Time-out, tiempo fuera o silla o rincón de pensar

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time-out

El time-out, tiempo fuera o la silla de pensar son diferentes formas de denominar a un tipo de castigo muy empleado en las técnicas de modificación de conducta. 

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Consideraciones previas sobre el time-out

Este es un artículo revisado tras un apasionante debate. En la conversación era evidente que algunas personas se mostraban totalmente en desacuerdo con la aplicación de la técnica, y otras tenían alguna confusión sobre ciertos conceptos. 

Tras la revisión del artículo espero despejar alguna duda, aunque no pretendo convencer a nadie sobre nada. Solo explico en qué consiste, cuándo se puede usar y cómo debe ser aplicada. Otra cosa es … si queremos o no emplearla nosotros como método educativo de nuestros hijos.

Dicho esto quiero aclarar que entiendo la confusión y el debate generado porque a pesar de que la silla de pensar es una técnica educativa muy conocida y que funciona muy bien no siempre la aplicamos correctamente. 

La incorrecta aplicación de la silla de pensar genera confusión, no solo en el niño, si no también en los propios padres quienes acaban por pensar que se trata de un castigo como los que se aplicaban en las escuelas cuando se castigaba de cara a la pared.

Cierto es también que la mala utilización de la silla de pensar o time-out puede generar el efecto contrario al pretendido. Convirtiéndose en la silla del terror o en el lugar para gritar, como he oído en algún que otro foro.

Pero veamos en qué consiste la técnica.

Time-out y la silla o rincón de pensar. ¿Qué son?

Sobre el time-out

El time-out consiste en retirar o apartar al niño durante un tiempo del lugar dónde está realizando una conducta negativa y que queremos eliminar. De este modo castigamos la conducta inapropiada no al niño.

El tiempo fuera o time-out, es una técnica de castigo sí, que consistente en la retirada de algo agradable. Por ello, este es el tipo de castigo menos problemático, ya que no se trata de una reprimenda ni es un castigo físico. 

Cuándo aplicar el time-out

El tiempo fuera lo podemos utilizar en situaciones de rabietas en lugares públicos.

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Por ejemplo en un supermercado o  centro comercial cuando nuestro hijo empieza una rabieta porque no le compramos el  juguete o la chuchería que quiere. En este momento salimos con el niño de la mano o en brazos, nunca arrastrándole, sin decir nada ( y mucho menos sin gritar) del lugar donde nos encontramos, esto es time-out.

El time-out o tiempo fuera de refuerzo también se aplica en las escuelas. Suele ponerse en práctica cuando un niño produce sistemáticamente conductas disruptivas, molestando a sus compañeros, empujando, tirando objetos o demás. No se recomienda utilizar el tiempo fuera cuando el niño lo que busca es precisamente salir del aula para librarse de la clase.

Sobre la silla de pensar

Cuando se produce la conducta negativa mandamos inmediatamente al niño a su habitación, a un rincón que previamente habremos escogido. Lo fundamental es que no debe ser un lugar atemorizante ni un lugar dónde pueda jugar. Lo mejor es escoger un lugar neutro, el pasillo por ejemplo suele ser un buen sitio.

En el momento que el niño tiene una de sus rabietas , se pelea con sus hermanos, está muy alterado, … le mandamos a su habitación o a su rincón de pensar sin discutir con el niño, porqué previamente ya se lo habremos explicado. Cuando hacemos esto estamos aplicando el tiempo fuera.Para que la técnica sea eficaz debemos tener en cuenta lo siguiente:

Cómo aplicar correctamente la técnica

  1. Siempre que empleemos el tiempo fuera o time-out, reforzaremos paralelamente la conducta apropiada. No podemos sólo castigar la conducta problema sin ofrecer alternativas a ésta.
  2. El lugar donde se cumple el tiempo fuera ha se ser un lugar neutro, sin nada que pueda distraer o entretener al niño, no puede haber juguetes, ni libros, … por eso mi recomendación del pasillo, ya que en la habitación suelen tener muchos juguetes.
  3. El lugar escogido no estará muy lejos de nosotros. Y mientras acompañamos al niño al lugar del time-out no decimos nada, ni bueno ni malo, se ponga como se ponga.
  4. Los limites temporales, es decir tiempo en que permanecerá alejado dependerán de la edad del niño, pero por lo general contamos un minuto por año. Y establecemos como máximo 30 minutos para niños mucho más mayores.
  5. El time-out basa su eficacia en la retirada de recompensas, junto con un procedimiento alternativo para recuperarlas. Así conseguimos que el niño obtenga recompensas por su buen comportamiento y evitamos recompensar sin darnos cuenta la conducta inapropiada. Recordemos que en muchos casos prestamos mucha atención a los malos comportamientos y eso precisamente es lo que queremos evitar.
  6. Siempre y antes de emplear este método, explicaremos al niño qué es lo que sucederá si se comporta de ese modo. Avisamos e informamos y si aún y así persiste en su conducta aplicamos el time-out sin explicar nada más.
  7. El niño debe comprender por qué está en la silla o rincón de pensar. Es importante tener en cuenta el nivel de edad antes de aplicarla. No recomiendo a menores de 2 años ya que no lo entienden. A partir de los 2 años empiezan a comprender de qué se trata, puesto que van asociando su mal comportamiento con el aislamiento momentáneo. A los 3 años tienen edad suficiente como para que la técnica vaya siendo eficaz y a los 4 son suficientemente capaces de razonar los motivos por los cuales están en la silla de pensar y de entender conductas alternativas. 
  8. El time-out, sencillamente retirarlo del lugar donde se produce la conducta indeseada, es aplicable a los 18 meses. Por ejemplo, un niño que muerde en el parque reiteradamente a sus compañeros o les tira arena se puede colocar en su carrito de paseo durante unos instantes cada vez que reproduzca este comportamiento.
  9. Empleamos el time-out o la silla de pensar cuando no sea posible utilizar otras técnicas como la extinción (retirar la atención) o favorecer un comportamiento alternativo como apagar el televisor cuando nuestro hijo mira la tele demasiado cerca.
  10. Únicamente utilizamos esta técnica cuando el comportamiento inadecuado de nuestro hijo se ve reforzado por el ambiente en el que se encuentra y no podemos hacer nada de lo expuesto en el punto anterior.
  11. Debemos tener en cuenta que la frecuencia con la que aplicamos este tipo de castigo también tiene una gran influencia sobre los efectos que pretendemos. Si el niño se pasa todos los días en la silla de pensar y por cualquier motivo lógicamente esta técnica dejará de ser eficaz. La utilizaremos solo cuando sea totalmente necesario y no como único modo de modificar comportamientos inadecuados.

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