En un momento en el que los niños apenas juegan en las calles y los padres nos hemos vuelto tan sobreprotectores, hasta un punto insospechado, es necesario recordar que para que nuestros hijos desarrollen una infancia física, psíquica y emocionalmente sana hay que dejarlos caer, ensuciarse y rasguñarse.
La importancia del juego libre
Los niños necesitan correr, saltar y explorar
Con frecuencia, los padres nos quejamos de que nuestros hijos no están contentos con nada, que se aburren con todo, que no saben jugar y que, teniéndolo todo, se sienten vacíos. Pero también es cierto que, casi con la misma frecuencia, si analizamos bien nuestra forma de ser padres hoy, nos encontramos limitando a nuestros hijos en su camino hacia esa felicidad que tanto ansiamos para ellos.
Mercedes Bermejo Boixareu, en su libro La danza de las emociones familiares. Terapia Emocional Sistémica aplicada con niños, niñas y adolescentes (Editorial Desclée de Brouwer), nos recuerda la importancia de permitir que los niños, ya sean nuestros hijos o alumnos, exploren su entorno y aprendan de él. Deben tener la oportunidad de salir a la calle, jugar en el parque, correr por la montaña, saltar y salpicarse en un charco, y ensuciarse las manos de tierra, hierba o barro. Así como lo hicimos nosotros cuando éramos niños, jugando con libertad lejos de la televisión y la tecnología que hoy domina nuestras vidas.
Fomentando la autonomía y evitando la sobreprotección
Pic y Poc crecen juntos
Un excelente recurso para reflexionar sobre la autonomía y la sobreprotección es el álbum ilustrado Pic y Poc crecen juntos escrito por Ana Ferrer y Bárbara Sansó, publicado por Salvatella Editorial. En esta reseña completa que puedes leer aquí, te explico con detalle por qué esta lectura puede ayudarte a ti como educador y a tu hijo o alumno. Es una historia que invita a pensar si es necesario modificar algunas de las estrategias que estamos usando en nuestro estilo de educar.
Aprender jugando, tocando y experimentando
La importancia del juego activo
Como muy bien sabrás, caerse, ensuciarse y rasguñarse es necesario para aprender, además de leer, pintar o dibujar. Un niño que explora es un niño que aprende cómo funciona el mundo a su alrededor, aprende a dominar su cuerpo, a imaginar y a ser creativo con lo que tiene.
Un niño que juega, salta y corre sin miedo a caerse, ensuciarse o rasguñarse es un niño que crecerá con mayor seguridad en sí mismo y mejor autoestima.
El impacto del sedentarismo en los niños
Un niño no debe estar todo el día encerrado en casa, sentado delante de un televisor o cualquier otro tipo de pantalla. No olvides leer este post sobre el Trastorno por Déficit de Naturaleza para entender mejor el impacto negativo del sedentarismo en los niños.
La necesidad de la naturaleza y el aire libre
Beneficios del juego al aire libre
Los niños necesitan poder disfrutar de la naturaleza y del aire libre. No debemos temer que se muevan en exceso por miedo a que molesten, rompan algo o ensucien la ropa que llevan puesta. Tu hijo, el mío, el de la vecina o el de tu amiga, necesita hablar en voz alta, reírse a carcajadas, dejarse caer en el suelo y revolcarse en la hierba o la arena. Y sí, necesitan caerse, ensuciarse y rasguñarse para ser niños y aprender.
Te dejo este post relacionado sobre heridas y magulladuras en niños de 3-5 años, que creo que puede ser de tu interés.
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