¿Debemos tratar por igual a nuestros hijos?

¿Es verdad que tratamos por igual a todos nuestros hijos? ¿Tenemos preferencias? ¿Hacemos distinciones? ¿Hay que hacer diferencias entre ellos o no? Aunque el objetivo siempre es intentar buscar la igualdad a veces no lo conseguimos, aunque tampoco creo que deba ser necesario tratar a todos los hijos por igual en todas las situaciones, aunque sí intentar no hacer distinciones y mucho menos mostrar preferencias por alguno de ellos.

tratar por igual a nuestros hijos

Ser madre (padre)  es una tarea altamente compleja, y cuando se tiene más de un hijo se complica aún más. Si bien es cierto que tener hermanos facilita muchos aspectos del desarrollo personal, social y emocional de nuestros hijos también implica algunas dificultades, entre ellas la aparición de los celos, las envidias y la rivalidad entre ellos por mucho que intentemos tratarlos por igual. Es más, intentar tratar igual a nuestros hijos a veces  produce injusticias y provoca más rivalidades entre ellos. No es justo por ejemplo que si uno quiere agua y el otro un zumo demos a los dos agua por intentertar darles a los dos lo mismo. Son situaciones triviales pero que poco a poco mellan la relación entre ellos y acaban provocando riñas totalmente evitables.

Por poner otro ejemplo, si uno de nuestros hijos prefiere hacer natación como actividad extraescolar mientras que otro quiere hacer otro deporte como futbol, tenis o lo que sea, tendremos que dejar que cada uno realice la actividad que mejor le convenga sin insistir que tienen que hacer lo mismo.  Y de igual modo ocurre con el modo de tratarles en cuanto a atención se refiere. Hay niños que necesitan mucha más atención, más contacto físico, más besos, más caricias o más mimos para sentirse atendido, querido y valorado.

Por tanto, es importante que, como padres, nos demos cuenta de que no vamos a poder tratar por igual a nuestros hijos, ya el objetivo educacional no debe ser la igualdad sino proporcionar a cada uno de nuestros hijos lo mejor para cada uno de ellos. Para ello debemos tener en cuenta cómo son, qué necesitan, sus característica personales y todas sus particularidades. Tratar a nuestros hijos por igual significa buscar su felicidad, el desarrollo de su personalidad y hacerles sentir queridos,  únicos y especiales. Si se sienten así las comparaciones entre ellos disminuirán en gran medida, reduciendose las peleas y riñas.

Foto cortesía www.freedigitalphotos.net

 

Sara Tarrés

Soy Sara Tarrés, licenciada en Psicología por la Universidad de Barcelona, con Máster en dificultades del aprendizaje (ISEP) y Postgrado en Psicopatología infantojuvenil (ISEP). He trabajado como asesora y orientadora de padres y maestros en diferentes escuelas concertadas de Barcelona y como reeducadora de niños que presentaban diferentes dificultades en su aprendizaje. Actualmente dirijo Mamá Psicóloga Infantil desde donde oriento a padres en temas de crianza, desarrollo y educación. Esto me permite compaginar mi faceta de madre a tiempo completo sin dejar de lado mi actividad profesional.

Esta entrada tiene un comentario

  1. Maria

    Me ha gustado mucho tu articulo, no hay que tratarlos exactamente igual porque son diferentes, pero es complicado, cuando intentas adecuarte a sus caracteres y a sus necesidades no sabes si estas siendo justo o no, no sabes si complaces mas a uno que a otro…

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