A mi hijo le gusta jugar debajo de la mesa ¿Por qué?

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A mi hijo le gusta jugar debajo de la mesa y me pregunto por qué.


Esta es la pregunta que me ha formulado una de mis lectoras recientemente. Y la verdad es que es una cuestión que seguramente más de una madre y de un padre se habrá formulado alguna vez. Porque casi todos los niños pasan etapas en las que les gusta jugar debajo de la mesa del comedor, de la cocina o del restaurante al que hemos ido a comer o cenar. Hoy hablamos de ello para explicar por qué lo hacen y por qué debemos dejar que sigan haciéndolo.

jugar debajo de la mesa

Consideraciones previas

A los niños les gusta jugar. Y lo hacen siempre que pueden, aprovechando cualquier lugar y elemento que tengan cerca, siempre y cuando se lo permitamos. Y esto es así debido a que es mediante el juego como ellos aprenden.

Si te fijas bien y permites que tus hijos puedan jugar con libertad verás que no hay nada más estimulante para un él que jugar. Jugar al pilla-pilla, al escondite, con una pelota o sin ella. A los niños les gusta usar su imaginación y creer que son astronautas o a que construyen casas o cabañas en medio de un bosque frondoso. Pero para que puedan hacerlo necesitan padres y madres que no se entrometan en sus juegos y tiempo para poder dar rienda suelta a su ingenio.

Artículo relacionado: Mamás entrometidas … cuando jugar con mamá ya no es divertido.

3 Razones por las que a los niños les gusta jugar debajo de la mesa

Razones para jugar debajo de la mesa habrá muchas más que estas 3 que yo señalo en este post, pero a mí me han parecido que estás resumían muy bien todo lo que se esconde detrás de este juego.

De modo que veamos por qué tu hijo, al igual que los míos, buscan jugar de bajo de la mesa del comedor, de la cocina o la del lugar que sea.

Es un lugar perfecto para esconderse.

Los niños y niñas disfrutan escondiéndose, tratando de asustarnos cuando menos nos lo esperamos. Este es un juego muy divertido para ellos.

Sobre jugar a asustar y todo lo que gira alrededor de este tema puedes leer el siguiente post que escribí para Guía Infantil titulado: Lo bueno y lo malo de los sustos para los niños.

Y sobre por qué les gusta tanto esconderse te recomiendo: Mi hijo se esconde todo el tiempo ¿por qué?

Seguro que tras leer estos dos artículos complementarios entenderás mejor este comportamiento tan habitual en la primera infancia. De manera que permite que tu hijo se esconda y juegue.

Jugar debajo de la mesa estimula su imaginación

Otro de los grandes motivos para jugar debajo de la mesa es que es una zona que fomenta y estimula la imaginación de nuestros hijos, sobre todo a partir de los 3-4 años cuando el juego simbólico está en pleno auge.

Jugar debajo de la mesa crea una atmósfera especial. Un ambiente con un «algo» que lo diferencia del resto de la casa, o del mundo. Ahí debajo se pueden crear cabañas, casas, cuevas, naves espaciales. Vaya un universo paralelo. Un lugar mágico y maravilloso al que seguro te invitarán a entrar en algún momento u otro de su juego para que compartas con ellos esos instantes. No lo dudes. Agáchate y entra, no solo en la cueva, cabaña o nave especial. Entra en el juego y conecta con tu niño o niña interior.

Es una zona protegida de la mirada adulta

El tercer gran motivo por el cual a los niños tienen tendencia a jugar debajo de la mesa es porque es una zona protegida. Alejada de la vista de los adultos, un lugar donde jugar a su libre albedrío sin que mamá o papá digan nada.

Un espacio seguro, una zona de confort, para comer a escondidas una «chuche robada» o un poquito de chocolate que han sisado a escondidas o hacer alguna «trastada». Y sí, esto también forma parte de lo que los papás y mamás debemos permitir un poco, fingiendo que no les vemos. No siempre pero sí de vez en cuando hay que flexibilizar y dejar hacer. Porque cuando prohibimos constantemente en busca del comportamiento perfecto de nuestros hijos acabamos provocando el efecto contrario.

Consideraciones finales

Jugar debajo de una mesa puede ser muy divertido para un niño, prueba esta misma tarde a jugar un ratito con tu hijo o hija. Dedica 10 o 15 minutos de tu escaso tiempo a construir con él o ella una casa, nave espacial, submarino o lo que sea que queráis imaginar.

No tengas miedo, las cosas de casa pueden esperar y el trabajo acumulado también. Lo que no puede esperar es la infancia de tu hijo porque en cuanto te des cuenta ésta ya habrá pasado. De modo que dedica cada día unos minutos de juego compartido, observándole, dejando que sea él o ella quien guíe el juego. Comparte sus fantasías y diviértete con él, también cuando quiera jugar debajo de la mesa.


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