Mi pequeño explorador. El niño de un año.

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Una vez nuestro pequeño ha cumplido un año empezará a realizar grandes avances en su desarrollo: aprenderá a caminar, empezará a decir sus primeras palabras y logrará un mayor control de su cuerpo. Puedes ayudarle a estimulándole día a día, pero sin exigirle en exceso, recuerda que todavía es un bebé.

niño de 1 año con gorro

Los niños son de esta edad son increíbles, al igual que los más mayores, pero en esta fase no paran de aprender, crecer y desarrollar una gran variedad de destrezas y capacidades. La estimulación es fundamental para que nuestros bebés tengan un progreso adecuado tanto a nivel psicomotriz como cognitivo.

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Este periodo, entre los 12 y los 24 meses es un momento excepcional, nuestros hijos pasaran del gateo a sus primeros pasos, los tropiezos y caídas serán inevitables y fundamentales también para su aprendizaje. Vigílale pero no le sobreprotejas, no frenes su desarrollo.

También en esta etapa empezarán a decir sus primeras palabras y lo que utilizará como lo que conocemos como holofrases (palabras que significan todo el enunciado). Por ejemplo cuando nuestro pequeño nos dice «agua» queriendo decir «mamá quiero agua».

Se trata de una fase donde nuestros hijos están en constante movimiento, como si tuvieran un motor todo el día en marcha, sin parar de crecer y evolucionar. 

Una adecuada estimulación desde los primeros meses:

  • exponiéndoles a canciones,
  • nanas,
  • juguetes variados y coloridos, 
  • poniéndoles en el suelo y dejando que gateen y se volteen,
  • escuchándoles y respondiéndoles cuando balbucean,
  • ….
permitirá que nuestros hijos progresen adecuadamente y emprendan esta nueva etapa de crecimiento preparados para iniciarse con el desplazamiento autónomo, manipular y agarrar diferentes objetos, adquirir el lenguaje y socializarse con mayor facilidad.

Recordemos que éste es un período del desarrollo infantil fundamental donde sus funciones cognitivas, psicomotrices y sociales van evolucionando y perfeccionándose paulatinamente, por lo que es importante dejar que exploren  e inspeccionen diferentes lugares de nuestras casas (cajones, armarios, habitaciones,…) pero también sacarlos al aire libre para jueguen en el parque con diferentes elementos (toboganes, columpios, balancines, tierra, …) y obviamente con otros niños. Todo ello les proporcionará mayor seguridad en ellos mismos, mayor autonomía e independencia.
Esto, lógicamente, nos obliga a estar más atentos de nuestro pequeño explorador, pero recordemos que mientras nuestro hijo se mueve, se desplaza, explora, investiga … desarrolla sus capacidades físicas como la coordinación psicomortriz, el equilibrio o agilidad pero también las cognoscitivas como la atención y memoria. 
Debemos aprovechar este momento para introducir pequeñas órdenes y enseñarle a seguirlas, ya que de este modo fomentamos su memoria, atención y concentración, potenciando su aprendizaje.


photo credit: Sergiu Bacioiu via photopin cc

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