. Es decir, cuando carecemos o no somos capaces de aplicar esos recursos emocionales que nos ayudan a hacer frente a situaciones intensas que nos desbordan.

Aprender a conectar con nosotros y saber qué nos hace sentir rabia, enfado, tristeza, frustración, decepción, desesperación …. nos va a ayudar a regular estas emociones desagradables para poder actuar de un modo menos nocivo y mantener una relación más placentera con nuestros hijos. Y es que es muy importante saber desde qué emoción educas a tus hijos.

Y vaya dicho de paso que … todos y todas tenemos derecho a sentir las emociones que sentimos. No hay nada de malo en ellas. En todo caso lo incorrecto o inadecuado es la conducta que expresamos si no les ponemos algún tipo de filtro.

Trataremos en profundidad este tema en otra ocasión en la que intentaré ofrecerte más recursos para que puedas trabajar estas cuestiones, integrarlas en ti y poder regular mejor esas emociones intensas que suelen jugarte malas pasadas.

Me comporto así porque …

Ya hemos visto la importancia de las emociones sobre nuestras conductas. Pero no solo se suele tratar mal a los niños por este motivo. Hay otros factores que influyen. En este artículo no hablaré de patologías ni de adicciones, porque estos casos deben ser tratados en profundidad. Pero sí mencionar que la adicción al alcohol y a otras drogas suele estar muy presente en los casos de maltrato infantil en todas sus formas.

En otros casos, ante la pregunta «¿Por qué trato mal a mi hijo?», podemos encontrar la respuesta en nuestro pasado. Porque la educación que hemos recibido en nuestra infancia puede estar influyendo negativamente en el tipo de relación que tenemos en la actualidad con nuestros hijos. Reproduciendo modelos basados en el autoritarismo, en el aquí «mando y ordeno». Ese estilo educativo en el que «un cachete a tiempo todo lo arregla» es la base de la educación. Sabemos, porque así lo demuestran los diferentes estudios que lo han investigado, que este estilo parental tiene consecuencias negativas en el desarrollo integral de niños y niñas. Si quieres profundizar sobre ello puedes seguir leyendo aquí.

El desgaste emocional o las altas expectativas son otros de los factores que pueden llevar a tratar mal a nuestros hijos. Por lo que es recomendable tener una expectativas realistas tanto sobre nosotros como padres/madres como sobre ellos. Esperar demasiado o pretender ser perfectos solo causa frustración y decepción. He hablado de ello en estos artículos:

En resumen

Como vemos, tratar mal a nuestros hijos tiene diferentes respuestas pero se puede resumir en una idea: inteligencia emocional. Una inteligencia emocional que al desarrollarla nos va a permitir tener relaciones más óptimas y saludables no solo con nuestros pequeños, también con nuestra pareja, nuestro entorno y con nosotras mismas.


(*) Ser madre o padre se me hace bola cuando …

  • No entiendo lo que le ocurre a mi hijo o hija.
  • Tenía otra idea de la maternidad/paternidad.
  • Me siento abrumada con todas las demandas.
  • No llego a todo.
  • Necesito más tiempo para mí.
  • Mi pareja no me ayuda, me siento sola/o.


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Muchas gracias por leerme.

Sara Tarrés

Soy Sara Tarrés, licenciada en Psicología por la Universidad de Barcelona, con Máster en dificultades del aprendizaje (ISEP) y Postgrado en Psicopatología infantojuvenil (ISEP).He trabajado como asesora y orientadora de padres y maestros en diferentes escuelas concertadas de Barcelona y como reeducadora de niños que presentaban diferentes dificultades en su aprendizaje.Actualmente dirijo Mamá Psicóloga Infantil desde donde oriento a padres en temas de crianza, desarrollo y educación. Esto me permite compaginar mi faceta de madre a tiempo completo sin dejar de lado mi actividad profesional.