Cuando un niño no quiere comer, a veces nos ponemos en lo peor. Pensamos que está enfermo, que tiene algún tipo de problema o que, realmente, no estamos haciendo bien nuestro trabajo como padres y madres. Bien es cierto que cuando un niño no se alimenta bien puede ser vulnerable a ciertos problemas de su bienestar. 

Esto incluso puede llegar a ser algo que abarque toda su niñez e incluso toda su vida. El organismo humano, para realizar todas sus funciones, precisa de la energía que le aportan los alimentos. Nadie puede vivir sin comer. Pero antes de nada, hay que tratar de tranquilizarse. Hay muchos niños y niñas que no tienen interés por comer. Cierto es que lo necesitan, pero no todos comen de la misma forma. 

Por ello, en primer lugar, si vemos que un niño o niña no quiere comer, debemos de comprobar si sucede a menudo o si es algo pasajero. También podemos preguntarle directamente si es que le sucede algo. Hay muchas formas de afrontar el problema, así que si quieres saber qué hacer con un niño que no quiere comer, ¡sigue leyendo!

Photo by Providence Doucet on Unsplash

Si hay un niño que no quiere comer, no es tan extraño

Primera nota tranquilizadora: existen etapas en la vida de los menores que se caracterizan por una inapetencia hacia ciertos comestibles. Hay veces que simplemente rechazan unos alimentos concretos por cansancio. Es normal, a los adultos también nos pasa. 

También puede variar y que durante un tiempo odie una comida y luego aprenda a comerla, incluyéndola en su menú. Hay niños que comen mucho desde siempre y no cambian ese aspecto de su vida nunca. Hay otros que por el contrario no prueban bocado apenas.

Descubre las mejores recetas con verduras para niños que no quieren comer en El Blog de tu Bebé. Si tu hijo o hija se encuentra en esa fase de no comer nada, lee todo lo que tenemos que contarte sobre ello.

¿Por qué un niño no quiere comer?

Insistimos en que si un niño no quiere comer no tiene por qué ser causa de alarma. De igual forma, debemos conocer la otra cara de la moneda y reconocer que, si un niño no quiere comer, a veces se puede deber a que trata de explicar algunas dificultades de adaptación. También puede ser síntoma de malestar con su entorno, compañeros y compañeras de clase, el colegio, vecinos, etc. En determinadas edades no saben o no pueden expresarnos cuando quieren conseguir algo o cuando necesitan nuestra ayuda. 

Es por ello que, como explicábamos al principio, la comunicación es la base de todo, por lo que tenemos que tratar de abordar el problema de la forma más tranquila posible y siempre pensando en no preocupar al niño o la niña. La mayoría de las veces, este problema se resuelve de forma espontánea pero en algunos casos hemos de buscar maneras de solucionar este problema.

En la otra cara de la moneda, muchas veces el niño no quiere comer porque quiere llamar la atención. Es por ello que debemos observarlo bien y ver cómo actúa con la comida cuando está solo y cuando está con nosotros. Además, deberíamos también consultar a profesionales (sin que el niño se entere) e informarnos de todo. Nuestra actitud aquí es muy importante por eso os recomendamos que:           

  •  Ignorar esta situación, es decir, no prestarle atención ni hacer comentarios negativos.
  • Felicitarle y prestarle toda nuestra atención cuando coma y no cuando no lo haga. 
  • No es conveniente hablar con otras personas de que nuestro hijo no come bien cuando él esté allí. 

Esto sirve en primera instancia y como prueba de acercamiento al abordaje de la situación. Si la situación se mantiene, sigue los siguientes consejos.

Consejos si el niño no quiere comer 

  • Permítele que coma los alimentos que le agraden. Evita, eso sí, los alimentos malos o comida basura. Trata de que elija, pero con algunas medidas.
  • Es preferible que coma algo a que se quede con el estómago vacío
  • Invítalo a participar en la elaboración de los platos. Esto es muy importante para hacer que el niño sea independiente y, además, para que aprenda lo divertido que es cocinar. Hazle que te ayude en la medida que el pequeño o pequeña pueda. Así se le abrirá el apetito.

Hablé de ello en ¿Quieres que coma mejor? Haz que cocine contigo

  • Varíale su menú. Sé original a la hora de cocinar e intenta que pruebe de todo. Hay veces que debe comer más “aburrida”, así que al siguiente día puede comer comida más “divertida”. Le puedes decir que un día él elija lo que quiere comer, siempre teniendo en cuenta que no sea comida basura. 
  • Dale una cuchara para que coma solo. En relación a que te ayude a cocinar, puedes darle una cuchara para que sea cada vez más independiente y pueda comer lo que quiera que se encuentre en la mesa. Con el respaldo del padre y de la madre, el pequeño o pequeña tendrá autonomía pero también cuidado.          
  • Nunca lo obligues. Esto es muy importante. Nunca hay que obligar a nadie a hacer nada, mucho menos obligar a un niño a comer si no quiere. Esto puede ser contraproducente y crearle una relación complicada con la comida que se trasladará a la adultez. Por un lado, puede odiar la comida y tener trastornos alimenticios. Por otro, igualmente puede tener trastornos alimenticios referidos a la gordura y a la búsqueda de solución en la comida. 
  • Sirve los alimentos por separado. Parecerá una tontería, pero si le muestras los alimentos por separado, no verá que hay tanta comida y no se le hará complicado. Irá comiendo poco a poco, incluso picando de lo que vaya viendo y apeteciéndole. Un niño que no quiere comer se agobia al ver mucha comida, así que es mejor hacerlo así.

Conclusiones

Un niño que no quiere comer no es un problema grave siempre y cuando mantengamos una postura madura y sepamos actuar. Como hemos comentado, si creemos que necesitamos algún consejo especializado, se puede acudir a alguna consulta sin el niño, para que este no se lo tome mal ni se asuste. Con cuidado pero siempre velando lo mejor posible para que todo vaya bien.


Puedes leer más sobre alimentación infantil en estos links:

No olvides compartir este post en tus redes sociales para que esta información pueda llegar a más padres y madres preocupados porque su hijo no come.

Sara Tarrés

Soy Sara Tarrés, licenciada en Psicología por la Universidad de Barcelona, con Máster en dificultades del aprendizaje (ISEP) y Postgrado en Psicopatología infantojuvenil (ISEP). He trabajado como asesora y orientadora de padres y maestros en diferentes escuelas concertadas de Barcelona y como reeducadora de niños que presentaban diferentes dificultades en su aprendizaje. Actualmente dirijo Mamá Psicóloga Infantil desde donde oriento a padres en temas de crianza, desarrollo y educación. Esto me permite compaginar mi faceta de madre a tiempo completo sin dejar de lado mi actividad profesional.