Sindrome del Príncipe destronado: los celos infantiles

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Universales, naturales, normales e inevitables, así son los celos.

La llegada de un nuevo bebé siempre conlleva cambios en una familia, y cuando ya tienes otro hijo, los cambios no son solo para los padres.

El niño mayor, que hasta el momento ha sido el rey de la casa ahora tiene otro papel y es inevitable que, tarde o temprano, acabe apareciendo el llamado Síndrome del príncipe destronado o lo que es lo mismo, la aparición de los celos hacia el nuevo hermanito, que para él o ella es un auténtico extraño, un intruso que le ha robado la atención de su mamá. 

Prácticamente todos los niños pasan por una etapa de celos a lo largo de su vida, por eso debemos considerarlos como algo normal. Pero también es cierto que depende de nosotros que se incrementen, cronifiquen o, por el contrario, sirvan de ayuda para que los niños aprendan a resolver sus sentimientos negativos, a expresarlos de forma correcta, y para que aprendan también, a afrontar las frustraciones de la vida  (quizás esta sea  su primera frustración de una larga cadena de ellas ) lo que ayudará en su desarrollo emocional.  

 Pensemos que los celos son un proceso de adaptación y maduración, normal dentro de la evolución de nuestro hijo. A través de los celos expresa sus miedos: miedo a perder el cariño que hasta el momento ha recibido, miedo a dejar de tener protagonismo, miedo a quedar desplazado, miedo a … 

¿Podemos evitar que aparezcan los celos? 

Nada evitará la aparición de los celos. Son un sentimiento lógico, natural e inevitable y por tanto no podemos hacer nada para tratar que no aparezcan, pero sí podemos ayudarle a vivirlos mejor.

Es bueno que tratemos de entender los sentimientos del niño que siente celos, ya que  son un sentimiento nuevo para él y le resulta muy difícil expresarlos. Cuanto más pequeño sea, más difícil le será entender por qué tiene que querer a ese “intruso” que le “robó” el amor de su mamá. 
La expresión conductual o la forma de reaccionar ante la llegada de un hermano varía de un niño a otro.

  • Algunos de ellos responderán con más rabietas de las que solían hacer, expresando su rabia contra mamá (la causante de este malestar) o pueden volverse más inhibidos.
  • Otros reaccionaránignorando al hermano.
  • Y muchos es probable que hagan alguna regresión en su modo de hablar, actuar, dormir o en el control de esfínteres.

Por esto, los padres y la familia en pleno, debemos ayudarlos a superar estos sentimientos para que aprendan que compartir el amor de sus padres.

Algunas sugerencias para minimizar los celos:

  • Tratar a cada niño como un ser único no como iguales. Cada hijo es único y debemos tratar a cada hijo como un ser individual, por mucho que pensemos que debemos tratarlos de la misma manera, cada uno tiene su forma de ser y sus propias necesidades, y deberemos atenderlas de forma concreta, ajustada a ellos. Si bien la cantidad de amor, tiempo y atención hacia nuestros hijos será la misma, debemos tratarlos como seres individuales, no como iguales.
  • Evitar las comparaciones siempre. Las comparaciones son odiosas dice un dicho y es totalmente cierto. Evitemos dañar su autoestima. No menospreciemos a unos ni vanagloriemos a otros. Cada niño es un ser especial.
  • Pasar tiempo a solas con tus hijos. Busca un momento para cada uno de tus hijos. Haz actividades a solas con tu hijo mayor, para que no se sienta desplazado, para que se sienta querido y atendido.
  • Establecer límites claros. La educación en valores es fundamental para reducir los celos en los niños. Debemos enseñarles que se tienen que respetar mutuamente: los hijos mayores no se deben burlar o aprovecharse de la ingenuidad de los hermanos menores, ni los menores tienen que aprovecharse de su ingenuidad para culpar a los hermanos mayores de sus travesuras.
  • Utilizar cuentos de apoyo. Recordemos la importancia que tienen los cuentos como elemento para ayudar a expresar sentimientos.
  • Los padres hemos de tener paciencia, puesto que este es un proceso, que dependiendo de la personalidad de cada niño, llevará más o menos tiempo, más o menos problemas. Pero cuando el niño compruebe que no tiene motivos para estar asustado los celos irán remitiendo. 

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