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Mi hijo se golpea la cabeza contra la pared ¿por qué lo hace?

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Algunos niños se golpean la cabeza contra el suelo  o la pared ¿por qué lo hacen? En el artículo de hoy hablamos sobre este comportamiento que tanto inquieta y preocupa a muchos padres. Comportamiento que nos deja perplejos y no entendemos por qué en momentos de rabia y frustración nuestros pequeños actúan de esta manera. Si tu bebé es de los que se golpea contra la pared, suelo, almohada o sofá este artículo puede ayudar a entenderlo.

Hablando con una mamá de camio al cole me expresaba lo mal que lo pasó cuando su hijo era pequeño, todo iba bien pero … era uno de esos niños que se golpeaban la cabeza contra la pared y ella no sabía por qué lo hacía ni qué hacer para evitarlo. Imagino lo duro que debe ser para una madre ver como su pequeño se autolesiona y no poder hacer nada para detenerlo, solo cogerlo en brazos y utilizar la contención como técnica para impedir que se haga más daño.

Pero ¿por qué se golpean algunos bebés?

Los motivos por los que los bebés pueden llegar a hacerse daño y golpearse la cabeza contra la pared pueden ser varios, entre los más frecuentes y normales están para llamar la atención o para descargar su frustración y rabia por algo que no han podido obtener.

Golpearse, dar cabezazos contra la almohada de la cama, del sofá, del cochecito … es una reacción muy frecuente entre los 9 y 18 meses, más allá, llegados los 2 años la forma de expresar la frustración cambiará y las rabietas se expresarán de otro modo, igualmente llamativas aunque probablemente ya no se golpeará a sí mismo.

En definitiva, los golpes que se da responden normalmente a una situación que le ha frustrado mucho provocando que nuestro pequeño se enfade tanto que necesite deshagogarse y protestar con todo su cuerpo (en este momento no dispone de la suficiente capacidad lingüística para expresarse verbalmente) y por eso le vemos correr, gritar, dar paratadas, dar manotazos al aire, pegar al que tiene delante y… darse cabezazos contra el suelo o contra la pared

Autogolpearse es un comportamiento más común en los niños que en las niñas (quizá porque ellas aprenden antes a hablar y pueden desahogarse mediante las palabras), y en especial en los pequeños que son nerviosos y tienen un temperamento fuerte.

¿Esta conducta de golpearse contra la pared o el suelo tiene solución? ¿Qué puedo hacer?

Golpearse, autolesionarse, a esta edad es una respuesta emocional inmadura que con el tiempo irá disminuyendo, pero mientras esperamos a que nuestro hijo crezca podemos ayudar a que se calme y no se lastime aplicando una sencilla técnica que tiene como objetivo la contención de la conducta.

La técnica de la contención es una técnica que consiste en abrazar fuertemente, sin hacerle daño, a nuestro hijo para evitar que se lastime, se trata de un abrazo largo mientras dejamos que nuestro pequeño llore si lo necesita, de este modo permitimos que exprese su enfado sin que se agreda.

Los abrazos largos producen una reacción química en el cuerpo, nuestros cerebros empiezan a segregar dopamina y serotonina -dos neurotransmisores- permitiendo que el niño o la persona alterada se vaya calmando.

Cuando apliquemos esta técnica recordemos que el niño puede seguir llorando, no pasa nada, la contención se aplica para que la intensidad de la pataleta o berrinche disminuya, para que deje de golpearse o de agredir a su entorno.

¿Qué hacer con los cabezazos contra la almohada?

En otros casos, algunos pequeños se balancean en la cuna y se dan cabezazos contra la almohada antes de dormir.

En estas ocasiones, la conducta tiene origen diferente a la de golpearse contra el suelo o contra la pared, puesto que es una forma de autoconsuelo y relajación.

Si este es el caso de tu hijo, debes intentar que no se haga daño cubriendo toda la cuna con protectores acolchados.

Comprueba también si al mecerle en tus brazos antes de acostarle disminuye este hábito. También es bueno que en el parque le montes en los columpios y el balancín.

Esto satisfará su necesidad de balanceo.

Foto cortesía http://www.sxc.hu/

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6 Comentarios
  1. […] Retirado e adaptado de Mamá Psicóloga Infantil  […]

  2. Anonymous dice

    Gracias por tan clara explicación.

  3. Anonymous dice

    Muchísimas gracias!!! Me ha servido de ayuda para comprender el por qué de ese comportamiento en mi hijo. Llegué a desesperarme mucho porque temía que pudiese hacerse daño. Ahora tiene dos años y medio y alguna que otra vez sigue haciendolo, pero nada que un abrazo no pueda mitigar.
    Gracias, me encanta tu blog. Sigue asi. 😉

  4. Laura ivm dice

    Mi hijo tiene ahora ya dos años y tres meses, pero cuando rondaba el añito hacía justo lo que hoy explicas, se golpeaba la cabeza contra la pared cuando se frustraba por algo, generalmente cuando no le podía atender inmediatamente. Como (casi) todo en los niños, se pasó, pero me hubiera gustado una explicación tan clara como la tuya por aquel entonces, porque para nosotros era muy desesperante ver cómo se hacía daño en cuanto le negabas algo o no conseguía lo que quería.

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