La hora del baño de mi bebé: mucho más que una buena higiene.

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Llegó la hora del baño, una rutina más del día, una de las rutinas que forman parte del los cuidados esenciales y básicos de nuestro bebé junto con el cambio de pañales, lavarle la carita, secarle las babás, .. pero es importante recordar que el momento baño de nuestro bebé es algo más que dejarlo limpio y tratar de mantener una buena higiene. 

baño de mi bebé

 
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Sé que cuando somos madres primerizas uno de los temores que nos invade es el momento del baño de nuestro recién nacido. Yo misma recuerdo que, entre otros muchos miedos, uno que me asaltó fue éste: verme sola con mi hijo Marc preparando la hora del baño. Sola con un ser tan frágil entre mis manos, el agua y el jabón … Pero tras el pánico inicial todo fue fluyendo y se acabó convirtiendo en uno de los mejores momentos del día.

Por eso es crucial estar tranquilas, serenas, y no tener prisas cuando nos disponemos a bañar a nuestros bebés. La hora del baño suele ser un momento, que en general, produce gran placer a nuestros pequeños, y a nosotras también. Con el baño les aportamos bienestar y tranquilidad, es un momento en el que las caricias que les proporcionamos le calman y les relajan. Ese contacto piel con piel, tan necesario durante los primeros meses, permite también estimular a nuestros hijos mediante el contacto físico y con nuestra voz.

[bctt tweet=» La hora del baño de nuestro bebé es algo más que dejarlo limpio y tratar de mantener una buena higiene.»]


Algunas pautas a seguir para que el baño  sea más que una cuestión de higiene:

  • Elegir el mejor momento para nosotras y para nuestro bebé para empezar con el ritual del baño, es importante que siempre mantengamos más o menos la rutina en la misma franja horaria.
  • El momento más oportuno es aquel en que nosotros tenemos tiempo para bañar a nuestro pequeño con tranquilidad, relajados y sin prisas.
  • Es importante que nuestro bebé no tenga sueño ni hambre porqué va a estar intranquilo y no va a disfrutar del momento.
  • Prepara la bañera y todo lo que vayas a necesitar con tiempo, asegúrate que no te falta nada, luego no vas a poder ir a buscarlo hasta que termines y vas a estar intranquila y el bebé lo notará.
  • El agua debe estar templada, a unos 36 grados más o menos.
  • El ambiente de la habitación o el cuarto de baño también ha de estar caldeado, para que nuestro bebé no coja frío y se sienta cómodo desnudo.
  • Introducir tranquilamente a nuestro hijo en el agua mientras le hablamos serenamente. 
  • Mientras está sumergido en el agua, cogiéndole con seguridad mírale a los ojos y sigue hablándole de una forma tranquila y pausada.
  • Cántale una nana.
  • Acaricia su piel y nombra cada parte de su cuerpo.
  • Explícale qué estás haciendo en todo momento y qué harás luego.

 

Tras el baño, procederemos al secado, meticulosamente y sin dejar ningún pliegue de su piel para que ésta no se irrite. Aplicaremos con suavidad aceite corporal o crema hidratante mientras le realizamos un ligero masaje, lo mejor es efectuar un masaje tipo «shantala» y tras éste empezaremos a vestirle de nuevo. Si bañamos a nuestro bebé por la noche, le colocaremos el pijamita, le daremos la toma que le toca y a dormir tranquilo y relajado.

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(c) Can Stock Photo

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