Para padres y madres que buscan respuestas.

Mi hijo no me obedece, no hace caso a nada ¿Por qué?

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Ven aquí”, “No toques”, “No subas al sofá”, “Estate quieto”, “No corras”,”No chilles”, “¿No me oyes?”, “He dicho que no!” “¿Por qué no haces caso”? …

no me obedece

¿Alguien se reconoce?¿Cuántas veces usas estas frases o similares a lo largo del día?¿Cuántas veces has respirado fuerte y llenado de nuevo el saco de la paciencia, por que por más que le digas algo a tu hijo sigue sin obedecer? ¿Cuántas veces te preguntas por qué mi hijo no me obedece?

Cuántas veces nos preguntamos por qué no nos obedece

Una de las respuestas a esta última pregunta, “¿por qué no me obedece mi hijo?” puede ser tan sencilla como que a los preescolares, incluyo en esta “etiqueta” a niños de 2 a 5 o 6 años, parece que les encanta poner a prueba los avisos y la paciencia de sus padres. Pero no te equivoques lo que están haciendo es ver hasta dónde pueden llegar, dónde están los límites y hasta qué punto deben hacernos caso. 

Nosotros, como es lógico, diríamos que siempre deben obedecer pero ellos puede que vean que nuestras normas son totalitarias, abusivas y tiránicas, por ello intentan tirar de la cuerda al máximo, se quejan y lloran.

No obstante, nosotros debemos mantener los límites y ser coherentes con las normas que les hemos fijado. Al cumplir con lo que les hemos dicho sobre lo que pasará si no obedecen, nuestros hijos, se sentirán seguros sabiendo qué es lo que pueden esperar de nosotros, los adultos.

La importancia del “NO” en la educación de nuestros hijos

El “no” es imprescindible en el proceso educativo de nuestros hijos, les ayuda a saber dónde están los límites, qué es lo que pueden hacer y lo que no.

Pero si abusamos del NO, si todo el día estamos “no corras”,”no grites”,”no te subas al sofá”,”no comas con las manos”, “no ….”, quizás estamos abrumando a nuestro hijo y es posible que al final no haga caso a lo que le decimos porque no le dará importancia. Aquí encuentras otra respuesta a esa eterna pregunta de “¿Por qué no me obedece mi hijo?” y otra idea para que aprenda a hacerlo poco a poco de ahora en adelante.

Hay que saber racionar el uso del no, buscar qué conductas no consentiremos y utilizarlo solo ante estas conductas para evitar este tipo de desobediencia.

A parte es posible que exijamos a nuestro hijo más de lo que él es capaz, por edad y capacidades, de hacer. Veamos qué podemos hacer para mejorar la obediencia o al menos que nos hagan un poquito más de caso.

Quizás no se trata tanto  que mi hijo no me obedece si no que no sabe cómo hacerlo o no recuerda todo lo que debe hacer. Veámoslo en el siguiente apartado.

¿Cuántas instrucciones es capaz de seguir a la vez?

Debemos saber si nuestro hijo es capaz de hacer todo lo que le pedimos que haga, es posible que sólo pueda recordar una sola instrucción y por ello se olvida hacer el resto, sin mala fe, no por desobediencia sino porqué no recuerda qué debe hacer después.  

Debemos averiguar cuántas cosas es capaz de recordar, para saberlo empezamos con una sola y sencilla instrucción, seguiremos con dos seguidas y por último con tres. De este modo sabremos dónde está su limite.
Ejemplo: “Recoge tu peluche, guárdalo en su lugar y ven a sentarte con mamá”. Si es capaz de realizar las tres instrucciones en el orden correcto entonces sabremos que puede seguir tres instrucciones encadenadas.

Antes de darles instrucciones más complejas debemos esperar a que nuestros hijos se hagan mayores, por eso es importante conocer qué es lo que realmente pueden hacer y qué no. Conocer sus limitaciones nos ayudará a dar las ordenes adecuadas.

¿Cuántas cosas es capaz de hacer solo? ¿Le damos suficiente autonomía y confianza?

Los niños quieren tomar sus propias decisiones, tener cierto grado de control sobre sus vidas y no estar siempre haciendo lo que les mandamos los adultos.

Cuanto más les controlemos y les estemos encima más ganas tendrán de saltarse nuestras reglas, así que siempre que sea posible dejemos que tomen ciertas decisiones y que hagan cosas solos.

Si les damos la oportunidad de desarrollar su capacidad de elección y fomentamos su confianza en sí mismo estamos otorgándoles cierto control en su vida y por tanto será menos probable que quieran o necesiten saltarse nuestras normas.

Si aún te sigues preguntando ¿por qué mi hijo no me obedece? quizás encuentres respuesta en el siguiente punto.

¿Todas las normas son absolutamente necesarias?

Un exceso de normas puede desmoralizar, desanimar y abrumar al niño y es probable que al final no obedezca ninguna. Esto no quiere decir que no debamos ponerle límites, todo lo contrario, se trata de establecer claramente qué es lo que podemos o no permitirle o tolerarle.

Analizar la importancia de cada norma, de cada no antes de imponerla.  A veces es preferible no hacer caso, ignorar, utilizar la técnica de la extinción antes que un no. Quitar ciertos objetos de su alcance para que no los toque es otra estrategia que evita normas y “nos” innecesarios… Anticiparnos a situaciones conflictivas, … 

Recordemos que los niños precisan de cierta libertad para desarrollarse, para investigar y experimentar. Precisan cierta libertad que fomente su autonomía e independencia.

Pero no debemos olvidar que una vez instauremos una norma, ésta debe ser respetada siempre, en todos los casos y bajo cualquier estado de ánimo, incluso si estamos muy cansados o de visita en casa de los abuelos.

Tips ¿por qué mi hijo no me obedece?

Cuando tu hijo no te obesa la próxima vez, recuerda:

  1. La desobediencia forma parte de su normal desarrollo para conocer hasta dónde puede llegar.
  2. La capacidad para recordar es distinta en los peques. Su cerebro aún está creciendo, su memoria es limitada. Dale tiempo y las instrucciones han de ir de una en una.
  3. No abuses del no. Cuando prohibimos en exceso al final no tiene ningún efecto.
  4. Revisa las normas, son todas imprescindibles y necesarias. Escógelas bien, no te excedas con el número.

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