Noche de Reyes: emoción, nervios, impaciencia pero sobre todo ilusión.

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Noche de Reyes, las carrozas reales están cercanas y todos los niños expectantes. Muchos de ellos esta tarde-noche no aguantan la emoción, sus nervios están a flor de piel y son incapaces de contener su conducta alborotada. Intentar mantener la calma un día como hoy o como el de mañana va a ser tarea altamente difícil, por lo que … debemos ser pacientes y ponernos en el lugar de nuestros hijos.

La Noche de Reyes es emoción, nervios e impaciencia pero sobre todo ilusión. Los niños no dejan de preguntar «Mamá, ¿cuánto falta para que lleguen los Reyes?», «Mamá, ¿falta mucho?», «Mamá, ¿cuánto tardarán?». Y así cada 5 minutos. La impaciencia y los nervios se apoderan de nuestros pequeños que esperan ilusionados a los tres Reyes Magos acompañados de todo su séquito y claro, los regalos que en sus cartas han pedido y entregado a los Pajes Reales. «Mamá, ¿me traerán lo que les he pedido?».

Los ojos de nuestros hijos brillan expectantes, deseosos y ansiosos por ver a Sus Majestades los Reyes de Oriente: Melchor, Gaspar y Baltasar que recorrerán las calles de todos los pueblos y ciudades en sus carrozas reales. Intentar contener esta emoción y nerviosismo es una ardua tarea, imposible si acaso, por lo que deberemos cargarnos de paciencia y saber ponernos en el lugar de nuestros pequeños. La ilusión es algo muy poderoso que debemos saber mantener, algo muy valioso que vale la pena dejar que invada de vez en cuando la mente y el cuerpo de nuestros hijos pero también la nuestra. Dejemos que se emocionen cuando vean la cabalgata, que griten y salten lo que quieran (manteniendo siempre su seguridad, por supuesto), son niños tan solo una vez y esto dura muy poco.

Dicho esto hemos de ser conscientes también de que quizás las expectativas que se han generado esperando durante tanto tiempo a los Reyes Magos y sus regalos puede causar también cierta decepción cuando abran los paquetes que tan generosamente les han dejado. Si esto sucede debemos tenerlo en cuenta y trabajar esto con ellos. Explicarles que no siempre los Reyes traen todo lo que se les pide, que hay muchos niños en el mundo y que hacen todo cuanto pueden para hacerles felices a todos, pero que la felicidad no solo se encuentra en los juguetes. Por eso, las cartas que les escriben no deben contener una lista larga e interminable de juguetes y cosas porque no podrán traerlas todas.

Esta Noche de Reyes es también una buena oportunidad para hablar de cómo se sienten nuestros hijos, de identificar e etiquetar emociones. Mientras escribo este post, haciendo tiempo para acudir a la cabalgata Real del pueblo donde nací, mi hijo mayor de 5 años se me ha acercado y me ha dicho lo siguiente «Mami, estoy un poco nervioso porque hoy me van a traer los regalos y no se si me los traerán. No puedo dejar de estar nervioso mami. ¿qué puedo hacer?» Y llegados a este punto es cuando los papás y las mamás debemos intervenir con estrategias y recursos que ayuden a nuestros pequeños a experimentar estas emociones de un modo positivo, los nervios como oportunidades de encontrar soluciones como por ejemplo hablar con mamá y papá, sentarnos y explicarles cómo nos sentíamos nosotros cuando eramos pequeños como ellos. Inevitablemente hoy estaremos nerviosos todos.

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