Ser el segundo hijo cómo afecta en el desarrollo de su personalidad

No hay dos hijos que crezcan en la misma familia, aunque compartan casa. En este artículo reflexiono sobre qué supone ser el segundo hijo y cómo ese lugar dentro de la familia puede influir en el desarrollo de la personalidad.

Actualización del artículo · marzo de 2026

Este artículo fue publicado originalmente hace años y en marzo de 2026 ha sido revisado para ofrecer una mirada más actual sobre qué supone ser el segundo hijo dentro de la familia. El orden de nacimiento influye, pero no determina la personalidad: entender el contexto y la dinámica familiar es clave.

Hoy nos planteamos qué supone para un niño ser el segundo hijo y qué implicaciones tiene ocupar este lugar en la familia en cuanto al desarrollo de su personalidad. Y lo hacemos desde la perspectiva de aquellas familias en las que no existen patologías ni otro tipo de trastornos en ninguno de sus hijos. Esta variable debe ser considerada sin duda alguna en caso de existir. En este post no lo hemos contemplado, dejándolo para un artículo específico o en una posterior revisión del mismo.

Porque aunque los padres insistamos una y otra vez en que educamos a nuestros hijos de igual manera y que no entendemos por qué un hijo es tan distinto del otro, la verdad es que la forma de educarles es totalmente distinta, tal y como veremos a lo largo de este post.

Factores influyentes en la construcción de la personalidad

En el proceso de construcción de la personalidad influyen muchos factores como son, entre otros:

  1. El temperamento. Base genética que se expresa desde el mismo momento en el que nacemos.
  2. Contexto. En el que se incluyen factores
    • Sociales
    • Económicos
    • Culturales
    • Familiares.

Sabemos que todos aquellos factores familiares entre los cuales entra la atención, afecto, estímulos y educación recibida en el seno familiar tienen un peso muy importante en la construcción de la personalidad de nuestros hijos. Esto explica por qué dos niños educados bajo el mismo techo y con igual estilo parental tengan distintas formas de ser y comportarse.

¿Qué supone para un niño ser el segundo hijo?

 En primer lugar vamos a revisar qué es lo que supone para un niño ser el segundo hijo, porque ciertamente las circunstancias en las que éste llega no son las mismas que para el primero por mucho que deseemos ofrecerle exactamente lo mismo a uno que al otro. Y estas variables contextuales tiene un peso muy importante en el desarrollo de la personalidad de nuestros hijos e hijas.

Para el segundo hijo (entiéndase hija también) supone llegar a una familia en la que muchas cosas son distintas que cuando llegó el hermano mayor, empezando por los mismos padres.

Veámoslo con detalle estos factores que inciden en la construcción de la personalidad.

1. Los padres y el segundo hijo

  1. Se encontrará a unos padres más experimentados y con menos miedos.
    • Unos padres que sabrán más y comprenderán mejor algunos comportamientos que con el primero no entendían o no sabían cómo actuar. Por ejemplo, con los llantos a media noche o las rabietas de los dos años
    • Por tanto, la actitud con la que se le atenderá y educará será, probablemente, más relajada y menos angustiada.
  2. También es cierto que con el segundo hijo los padres estamos más cansados y disponemos de menor tiempo para dedicarles. La atención se divide y priorizamos necesidades.
Aunque queramos educar igual, no educamos desde el mismo lugar.

2. El hermano mayor

Qué supone para un niño ser e segundo hijo
(c) Can Stock Photo / SergeyNivens
  1. Ser el segundo supone claramente tener que compartir la atención de mamá, papá y otros familiares con la que requiere su hermano mayor. Y esto aunque implique tener mayor competencia también supone, a la larga, tener un compañero con el que jugar y un modelo a imitar.
  2. Si bien lo dicho en el anterior punto no implica que los hermanos vayan a llevarse siempre bien. Por supuesto van a aparecer conflictos, celos, rivalidades, peleas … En definitiva va a suponer para ambos adquirir aprendizajes para la vida que se adquieren de modos distintos siendo hijo único.
  3. A través de las relaciones que se establecen con el hermano mayor se desarrollan tempranamente a compartir, ceder, perder, negociar, … habilidades sociales esenciales para vivir en sociedad.

📚 Recursos para profundizar
Si este tema te interesa, estos recursos pueden ayudarte a comprender mejor lo que ocurre entre hermanos y cómo acompañarlo en casa.
Tú y yo, hermanos
Un álbum ilustrado que permite abrir conversación sobre la relación entre hermanos desde una mirada cercana y realista.
¿Es posible evitar los celos infantiles?
Una mirada realista sobre los celos entre hermanos y cómo acompañarlos sin intentar eliminarlos.
Celos, envidia y rivalidad: ¿son lo mismo?
Diferencias clave para entender qué emoción está en juego en cada situación.

3. Expectativas, etiquetas y profecías de autocumplimiento

gustos y preferencias

Otras variables que inciden en la configuración de la personalidad de nuestros hijos son las expectativas que tenemos de ellos, las etiquetas que equivocadamente les colocamos y el efecto que generan las profecías de autocumplimiento. Me explico.

Expectativas

Tal y como he mencionado en muchos otros de mis post es preciso que los padres rebajemos las expectativas que nos generamos respecto de la maternidad en general y de nuestros hijos en particular, ya que son las causantes de mucho malestar tanto en padres como en los hijos.

Sobre las expectativas he hablado en este post que te sugiero leer : Evitar el desgaste emocional de padres e hijos.

Es probable que tu primer hijo tuvieras un tipo de expectativas que no tienes con el segundo o quizás todo lo contrario. Sea como sea, la realidad es que las expectativas (altas o bajas) acaban provocando frustraciones innecesarias que podemos evitar totalmente permitiéndonos aceptar mucho mejor a nuestros hijos tal y como son.

Etiquetas

Los padres y madres cometemos frecuentemente este error educativo, el de etiquetar a nuestros hijos de diferentes maneras. Un ejemplo habitual son las frases tipo:

«Fulanito es el responsable de la familia, en cambio Menganito es rebelde y movido»

Los niños entienden que estas características que les colocamos son parte inamovible e invariable de su forma de ser y por tanto no pueden hacer nada por cambiar. De manera que acaban comportándose del modo en el que los etiquetamos.

Profecía de autocumplimiento o efecto pigmalión

Totalmente relacionado con los dos puntos anteriores están las profecías de autocumplimiento. Un tipo de falsas creencias que acaban por condicionar el comportamiento de las personas.

De tal manera que, cuando leemos en un post u oímos que los segundos hijos son más autónomos, independientes o rebeldes nuestro modo de comportarnos con ellos (debido a las expectativas que tenemos y las etiquetas que colocamos en nuestros hijos) se ajustará al modo que esperamos que se comporten. Focalizando nuestra atención y por tanto reforzando en el niño la conducta que esperábamos que realizara, ya sea en cuando a autonomía, rebeldía o desobediencia.

Si te interesa profundizar en esta idea, en el blog también puedes leer este artículo sobre qué es el efecto Pigmalión y cómo afecta en la educación infantil , donde explico con más detalle cómo las expectativas de los adultos pueden acabar condicionando la conducta de los niños.

A modo de conclusión, podemos decir que el lugar que un niño ocupa en la familia condiciona la configuración de su personalidad por todas las variables contextuales que hemos mencionado más otras muchas que en este post no podemos alcanzar a describir una por una.

En mi libro Mi hijo me cae mal explico cómo las expectativas, las etiquetas y la mirada adulta influyen en la relación con nuestros hijos.
También abordo una realidad de la que pocas veces se habla en las familias: el hijo favorito y el impacto que tiene en la dinámica familiar.

Si este tema te resuena, quizá también te ayude leer por qué trato mal a mi hijo , donde profundizo en cómo nuestras propias emociones influyen en el vínculo.
No es el orden de nacimiento lo que define a un niño, sino lo que ocurre en ese lugar dentro de la familia.
Si esto te está pasando en casa…
Si notas comparaciones entre hermanos, conflictos constantes o la sensación de que uno de tus hijos queda más en segundo plano…

no es raro, ni es algo que solo ocurra en tu familia.
A veces no se trata de hacer más, sino de comprender mejor qué está pasando en la dinámica familiar y qué necesita cada hijo dentro de ese sistema.

Preguntas frecuentes sobre cómo afecta ser el segundo hijo en el desarrollo de la personalidad

Lo importante a tener en cuenta
  • No hay dos hijos que crezcan en la misma familia, aunque compartan casa.
  • El lugar que ocupan influye, pero no define.
  • La mirada adulta tiene más peso que el orden de nacimiento.

¿El segundo hijo tiene menos atención que el primero?

No necesariamente menos, pero sí distinta.
Con el segundo hijo la atención se reparte, los tiempos son más ajustados y la disponibilidad emocional puede verse condicionada por el cansancio o las demandas del hermano mayor.
Esto no implica peor desarrollo, pero sí una experiencia diferente.

¿Es cierto que los segundos hijos son más independientes?

Es una idea bastante extendida, pero no siempre se cumple.
Algunos segundos hijos desarrollan mayor autonomía por contexto (menos supervisión, más aprendizaje por imitación), pero esto no define su personalidad.
El temperamento y el entorno siguen siendo claves.

¿Cómo influye el hermano mayor en el segundo hijo?

El hermano mayor actúa como modelo, compañero y, en ocasiones, también como figura de competencia.
A través de esta relación el segundo hijo aprende habilidades sociales como compartir, negociar o gestionar conflictos desde edades muy tempranas.

¿Los segundos hijos tienen más celos o rivalidad?

No.
Influye, pero no determina.
El orden de nacimiento es una variable más dentro de un sistema mucho más amplio: temperamento, contexto familiar, estilo educativo y experiencias individuales.

Imagen (c) Can Stock Photo / shalamov

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