Me siento la peor madre del mundo. Pierdo la paciencia, grito y no mereconozco a mi misma.

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Algunas veces nos habremos sentido la peor madre del mundo, tal y como me comentan muchas de las madres seguidoras del blog y del foro educar sin gritar. En ocasiones habremos perdido los nervios y gritado, incluso es posible que hayamos sobrepasado esta línea y se nos haya escapado un cachete. Hemos perdido la paciencia, gritado en exceso, nos hemos desbordado y después nos hemos sentido lo peor que hay sobre la tierra. 

 
Sin duda yo también me he sentido un ogro en algún momento de crispación absurda, he visto como una bruja se apoderaba de mi mente y asustaba gritando a mis hijos de un modo que nunca debí permitir que ocurriera, intolerable, humana, pero injustificable. Entiendo todos estos comentarios que me llegan, que me escribís, que me detalláis y no solo los entiendo si no que muchos los comparto. ¡Vaya psicóloga! Pensarán algunos. También lo pienso yo, y precisamente por eso me veo en la obligación de compartir estos pensamientos y sentimientos con todos cuantos me leéis asiduamente o los que por casualidad habéis llegado hasta mí. 
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La bruja u el ogro malo que se apodera de nosotros y les grita a nuestros hijos lo hace en momentos muy concretos y determinados, cada vez los voy conociendo más y mejor, por lo que sin duda llegaremos a dominarlos, encerrándolos en un lugar bien apartado, lejos de nosotros. 
 
Llegan en momentos de cansancio, aprovechan la debilidad, las preocupaciones, la tensión, la tristeza, la soledad, el estrés, un mal día en el trabajo, una discusión con la pareja, un desequilibrio hormonal … Están al acecho y ante la más mínima contrariedad y tras varios intentos de autocontrol aparecen, saltan, estallan y rugen. Asustan y crean ansiedad. No resuelven el conflicto, nuestros hijos no nos obedecen más, todo lo contrario, y encima nosotras nos sentimos fatal, lo peor del mundo.
 
Tras esta descripción la pregunta que sigue es obligada ¿cómo domino al monstruo que se apodera de mi? La respuesta es conociéndolo y buscando ayuda, no es necesario acudir a un profesional a no ser que veamos que se nos está escapando de las manos. Se trata de encontrar y crear una buena red de apoyo. Sabemos que las mamás agotadas, cansadas, estresadas y que pasan muchas horas solas criando a sus hijos son más vulnerables, sobre todo si no tienen tiempo de cuidar de si mismas.

 

Es más fácil controlarse cuando estamos acompañados, cuando estamos en público las brujas u ogros que habitan en nosotros no se atreven a salir, se ocultan, se esconden, ganando la batalla la paciencia y el autocontrol. Si esto es así, si podemos conseguir mantener este autocontrol cuando estamos acompañados ¿qué ocurre cuando no? ¿por qué les permitimos que nos dominen? ¿por qué  dejamos que asusten al público que más nos quiere? 
 
Dominar a las brujas, ogros y otros monstruos esposible desde el autoconocimiento y el conocimiento de nuestros hijos, saber cómo son, cómo se comportan, cómo sienten y piensan nuestrros hijos en cada momento evolutivo nos ayudará a comprenderles mejor y a no dejarnos arrastrar por la frustración que nos produce un determinado comportamiento que puede ser evolutivamente normal. Descansar lo suficiente, cuidar de una misma, compartir experiencias con otras madres y padres, leer libros sobre desarrollo, crianza y psicología infantil puede ayudarnos a ponernos en el lugar de nuestros hijos y entenderles, guiarles y educarles sin gritar. 
 
Desde este sitio, desde Mamá psicóloga infantil seguiré aportando mi granito de arena para que cada vez nos sea más facil conseguir nuestro reto, nuestro objetivo de educar sin gritar. Tú también puedes ayudar a otras madres a conseguirlo compartiendo tu experiencia, qué sientes, cómo lo encauzas, qué necesitas, …



foto cortesía www.freedigitalphotos.net.

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