Rabietas infantiles: por qué ocurren y qué hacer (guía)

Las rabietas infantiles son una de las preocupaciones más habituales de madres y padres. En este artículo explicamos por qué se producen, a qué edad aparecen y cómo acompañarlas desde una mirada respetuosa.

Actualización del artículo · marzo de 2026

Este artículo fue publicado originalmente hace años y en marzo de 2026 ha sido revisado de nuevo para incorporar una mirada más actual sobre regulación emocional infantil, tolerancia a la frustración y acompañamiento respetuoso de las rabietas.

Las rabietas infantiles son una de las preocupaciones más habituales de madres y padres. De ahí que «Rabietas ¿Por qué se producen? » sea el primer artículo de una serie de varios donde abordaré este tema desde mi doble vertiente, es decir como madre y como psicóloga infantil. 

En el momento de escribir por primera vez este post mis hijos tenían entre 8 y 11 años. Hoy, cuando lo reviso, ya son adolescentes y uno de ellos está a punto de cumplir la mayoría de edad.

De modo que, como madre, me he encontrado en muchas ocasiones envuelta en alguna rabieta de mis hijos. Por eso sé bien qué es lo que sientes cuando tu hijo entra en una de esas temidas explosiones de enfado, y también el malestar o la frustración que pueden generar tanto en ellos como en nosotros, sus padres o educadores principales.

En este post intentaré darte algunas claves para entender por qué se producen y si, como padres, podemos evitarlas o prevenirlas de algún modo.

¿Por qué se producen las rabietas infantiles?

Las rabietas forman parte del desarrollo emocional de muchos niños pequeños. Aparecen porque el niño todavía no tiene suficientes recursos para expresar lo que siente ni para gestionar la frustración.

Entre los dos y los cuatro años el deseo de autonomía crece muy rápido: el niño quiere decidir, explorar y hacer cosas por sí mismo. Sin embargo, su capacidad para regular las emociones todavía está en desarrollo.

Cuando aparece el cansancio, el hambre, la frustración o la sensación de no poder conseguir algo que desean, pueden desbordarse emocionalmente y reaccionar con una rabieta.

Ya lo sabrás, por propia experiencia, las rabietas se producen en plena calle, en el parque, en el súper,… no importa: el niño quiere algo y lo quiere ¡ya!

Las rabietas infantiles no suelen ser un problema de conducta, sino una señal de que el niño todavía está aprendiendo a gestionar lo que siente.

Esta podría ser la descripción que hace cualquier madre sobre la rabieta de su hijo:

«Mi hijo llora, se tira por el suelo, grita… me llama tonta, caca, dice que ya no me quiere… y todo lo que se le ocurre».

Así es: una de esas temidas rabietas que cualquier hijo de vecino tiene o tendrá. Pero ¡Calma! Ante todo calma. Cuando estamos viviendo un episodio de como éste hemos de intentar no perder los papeles ante la pataleta del niño. Y tener mucha pero que mucha paciencia.

Primero, y antes de abordar qué hacer, debemos saber que :

  • tales conductas son habituales en niños de 2 a 4 años.
  • Las crisis de oposicionismo con sus «no», los «mío, mío» y las rabietas son la expresión de su yo naciente y la necesidad de afirmar su propia individualidad.
  • Es muy común que los niños de entre 2 y 4 años recurran a los berrinches para conseguir aquello que quieren.
  • Se debe, principalmente, a que en estas edades los niños aún no tienen la capacidad suficiente para expresar con palabras aquello que pretenden o necesitan. Por ello, recurren a las pataletas. No son capaces de tolerar la frustración y les resulta complicado comprender que no pueden tener siempre lo que quieren.
  • Tampoco son capaces de verbalizar lo que desean, por lo que el resultado es la fórmula ideal para que tenga lugar la pataleta, berrinche o rabieta. En esos momentos los niños solo piensan en la rabia que tienen. Incluso puede habérseles olvidado el motivo por el que se inició su enfado.
  • En estas edades los niños todavía están aprendiendo a expresar lo que sienten y a regular sus emociones, algo que forma parte del desarrollo de la inteligencia emocional.

Qué significan las rabietas infantiles

Las rabietas o berrinches en los niños no son simplemente un problema de conducta ni una forma de manipulación. En la mayoría de los casos son una forma de expresar emociones que el niño todavía no sabe gestionar.

Durante los primeros años de vida, el cerebro infantil está en pleno desarrollo. La capacidad para tolerar la frustración, esperar o regular la intensidad de las emociones aún es limitada. Por eso, cuando algo no sale como esperan, la reacción puede ser intensa.

En este sentido, las rabietas suelen ser una señal de que el niño necesita ayuda para comprender lo que siente y aprender poco a poco a gestionarlo.

rabietas en niño pequeño de 3 años por frustración
Las rabietas infantiles suelen aparecer cuando los niños todavía no saben expresar con palabras lo que sienten.

 ¿A qué edad aparecen las rabietas?

Generalmente suelen aparecer entre los dos y los cuatro años de edad. Es una etapa del desarrollo en la que los niños empiezan a afirmar su autonomía y a expresar con más intensidad lo que sienten.

En este momento todavía no disponen de suficientes recursos cognitivos y emocionales para regular lo que les ocurre ni para expresar con palabras aquello que sienten. Por eso, ante la frustración, el cansancio o la sensación de no poder conseguir algo que desean, pueden reaccionar con una rabieta.

Rabietas en niños de 2 a 4 años

Durante estos primeros años del desarrollo emocional es especialmente frecuente que aparezcan este tipo de comportamientos. Se trata de una etapa en la que los niños están aprendiendo a gestionar emociones intensas mientras descubren su capacidad para decidir, elegir y oponerse.

A los dos años muchos niños comienzan a afirmar su voluntad con más fuerza. Es el momento en que aparece con intensidad el famoso “no”. Sin embargo, todavía no disponen de suficientes recursos para gestionar la frustración cuando algo no ocurre como esperan.

Entre los tres y los cuatro años las rabietas pueden seguir apareciendo, aunque poco a poco los niños van desarrollando más habilidades para expresar lo que sienten y regular sus emociones.

Cada niño tiene su propio ritmo de desarrollo, pero en la mayoría de los casos estas explosiones emocionales forman parte del proceso normal de aprendizaje emocional.

¿Qué ocurre en esta etapa del desarrollo?

niña pequeña enfadada expresando emociones intensas

Pero si algo está claro a esta edad es que, aunque los niños no sepan muy bien lo que quieren, muchas veces será justo lo contrario de lo que tienen. ¿Quién no ha escuchado de boca de su hijo aquello de: «¡Yo no quiero esto, yo quiero aquello!»?

En estos primeros años los niños empiezan a descubrir su capacidad para decidir, elegir y oponerse. Es una etapa en la que aparece con fuerza el deseo de autonomía: quieren hacer cosas por sí mismos, probar, explorar y afirmar su propia voluntad. Sin embargo, esa necesidad de independencia todavía convive con una gran dificultad para gestionar lo que sienten.

También es frecuente que un niño que parecía estar tranquilo, de repente, como si alguien hubiera apretado un resorte en su cabecita, estalle en rabia. Y entonces nos preguntamos: ¿qué ha pasado ahora?

La respuesta no siempre es sencilla. En muchas ocasiones lo que vemos es simplemente una reacción a la frustración, al cansancio o a la dificultad para expresar lo que sienten. A estas edades el lenguaje emocional todavía está en desarrollo, y cuando algo les desborda no siempre encuentran las palabras para explicarlo.

Por eso, lo que desde fuera puede parecer un enfado desproporcionado suele ser en realidad la expresión de una emoción que todavía no saben regular.

Comprender qué ocurre en el desarrollo emocional de los niños ayuda a interpretar las rabietas de otra manera: no como un problema de conducta, sino como parte del aprendizaje emocional.

¿Qué ocurre en el cerebro del niño durante una rabieta?

Durante una rabieta el cerebro del niño se encuentra desbordado por la emoción. Las áreas responsables de la regulación emocional y del autocontrol todavía están en desarrollo, por lo que les resulta muy difícil detener o gestionar lo que sienten. En ese momento domina la reacción emocional y el niño no dispone aún de las herramientas necesarias para calmarse por sí mismo.

Y aquí surge una pregunta muy habitual entre madres y padres: ¿se pueden prevenir las rabietas? Algo que veremos a continuación, pero antes déjame explicarte que los berrinches pueden tener diferente origen, y por tanto las rabietas en los niños pueden ser de distintos tipos.

Tipos de rabietas infantiles

No todas las rabietas infantiles son iguales. Aunque desde fuera puedan parecer simplemente explosiones de enfado, en realidad pueden responder a diferentes necesidades o momentos emocionales del niño.

Comprender qué hay detrás de una rabieta puede ayudarnos a acompañarla mejor.

  • Rabietas por frustración. Son las más habituales. Aparecen cuando el niño no consigue algo que desea, cuando algo no sale como esperaba o cuando todavía no tiene recursos para gestionar la espera.
  • Rabietas por cansancio o sobreestimulación. Cuando los niños están muy cansados, tienen hambre o han vivido demasiados estímulos durante el día, su capacidad de regulación emocional disminuye.
  • Rabietas por necesidad de autonomía. Durante los primeros años los niños empiezan a descubrir que son personas independientes. En ese proceso aparecen conflictos cuando quieren hacer algo por sí mismos o tomar decisiones.
  • Rabietas como forma de expresar emociones. Muchas veces la rabieta es simplemente la manera que tiene el niño de expresar emociones intensas que todavía no sabe poner en palabras.

Más que centrarnos únicamente en detener la rabieta, lo importante suele ser preguntarnos qué está intentando expresar el niño en ese momento.

¿Se pueden prevenir las rabietas?

adulto acompañando rabieta infantil con calma

Estas son algunas claves que pueden ayudar a prevenir muchas rabietas infantiles:

  • Los niños suelen manejar mejor sus emociones cuando duermen lo suficiente y mantienen una alimentación adecuada.
  • Tener rutinas claras y horarios estables para dormir y comer les proporciona seguridad y reduce muchas situaciones de frustración.
  • Explicarles con antelación lo que va a ocurrir también puede ayudar mucho. Saber qué se espera de ellos les permite anticiparse y sentirse más tranquilos.
  • Darles la oportunidad de tomar pequeñas decisiones (por ejemplo elegir entre dos opciones) favorece su sensación de autonomía y puede prevenir muchos conflictos.

Pero cuando las rabietas son inevitables, es imprescindible que guardemos la calma y no perder la paciencia (algo más fácil de decir que de hacer, lo sé por partida doble).

No existen fórmulas mágicas, ni varitas que hagan desaparecer al instante el disgusto, la rabia o la frustración que tanto tu hijo como tú estás sintiendo, pero te diré que la paciencia y el acompañamiento emocional es la clave para no empeorar este tipo de situaciones-

Prevenir una rabieta no significa evitar que aparezcan todas. En muchos casos las rabietas forman parte del desarrollo infantil, pero sí podemos reducir su frecuencia o intensidad cuando entendemos mejor qué las desencadena y acompañamos de forma más ajustada.

Intentemos comprender qué hay detrás de la reacción de nuestro hijo durante una de sus rabietas, pero sin perder de vista los límites necesarios.

¿Son normales las rabietas infantiles?

En la mayoría de los casos las rabietas infantiles forman parte del desarrollo infantil. Son una forma de expresar emociones intensas cuando los niños todavía no tienen suficientes recursos para gestionarlas o para poner en palabras lo que les ocurre. De hecho, tal como explican desde la American Academy of Pediatrics, las rabietas o berrinches son frecuentes durante los primeros años de vida y forman parte del proceso de aprendizaje emocional de los niños.

Señales de que una rabieta forma parte del desarrollo normal

En la mayoría de los casos las rabietas infantiles forman parte del desarrollo emocional. Algunas señales que suelen indicar que se trata de un proceso evolutivo normal son:

  • Aparecen principalmente entre los 2 y los 4 años.
  • Surgen cuando el niño está cansado, frustrado o no consigue lo que desea.
  • El niño se calma después de un tiempo o con ayuda del adulto.
  • No aparecen de forma constante en todas las situaciones.

Con el acompañamiento adecuado, a medida que crecen y desarrollan más habilidades emocionales y de lenguaje, las rabietas suelen ir disminuyendo progresivamente.

Aun así, si las rabietas son muy intensas, muy frecuentes o generan un gran malestar en la vida familiar, puede ser recomendable consultar con un profesional.

Una idea importante sobre las rabietas infantiles

Las rabietas infantiles no suelen aparecer porque los niños quieran manipular a los adultos, sino porque todavía no tienen suficientes recursos para expresar lo que sienten ni para regular emociones intensas como la frustración, el enfado o el cansancio. Acompañar estos momentos con calma y paciencia es una parte importante del aprendizaje emocional.

Mirada de psicología infantil

Qué dice la psicología infantil sobre las rabietas

Desde la psicología infantil entendemos las rabietas como una forma de expresión emocional en una etapa del desarrollo en la que los niños todavía están aprendiendo a gestionar lo que sienten.

Cuando un niño pequeño se enfada, llora o pierde el control, en la mayoría de los casos no lo hace para manipular a los adultos, sino porque todavía no dispone de los recursos emocionales ni del lenguaje necesarios para expresar su frustración de otra manera.

Por eso, más que centrarnos únicamente en detener la rabieta, es importante acompañar al niño, ayudarle a poner palabras a lo que siente y enseñarle poco a poco otras formas de expresar sus emociones.

A veces olvidamos que las rabietas no solo hablan del desarrollo del niño, sino también de cómo vivimos nosotros esas situaciones como adultos.

Una reflexión desde la consulta

En mi libro Mi hijo me cae mal hablo también de las rabietas infantiles como una de las situaciones que más desbordan a madres y padres. Las rabietas, la baja tolerancia a la frustración o las malas contestaciones suelen encabezar la lista de comportamientos que más nos frustran en el día a día.

Sin embargo, forman parte de una etapa evolutiva normal. A partir de los primeros años de vida, los niños empiezan a descubrir que son seres independientes y no siempre tienen los recursos para gestionar lo que sienten. Comprender esto puede ayudarnos a acompañar estas situaciones con más paciencia y menos culpa.

Si quieres conocer con más detalle esta reflexión, puedes leer también la reseña del libro Mi hijo me cae mal.

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Qué decir (y qué no decir) cuando tu hijo está en plena rabieta

Entender por qué se producen las rabietas es el primer paso.
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¿Cuándo debemos preocuparnos por las rabietas?

Tal y como hemos visto la mayoría de los casos las rabietas forman parte del desarrollo normal. Sin embargo, puede ser recomendable consultar con un profesional cuando las rabietas son muy frecuentes, muy intensas o se mantienen durante mucho tiempo.

También conviene prestar atención si las rabietas van acompañadas de agresividad constante, dificultades importantes para calmarse o interfieren de manera significativa en la vida familiar.

A continuación te dejo con otros de mis artículos en los que he tratado el tema de las rabietas por si quieres ampliar la información que aquí te he dado.

Cuentos que pueden ayudar a los niños a entender la rabia y las rabietas

A veces los cuentos infantiles pueden convertirse en una herramienta muy valiosa para hablar con los niños sobre la rabia. A través de las historias, muchos niños logran identificar mejor lo que sienten, poner nombre a lo que les pasa y entender que las emociones intensas forman parte del desarrollo. Leer juntos estos cuentos no elimina las rabietas, pero sí puede abrir conversaciones muy útiles y ofrecer nuevas formas de acompañarlas.

Si te apetece profundizar, aquí te dejo algunos libros que ya he reseñado en el blog y que pueden ayudarte a trabajar la rabia, la frustración y los desbordes emocionales con tus hijos.

Vaya rabieta

Un cuento muy recomendable para ayudar a los más pequeños a comprender qué ocurre cuando la rabia crece por dentro y todo se desborda.

¡Tengo una rabieta!

Un libro sencillo y muy directo para hablar con los niños sobre la ira y ayudarles a nombrar lo que sienten cuando algo no sale como esperaban.

La cola de dragón

Un cuento con una metáfora muy visual para explicar a los niños cómo aparece la rabia, cómo puede crecer y qué pasa después del estallido.

¡Qué rabia de juego!

Muy útil para trabajar la frustración cuando los niños pierden, se enfadan jugando o sienten que no toleran bien los contratiempos.

Todo lo que sé cuando me enfado

Un álbum precioso para normalizar el enfado y conversar con los niños sobre esa emoción sin juzgarla ni intentar apagarla de inmediato.

Importante: los cuentos no son una solución mágica para las rabietas, pero sí pueden convertirse en una herramienta de acompañamiento muy útil. Lo más valioso no es solo leerlos, sino aprovechar lo que ocurre en la historia para conversar con el niño, poner palabras a lo que siente y ayudarle a comprenderse mejor.

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Si quieres profundizar más en este tema, en el blog también encontrarás otros artículos en los que abordo las rabietas infantiles desde distintas perspectivas.

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Este artículo forma parte de una guía completa sobre rabietas infantiles

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Preguntas frecuentes sobre rabietas infantiles

¿Por qué mi hijo tiene tantas rabietas?

Las rabietas suelen aparecer porque los niños pequeños todavía no tienen suficientes recursos para expresar lo que sienten ni para gestionar emociones intensas como la frustración o el enfado.

Cuando algo no sale como esperan o no consiguen lo que desean, pueden desbordarse emocionalmente y reaccionar con una rabieta.

¿A qué edad empiezan las rabietas?

Las rabietas suelen aparecer entre los dos y los cuatro años. Es una etapa en la que los niños empiezan a afirmar su autonomía, pero todavía no tienen plenamente desarrolladas las habilidades emocionales y de lenguaje necesarias para expresar lo que sienten.

¿Las rabietas infantiles son normales?

En la mayoría de los casos sí. Las rabietas forman parte del desarrollo emocional infantil y suelen disminuir progresivamente a medida que el niño adquiere más capacidad para expresar lo que siente y regular sus emociones.

¿Cómo deben actuar los padres ante una rabieta?

Ante una rabieta es importante intentar mantener la calma, acompañar emocionalmente al niño y evitar responder con gritos o castigos impulsivos.

Con el tiempo, el acompañamiento respetuoso y la ayuda para poner nombre a las emociones ayudan a que los niños desarrollen mejores estrategias de regulación emocional.

FotoS cortesía http://pixabay.com/ Y Freepick

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