No soy una madre perfecta.

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No soy una madre perfecta y debo admitirlo. No soy una madre perfecta porque no existen las personas perfectas. Yo, igual que tu, cometo errores. Yo, igual que tantas otras madres, me siento abrumada y perdida en determinadas ocasiones.

madre perfecta

No, no soy una madre perfecta y asumirlo no debería torturarme esos malos días que todas y todos pasamos en esta difícil tarea de educar. Los errores son una oportunidad para mejorar y así los debemos tratar.

No soy una madre perfecta es un artículo dirigido a todas aquellas madres y padres que como yo os esforzáis día a día por mejorar, por ser buenos padres y que en ocasiones os asaltan las dudas sobre si lo estáis haciendo bien o no.

Este es un artículo de ánimo, porque los padres y madres perfectos no existen. Solo están en nuestra imaginación y esas imágenes ideales son solo eso: ideas distorsionadas que deforman la realidad.

Siguiendo a Silvia Álava, psicóloga infantil y autora de «Queremos hijos felices. Lo que nunca nos contaron de 0 a 6 años» y «Queremos que crezcan felices. De la infancia a la adolescencia«, reseñados en este mismo blog, no debemos puntuarnos ni compararnos con otros padres porque sencillamente

No existe un baremo para determinar en qué medida se es buen padre o buena madre. 

Sé, como madre imperfecta que soy, que en muchas ocasiones nos desvelamos pensando en algo que hemos dicho u hecho mal ese día, quizás hemos alzado la voz más de lo necesario o no hemos pasado suficiente tiempo con nuestros hijos, …

Sea lo que sea, ello no debe causarnos dolor ni frustración aunque sí debe servirnos para intentar ver la oportunidad de reaccionar mejor en otro momento.

¿Qué significa ser una madre perfecta?

¿Qué significa ser una madre perfecta? ¿Estar todo el tiempo dedicada a tus hijos? ¿Darles todo lo que piden y más? ¿Preparar meriendas estupendas y cumpleaños inolvidables? ¿Ir de un lado al otro acompañándoles a todas las extraescolares habidas y por haber? ¿No reñir, ni castigar ni limitar sus conductas inadecuadas?

Estas y otras preguntas surgen siempre junto con la de ¿Soy buena madre, lo estoy haciendo bien? 

Y es que esto de ser madre o padre no es tan fácil como creíamos cuando todavía solo eramos hijos. O cuando todo lo veíamos desde otra perspectiva y formábamos en nuestras mentes ese ideal madre perfecta. Ser madre (padre) es a veces agotador y estresante y no siempre tenemos ni las ganas ni la paciencia que desearíamos tener y al final nos sentimos las peores madres del mundo al alzar la voz más de la cuenta.

Por qué soy una madre imperfecta

Soy una madre imperfecta, como cualquier otra, porque no existen las personas perfectas. Así que debemos darnos la oportunidad de asumir que todo el mundo tiene limitaciones y que no podemos con todo.

Nos equivocamos porque el error es inherente al ser humano. No nos torturemos más y dejemos de martirizarnos si hemos tenido un mal día con nuestros hijos. Siempre podemos darle la vuelta o pedir ayuda a los profesionales adecuados para que nos ayuden a encontrar el camino que hemos perdido.

Sí, soy una madre imperfecta pero soy la mejor madre para mis hijos. Estoy convencida de que así es también en tu caso. Confía en ti. Confía en que puedes ofrecer la mejor versión de ti misma, incluso cuando tengas un mal día. Esos malos días también son oportunidades tanto para ti como para tus hijos. Si te equivocas … pide perdón. De este modo les estarán enseñando lo necesario que es admitir el error y pedir disculpas.

Y no, no es necesario ser perfecta. En nada. Lo que es necesario es aceptarse y aceptar a los hijos tal y como son. Rebajar expectativas y proponernos objetivos realistas, tanto para nosotros como para nuestros peques. Y para hacerlo con ellos debemos aprender cómo son, piensan y sienten en cada una de sus etapas evolutivas.

Ser una madre imperfecta es lo que somos la gran mayoría de madres. Las perfectas solo están en las revistas. Y ya es hora que la sociedad deje de vendernos madres abnegadas, con dulces sonrisas, que nunca se cansan ni se quejan. De esas que preparan deliciosas cenas, pasteles o magdalenas. Sí, ya es hora que dejemos de comprar ideales que solo frustran y hacen sentir mal a diario.

Sí, soy una madre imperfecta que procura educar a sus hijos lo mejor que puede. Con más o menos acierto, pero con la seguridad de que les estoy transmitiendo valores tan necesarios como el de la tolerancia a la diversidad, la igualdad de géneros, la perseverancia, el esfuerzo, la paciencia y en la autoaceptación.

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