Hoy centramos la mirada en el bullying entre hermanos por ser un tema poco reconocido e incluso escondido en muchos hogares. Un asunto al que no damos la suficiente importancia porque creemos que se trata de celos, envidia o peleas sin importancia entre nuestros hijos. Pero el caso es que no es así tal y como veremos a lo largo de este post.

En otros artículos sobre el bullying o acoso escolar, he hablado sobre qué es el bullying, cómo saber si nuestro hijo puede estar siendo acosado por algunos compañeros y también del probable «perfil» tanto de la víctima como del  acosador. Aquí te dejo con algunos de estos post que puedes leer si te interesa saber algo más sobre este tema

Pero en esta ocasión, y en motivo de una publicación en la revista Pediatrics en las que se hace referencia a un estudio en el que se ha evaluado la incidencia de las agresiones verbales y físicas entre hermanos, quiero resaltar la grave repercusión en la salud mental de nuestros hijos cuando son el blanco de las burlas o agresiones de uno de sus hermanos.

Si ser el objeto de burlas, chismes, amenazas, agresiones y otro tipo de intimidaciones en la escuela es algo bastante reconocido y conocido como «bullying», el hecho de que sea tu hermano el agresor parece que no suele ser un motivo de grandes preocupaciones por parte de los padres. O al menos no se le da la importancia que debería y se considera como algo normal. 

Pero … ¿cómo puede considerarse normal que tu hermano te insulte constantemente, te amenace, robe, rompa tus cosas o te agreda física o verbalmente? 

Son solo peleas o es un caso de bullying entre hermanos

Ser el blanco de las burlas o agresiones de un hermano puede perjudicar gravemente la salud mental de un niño o adolescente al igual que lo es serlo de un compañero de clase. 

De hecho, según el estudio, los niños que han experimentado formas leves y graves de bullying entre hermanos:

  • sufren angustia,
  • se sienten mal,
  • están asustados o incluso no queridos por su entorno familiar.

Algo que puede pasar desapercibido por los padres y/o entorno familiar o más cercano al niño que lo sufre. Padres y familiares que normalizan la violencia entre hermanos y que minimizan las agresiones verbales o físicas que se suelen producir entre hermanos, pero que en este caso son algo más que pequeñas rencillas.

¿Qué es el bullying entre hermanos?

El bullying lo definimos como el acoso entre pares, entre iguales, entre niños y niñas de más o menos la misma edad. En la infancia, normalmente el término se usa para referirse al maltrato entre niños de edad similar en la escuela, que acosan a una o más víctimas y que pueden llegar a agredirla físicamente. 

En el colegio, tal como comentaba en párrafos anteriores, los límites están un poco mejor definidos definidos: si un niño o niña insulta reiteradamente, le da puñetazos, patadas o molesta a otro en clase o en el recreo, esto se considera bullying. 

Pero ¿qué sucede cuando esto ocurre en casa? En el hogar, si un hermano agrede a otro, le coacciona, le intimida, le insulta o agrede de otro modo esto se suele considerar una riña, una broma entre hermanos o simples travesuras.

Hasta cierto punto esto es así, ya que se ha considerado que los conflictos entre hermanos y la competitividad son normales, y enseñan formas constructivas de lucha y negociación a los niños. 

Pero cuando estas disputas se instauran en el día a día y es uno de los hermanos quien siempre recibe los insultos, las collejas, las burlas o las vejaciones por parte del otro … algo insano en la dinámica familiar está sucediendo. Y por lo que podemos estar viendo esto no es otra cosa que la aparición de un tipo de bullying entre hermanos.

Señales de alarma

Los padres debemos reaccionar e intervenir ante las señales de alarma, como por ejemplo:

  • Si uno de los hermanos siempre es el agresor y el otro la víctima.
  • Si existen signos de agresión que tienen como objetivo dejar al otro hermano humillado y derrotado. 

El impacto emocional de un niño al ser intimidado en el propio hogar por un hermano o hermana en el que confía o admira debe tenerse en cuenta y gestionarse de una forma adecuada.

Por ello, los autores del estudio concluyen que los padres deben prevenir y detener un posible maltrato entre hermanos en casa y no considerarlo como un problema menor e incluso beneficioso (errores bastaste frecuentes y comunes).

El papel de los padres en el bullying entre hermanos

Los padres, como padres que somos y adultos que debemos proteger el bienestar de nuestros hijos (físico y psicológico), tenemos la obligación de estar alerta e intervenir en estos casos ya que los efectos del maltrato de un hermano a otro sobre la autoestima en particular y la salud mental en general del niño víctima del acoso son muy importantes y pueden perdurar toda la vida.

Por tanto debemos:

  • Concienciarnos que determinadas acciones no son normales.
  • No permitir que nuestros hijos se agredan ni física ni verbalmente de forma reiterada.
  • Hacer un esfuerzo por educar e inculcar valores positivos como el respeto y la tolerancia a nuestros pequeños desde bien tempranas edades.
  • Evitar que surjan rivalidades extremas entre hermanos que provoquen envidias y celos insanos. 


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Referencia bibliográfica:

Fuente consultada : Pediatrics

Tucker, C. J., Finkelhor, D. et al. Association of Sibling Aggression With Child and Adolescent Mental Health.Pediatrics, oficial journal of the American Academy of Pediatrics, 17 de junio de 2013 [acceso: 24 de julio de 2013]. 

Parents: Don’t ignore sibling bullying, study warns. NBC News Health, 17 de junio de 2013 [acceso: 24 de julio de 2013].


Sara Tarrés

Soy Sara Tarrés, licenciada en Psicología por la Universidad de Barcelona, con Máster en dificultades del aprendizaje (ISEP) y Postgrado en Psicopatología infantojuvenil (ISEP).He trabajado como asesora y orientadora de padres y maestros en diferentes escuelas concertadas de Barcelona y como reeducadora de niños que presentaban diferentes dificultades en su aprendizaje.Actualmente dirijo Mamá Psicóloga Infantil desde donde oriento a padres en temas de crianza, desarrollo y educación. Esto me permite compaginar mi faceta de madre a tiempo completo sin dejar de lado mi actividad profesional.