Le pego mucho a mi hijo de 5 años.

«Le pego mucho a mi hijo de 5 años», es un título llamativo, no he podido evitar que sea así. Es un titular duro, y parecerá a quienes no entren a leerlo una apología del maltrato cuando intenta ser todo lo contrario, la denuncia de una realidad de muchos niños. Una realidad que muchos padres y madres intentan mantener entre las 4 paredes de sus casas y una situación que muchos queremos combatir, dotando de recursos y estrategias a estos padres desbordados.

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«le pego mucho a mi hijo de 5 años» fué el el término de búsqueda por el que un usuario o usuaria llegó recientemente al blog. La verdad es que no sé si esta persona encontró lo que iba buscando, espero que lo que buscara fuera ayuda para dejar de tener esta conducta, y espero que si no logró encontrarlo en Mamá Psicóloga Infantil lo haya encontrado en otra de las centenares de páginas web dedicadas a la crianza sin azotes ni gritos.

«le pego mucho a mi hijo de 5 años» es una frase impactante que evidencia un problema mucho  más común del que creemos: la falta de recursos de los padres para controlar las conductas de sus hijos, entre ellos la falta de conocimiento de lo que es propio de un niño de 2, 3, 4 o 5 años, por ejemplo y la incapacidad de controlar la frustración y la rabia generada por la desobediencia de los niños de esta edad.

Así que a grandes rasgos podríamos decir que cuando los padres recurrimos a los gritos y azotes demostramos dos cosas:

  • una de ellas es haber agotado o no tener estrategias para controlar una situación determinada,
  • y por otro lado, falta de autocontrol, un autocontrol necesario para poder poner normas y límites con la autoridad de la coherencia y no por la fuerza.

Los padres debemos aceptar que no podemos ni debemos estar constantemente controlando las conductas de nuestros hijos, pero sí podemos controlar lo que nosotros hacemos y decimos. Sí podemos evitar gritar. Sí podemos evitar ese cachete que en ocasiones sale de forma automática, porque vuelvo a repetir: los gritos y los azotes no educan. Los gritos y los azotes alejan a nuestros hijos, crean resentimiento y vulneran la autoestima de los más pequeños.

Gritar, pegar y/o amenazar resta autoridad y enseña a nuestros hijos que es lícito utilizar el chantaje y la violencia para obtener lo que quieren. Los niños aprenden fundamentalmente por imitación de las personas que más quieren: sus padres. Y sus padres amenazan, gritan y/o pegan ellos aprenden que para tener autoridad hay que usar la violencia.

¿Qué ha llevado a  una madre o un padre a esta situación en la que admite con esta frase tan contundente «le pego mucho a mi hijo de 5 años»? ¿El estrés, el exceso de trabajo, la impaciencia, el cansancio acumulado, la falta de autocontrol, el desconocimiento, la aplicación de técnicas de castigo que utilizaron con él o ella en su infancia,  …?

Hay tantas razones que podrían argumentar pero ninguna justifica el maltrato, porque cuando alguien asegura algo como «le pego mucho a mi hijo de 5 años» mucho me temo que no es un cachete puntual en una perdida momentánea de los nervios. Mucho me temo que debe ser algo más frecuente de lo que me gustaría pensar y si esto es así el padre o madre que actúa de este modo necesita ayuda. Ayuda de profesionales expertos que le enseñen a gestionar su ira, a autocontrolarse, a entender por qué los niños y niñas se comportan de determinadas modos y cómo poner límites y normas sin necesidad de gritar ni azotar.

Este es un artículo de opinión personal, un artículo de concienciación social que insta a reflexionar sobre esta temática. Es cierto que la vida actual nos desborda y nos presiona en exceso pero también es cierto que como padres debemos buscar siempre ser buenos ejemplos a seguir, buscando educar desde un modo positivo, evitando la violencia como método correctivo.

Los niños aprenden más con refuerzos positivos que a través de los castigos. Es mucho mejor ignorar según qué tipo de conductas que estar reforzándolas con nuestra atención, los niños se portan mal por muchos motivos y uno de ellos es precisamente para llamar la atención porque quizás no la obtienen de otro modo, escribí sobre ello en el artículo Portarse mal para llamar la atención no es un mal menor, un artículo que te recomiendo y que espero que leas.

Sé, como madre que soy, que ser padre o madre es una tarea muy difícil. La más difícil a la que yo he tenido que enfrentarme, porque nunca sabes si lo que haces está bien o mal y siempre sobrevuelan las dudas, los miedos y el temor de no saber si es así, de ese modo como uno o una debe reaccionar. Precisamente por este motivo debemos aprender día tras día e intentar corregir los errores que todos los padres cometemos, todos, sin excepción y yo la primera.

Una frase como la de «le pego mucho a mi hijo de 5 años» debería servir al padre o madre que se encuentre en esta situación para buscar ayuda y encontrar la fuerza necesaria para  dejar atrás este tipo de interacción con los niños. Estoy más que convencida que cerca de estas personas hay profesional muy cualificados que les pueden asesorar adecuadamente.

Si te encuentras en esta situación ponte en contacto conmigo e intentaré ayudarte.

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