Para padres y madres que buscan respuestas.

Mi hijo me llama tonta

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“¡Mama Tooonta!” grita mi hijo de 3 años y medio. Y al poco rato suelta “te voy a matar”.

A mi se me rompe el alma. Algo cruje cuando se dirige a mi con estas palabras. Atónita, asombrada y decepcionada, no con él sino con el entorno, me hago mil preguntas. Me explico.

En casa no utilizamos este tipo de lenguaje y menos delante de los niños. Controlamos muy bien, o al menos, eso creo, los contenidos que mi hijo mira en los programas de tv – obviamente dibujos animados- tipo Looney Toones, Los piratas de nunca jamás, Dora la exploradora,…. Y hace tiempo que no vamos al parque porqué hace frío. Y me pregunto … ¿Dónde ha aprendido este tipo de cosas?

Sólo puede ser de un lugar, el cole!

 

¿Qué ha pasado, cómo hemos llegado hasta aquí?

Marc empezó este curso P3, en una escuela concertada del barrio dónde residimos, un barrio normal de clase media y trabajadora. Su conducta, típica de un niño de esta edad no revestía problema alguno, más que unos celillos hacia su hermanito pequeño. Pero de un tiempo a esta parte no deja de decir “tonta”. Mi caso, lo sé, no es el único. Todas las madres y padres nos enfrentamos en un momento u otro a este problema. Y … 

¿qué debemos hacer? ¿cómo actuar? ¿es sólo una cuestión a controlar en el medio familiar o bien el entorno escolar también debe poner medios?.


En mi opinión, todos somos responsables de la educación de nuestros hijos, familia y escuela. Los padres no podemos trabajar en solitario la educación en valores positivos, necesitamos que los maestros y profesores se involucren y trabajen tanto en el aula como en el recreo la educación del respeto hacia los demás.

 
Nosotros, los padres, con el ejemplo de un buen vocabulario y aplicando nuestras técnicas y métodos para disminuir la frecuencia y el uso de este tipo de palabras (hablaré de ellas más adelante), educamos día a día a nuestros hijos pero si el entorno dónde pasan la mayor parte de su tiempo no se involucra… mucho de nuestro esfuerzo es en vano. El respeto es lo que une a una familia, mantiene fuertes los vínculos y, con él y desde él intentamos formar a personas con criterio y valores positivos. 

Cierto es que no podemos poner a los niños en una urna de cristal para protegerlos de todo. Cierto es que en el cole aprenden muchas cosas, buenas y malas. Los niños aprenden los unos de los otros y … la mala educación también. Pero 

no podemos tolerar las faltas de respeto, y éstas deben ser una prioridad educativa, en el entorno familiar y escolar


Bajo ningún concepto podemos tolerar que un niño, aunque sólo tenga dos años, trate con desprecio a sus abuelos, padres, hermanos o amigos. Bajo ningún concepto hemos de tolerar que les hable mal o conteste peor, de patadas, pegue, insulte o haga pedorretas. 

Si no se cortan de raíz estas conductas, que seguro han aprendido en el cole o en el parque, aumentarán progresivamente.(Ma.Luisa Ferrerós. ¡Castigado! ¿Es necesario?. Ed. Planeta.


Padres y maestros debemos trabajar juntos en la formación y educación de nuestros hijos. No podemos tener una actitud pasiva y pensar que es sólo una cuestión a tratar en el ámbito familiar, esto involucra tanto a la comunidad educativa como a las familias. Si no … ¿que mensaje estamos dando a nuestros pequeños?. 

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