Desorden y niños. Sugerencias para que nuestros niños recojan sus juguetes.

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desorden y niños.

«¡No quiero!» «¡No, ahora no!» «¡Recoge tu!» «¿Me ayudas?»

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Estas son algunas de las frases que nuestros hijos gimotean cuando llega el momento clave, ese momento crítico,  la hora de finalizar el juego y … recoger lo que ha utilizado. 


La habitación de juego, el comedor o sea donde sea que haya estado jugando, por lo general, se encuentra en el desorden más absoluto. 

Los niños no generan desorden a propósito, solo van sacando un juguete tras otro sin guardar el primero y así hasta aburrirse. 


Ellos no son conscientes de la necesidad de guardar y recoger sus cosas tras haberlas utilizado y por ello, debemos enseñarles – cuanto antes mejor- que las cosas no vuelven a su lugar porqué mamá o papá tengan una varita mágica o poderes especiales. 

Debemos enseñarles que ellos, los causantes del desorden deben volver a colocar cada cosa en su lugar. Fomentar el orden, compartir esta idea con ellos en nuestro día a día, sin esperar que sean perfectamente ordenados, elogiando sus esfuerzos y ayudándoles al principio cuando nos pidan ayuda.


Sugerencias para que nuestros hijos recogan los juguetes. 

1. Empezar cuanto antes

Si les enseñamos que después de jugar a un juego lo primero que deben hacer, antes de sacar otro, es guardar el primero, evitamos que lo vaya dejando todo desparramado y les estamos ayudando a adquirir el hábito de recoger. 

De este modo, cuanto antes empecemos mejor, ya que fomentamos que desde pequeños se acostumbren a recoger sus cosas, se conviertan en niños ordenados y por tanto en adultos organizados. 

2. Cada cosa en su sitio y en cada sitio sus cosas

Para ayudar a poner orden a todos los juguetes podemos comprar cajas de plástico grandes, pequeñas, de colores, …donde poder ordenar y clasificar los juguetes y demás. Por ejemplo, en mi caso guardo en:

  • cajas grandes juguetes diversos como: casa de Mickye Mouse y sus complementos, casas de playmovil y complementos, … 
  • cajas más pequeñas: coches, animales, «personas», «personajes»
  • cajas medianas: todos los puzzles, …
  • cajas pequeñas: lápices, colores, ceras, plastilinagomets, letras y números magnéticos, …
    …..

3. Ser concretos

Debemos ser lo más concretos y específicos que nos sea posible, es decir, en lugar de pedirle que ordene su habitación deberíamos decirle qué es lo que queremos exactamente, por ejemplo: «Ahora que ya no quieres jugar más con los bloques de construcción, vamos a guardarlos en su caja antes de empezar a jugar con otras cosas»

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La cuestión es simplificar al máximo las instrucciones para que sean capaces de seguirlas.

4. Restringir ciertas actividades a un lugar concreto.

Para evitar disgustos innecesarios, paredes pintadas, sofás manchados de pintura, rotulador o similares intentaremos restringir este tipo de actividades a un lugar «seguro» donde manchar no sea tan problemático. Puede ser una habitación concreta, la cocina …. y obviamente supervisar lo que hacen.

En casa utilizamos la zona de despacho para jugar a todo, incluso pintar con pinturas de mano o moldear barro. Lo que hago es ponerle una bata, apartar a mi hijo de las paredes y supervisarle. Es más que obvio que ellos no se limitarían a pintar en esa hoja en blanco que les hemos proporcionado, las paredes les atraen poderosamente como imanes y … en esa décima de segundo que te despistas ¡ya está! pared pintorrejeada. 

¿Qué pasa cuando se niegan a recoger? ¿Qué hacemos?

1. La regla de la abuela.

Los niños pequeños pueden ayudar a recoger en cierta medida, no podemos exigirles lo mismo que les exigiríamos a otros más mayores. Recordemos que sus capacidades son limitadas y por tanto les pediremos aquello que puedan hacer en función de la edad, pero teniendo en cuenta que han de ir asumiendo responsabilidades gradualmente.

La regla de la abuela consiste en condicionar la diversión a aquello que les pedimos, es decir si quiere ver dibujos los verá una vez haya recogido los juguetes, cuanto más tarde menos tiempo dispondrá para verlos. 

Tal y comentaba en el punto anterior, los niños pequeños todavía tienen muchas limitaciones y la tarea de recoger todo lo que han esparcido puede resultar excesiva para unas manos tan pequeñas,así que les ayudaremos para fomentar además conductas como ayudar, colaborar, compartir. De este modo matamos dos pájaros de un tiro, no solo les enseñamos a mantener el orden sino que desarrollamos conductas prosociales muy beneficiosas en su futuro.

2. Jugar a recoger: una carrera contra el reloj.

Podemos jugar a recoger, haciendo que la tarea se vuelva más divertida.

Por ejemplo, podemos poner una alarma y explicarle a nuestro hijo que si acaba de recoger sus juguetes antes de que suene podrá sacar otro juguete con el que divertirse. 

Recordar que es muy importante elogiarles por pequeños que sean sus avances en este sentido. El elogio es un imoportante motivador, así que no olvidemos utilizarlo.

3. Usar las tablas de incentivos para recoger los juguetes.

Para que él mismo pueda ver cómo va mejorando podemos utilizar las tablas de incentivos publicadas en este mismo blog, o podemos confeccionarlas nosotros mismos.

4. ¿Y si se niega repetidamente? 

Cuando la terquedad es lo que predomina y no hay forma de que recoja sus juguetes de ninguna manera, y ya lo hemos probado todo, podemos cambiar la estrategia. 

Les explicaremos que si tras tres avisos no han recogido seremos nosotros quienes recogeremos, pero eso sí, a nuestro modo. Y eso significa que esos juguetes que no han sido guardados y se encuentran esparcidos por toda la habitación serán guardados en el trastero o similar durante unos días (una semana, por ejemplo).

Si persiste, es decir si tras haber aplicado esta estrategia durante un tiempo sigue como si nada, podemos hacer que nos acompañe a un lugar de recogida de juguetes para niños pobres. Le explicaremos que ya que él es incapaz de cuidar de sus cosas se las daremos a niños que sí sabrán hacerlo y que no tienen con qué jugar.

¿Qué no debemos hacer?

  1. No esperemos la perfección.
  2. No castiguemos el desorden. 
  3. No esperes que no se ensucien,  ponles una bata si es preciso, colócales el jersey del revés o ponles ropa vieja cuando jueguen con pinturas o barro.

Libros sobre la desobediencia infantil

Ya para terminar te voy a recomendar dos libros sobre la desobediencia infantil que he recomendado en este blog

conducta desobediente

Esta guía viene a llenar la laguna de los padres que no han recibido una formación específica para educar a sus hijos, especialmente a los más rebeldes, ofreciendo pautas para adquirir habilidades parentales, para ejercer la autoridad con firmeza sin caer en el autoritarismo, para favorecer el comportamiento responsable y autónomo del hijo, en definitiva, para que aprenda las reglas que rigen la convivencia.

conducta desobediente

Con esta pequeña guía se trata de explicar a padres y educadores cómo y por qué se generan y se mantienen las conductas de desobediencia y cómo es posible cambiarlas.

La puesta en marcha de sencillas estrategias de evaluación e intervención permitirá ir reduciendo paulatinamente la desobediencia del niño y el establecimiento de pautas de conducta.

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Fuentes consultadas:
Disciplina sin gritos ni bofetadas. Jerry Wyckoff y Barbara C. Unell.
¡Castigado! ¿Es necesario?. Mª. Luisa Ferrerós.


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