¿Debemos tratar por igual a nuestros hijos?

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¿Es verdad que tratamos por igual a todos nuestros hijos? ¿Tenemos preferencias? ¿Hacemos distinciones? ¿Hay que hacer diferencias entre ellos o no? Aunque el objetivo siempre es intentar buscar la igualdad a veces no lo conseguimos, aunque tampoco creo que deba ser necesario tratar a todos los hijos por igual en todas las situaciones, aunque sí intentar no hacer distinciones y mucho menos mostrar preferencias por alguno de ellos.

tratar por igual a nuestros hijos

Ser madre (padre)  es una tarea altamente compleja, y cuando se tiene más de un hijo se complica aún más. Si bien es cierto que tener hermanos facilita muchos aspectos del desarrollo personal, social y emocional de nuestros hijos también implica algunas dificultades, entre ellas la aparición de los celos, las envidias y la rivalidad entre ellos por mucho que intentemos tratarlos por igual. Es más, intentar tratar igual a nuestros hijos a veces  produce injusticias y provoca más rivalidades entre ellos. No es justo por ejemplo que si uno quiere agua y el otro un zumo demos a los dos agua por intentertar darles a los dos lo mismo. Son situaciones triviales pero que poco a poco mellan la relación entre ellos y acaban provocando riñas totalmente evitables.

Por poner otro ejemplo, si uno de nuestros hijos prefiere hacer natación como actividad extraescolar mientras que otro quiere hacer otro deporte como futbol, tenis o lo que sea, tendremos que dejar que cada uno realice la actividad que mejor le convenga sin insistir que tienen que hacer lo mismo.  Y de igual modo ocurre con el modo de tratarles en cuanto a atención se refiere. Hay niños que necesitan mucha más atención, más contacto físico, más besos, más caricias o más mimos para sentirse atendido, querido y valorado.

Por tanto, es importante que, como padres, nos demos cuenta de que no vamos a poder tratar por igual a nuestros hijos, ya el objetivo educacional no debe ser la igualdad sino proporcionar a cada uno de nuestros hijos lo mejor para cada uno de ellos. Para ello debemos tener en cuenta cómo son, qué necesitan, sus característica personales y todas sus particularidades. Tratar a nuestros hijos por igual significa buscar su felicidad, el desarrollo de su personalidad y hacerles sentir queridos,  únicos y especiales. Si se sienten así las comparaciones entre ellos disminuirán en gran medida, reduciendose las peleas y riñas.

Foto cortesía www.freedigitalphotos.net

 

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