Para padres y madres que buscan respuestas.

Regresiones en niños de 3 a 5 años.

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La regresiones infantiles, son normales y muy frecuentes. Es decir, es normal que nuestro hijo vuelva a mojar la cama, a hablar de un modo más infantil o a pedirnos un biberón o papillas.  Sin previo aviso un niño de entre 3 y 5 años puede volver a realizar algunas conductas de etapas anteriores que ya parecía haber superado.

Niña con vestido gris.



Las regresiones, que parecen un paso hacia atrás en el crecimiento de nuestros hijos, son mucho más frecuentes de lo que podemos imaginar, ya que el desarrollo no es un proceso lineal y muchas veces nuestros hijos parecen volver a estados anteriores en busca de la seguridad perdida ante un cambio familiar, escolar o cualquier novedad.

 

En el desarrollo infantil estos retrocesos son muy normales. Es como si los niños buscasen en ellos las fuerzas que necesitan para seguir adelante. Su evolución normal no consiste en que unas conductas desaparezcan radicalmente de pronto para dejar paso a otras, sino que los comportamientos recién adquiridos coexisten durante un tiempo con los más primitivos, y es ocasiones estos vuelven a sustituir a aquellos por una temporada.

¿Cuando pueden aparecen las regresiones?

Normalmente estas vueltas atrás, volver a mojar la cama, chuparse el dedo, pedir biberón o papillas otra vez, suelen coincidir con algún cambio importante  en la vida de nuestro hijo como por ejemplo:

  • inicio del cole,
  • nacimiento de un hermanito,
  • vacaciones,
  • cambio de domicilio,
  • crisis familiar,
  • muerte de algún familiar cercano,

Ante estas circunstancias los niños reaccionan de forma defensiva buscando en comportamientos anteriores el apoyo y la seguridad que les proporcionan conductas conocidas.

Pero no siempre tiene que ser así, hay ocasiones en las que no tiene porqué haber sucedido nada especial ni importante para que estos retrocesos en su evolución se produzcan, porqué se producen sencillamente para poder seguir avanzando.

 
 

¿Qué podemos hacer los padres cuando nuestro hijo hace una regresión?

  • Debemos aceptar las regresiones infantiles, estos retrocesos, como parte del normal desarrollo de nuestros hijos, de igual modo que aceptamos su rápida evolución y progreso ya que forman parte de su aprendizaje y evolución.
  • Es importante no enfadarse con nuestros pequeños, las regresiones son también pasajeras, fases en la que el niño busca un equilibrio perdido y las regañinas no le ayudan en absoluto.
  • Evitar frases del estilo: “Ya eres mayorcito para estar haciendo estas tonterías” o “¿Es que vuelves a ser un bebé?”
  • Una actitud comprensiva, tranquila y paciente es la mejor solución para ayudar a nuestros pequeños a superar estas regresiones, estos pasos atrás.
  • Desdramatizar. Si nuestro hijo mayor quiere tomarse un biberón al igual que lo hace el pequeño, no hay nada de malo, se lo preparamos sin darle mayor importancia. Lo más normal y frecuente que puede suceder es que no le guste tomársela con la tetina del biberón. 
  • Pensar y reflexionar sobre nuestras conductas. ¿Somos nosotros quienes no permitimos que se haga mayor? ¿Alimentamos de algún modo estas regresiones porqué de algún modo nos entristece perder a nuestro bebé?. Un exceso de protección puede estar causando conductas regresivas en nuestros hijos, por lo que es importante también tener en cuenta el modo en el que nos relacionamos con ellos.
 

Debemos preocuparnos cuando …

  • Si las regresiones duran demasiado tiempo. Tal y como hemos ido viendo, las regresiones suelen ser pasajeras, fases de corta duración en las que nuestro hijo vuelve a realizar conductas correspondientes a etapas anteriores. Si duran varios meses y se acompañan de otros cambios de conducta, como irritabilidad, agresividad, tristeza, … debemos estar alerta porqué podría tratarse de un trastorno más importante en la vida emocional de nuestro hijo que requiera tratamiento especializado.

También debemos descartar causas médicas, cuando por ejemplo tratamos de un descontrol de esfínteres continuado o problemas de sueño o de la conducta alimentaria. En este caso es importante también acudir al pediatra.

 
 
Foto cortesía de http://www.freedigitalphotos.net
 
 
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