Cuando tu hijo dice no a todo es normal que te desesperes y que no acabes de entender qué es exactamente lo que le pasa. Y es que hay etapas en las que los niños se muestran negativos. En las que su palabra favorita, la preferida, la que utiliza para todo y con todos es el «NO». Y así les escuchamos decir una y otra vez «No quiero», «Esto no», «No me quiero ir», «No quiero bañarme», … y a todo lo que se le pregunta su respuesta es invariablemente «No»

Hoy quiero que nos fijemos en esta cuestión y veamos qué podemos hacer al respecto. Porque hay algunos pequeños cambios que podemos hacer los adultos para que los peques vayan usando ese no un poco menos.

dice no a todo
(c) Can Stock Photo / nastia1983

Consideraciones previas

Como madre que soy, yo tampoco me libro de estas etapas evolutivas por las que pasan la gran mayoría de niños sanos. De modo que aquí me tienes pasando una temporada larga con mi hijo mayor Marc de 3 años y medio con esta etapa de oposición sistemática. Un ciclo de afirmación de su identidad, de su personalidad, de su yo naciente y como no, una lucha de poder.


Es cierto que los niños van pasando por periodos en los que la palabra «no» les fascina, esta fase suele empezar sobre el año y medio y dura hasta bien pasados los  tres. Es también igual de cierto que la palabra «no» es una de las palabras que más oyen porqué es muy habitual y frecuente en nosotros, los padres, quienes estamos todo el día detrás de ellos diciendo «no subas al sofá», «no corras», «no grites», «no toques esto», «No …» Y claro está ellos nos imitan en todo!


Como vemos, esta oposición es totalmente normal y evolutiva, están viviendo una fase de autoafirmación y de búsqueda de poder (intentando salirse sí o sí con la suya). No los hemos de ver como niños tiranos y desafiantes, sencillamente es una fase por la que deben pasar, sin olvidar que debemos marcar los límites, poner las normas y seguir siendo coherentes: nosotros decidimos, ellos tienen el derecho a enfadarse, a patalear, a tener una rabieta, … 



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Pero … ¿cómo podemos intentar reducir todos sus «no»?

Podemos prevenir y solucionar parcialmente el problema siguiendo estas sencillas sugerencias:


1. Utilicemos menos el no. En ocasiones no es imprescindible decir que no, hay veces que en las que podemos permitir que haga aquello que quiere hacer porqué sencillamente nos da igual, no reviste importancia y podemos prescindir del «no» . Por tanto, debemos pensar si aquello que a lo que le vamos a decir que «no» es o no es importante y si realmente merece la pena.


2. Reemplacemos el «no» por otra cosa. En lugar de decirle «No corras» podemos decir «Ve más despacio» o «Para» en vez de «No«.


3. Reducir las preguntas que pueden ser contestadas con un «sí» o «no». De este modo acotamos, restringimos el uso sistemático del no a todas las preguntas que le formulamos. Así podemos decir: «¿Cuánta leche quieres, mucha o poca?» en lugar de preguntar «¿Quieres leche para merendar?«, …


4. Reorientemos su conducta. Normalmente cuando decimos no a algo es para que nuestro hijo deje de hacer cualquier cosa que en ese momento está haciendo, a lo que él responde enfadado y con otro no. Podemos sustituir el «no hagas eso» por una alternativa al comportamiento que está realizando. Así podemos sustituir el «No mires la televisión tan cerca» por un «Ven a sentarte a mi lado«.


5. Ignoremos los «noes». Hay muchas, muchas ocasiones en las que es preferible ignorar sus «noes», así por ejemplo cuando nos dice «no quiero zumo» pero sabemos que finalmente se lo beberá lo mejor que podemos hacer es ignorar la negativa y continuar como si nada. Es poner en práctica la técnica de la extinción de conductas, en esta ocasión ignoramos los «no».


6. Prestemos más atención a los «sí» y enseñémosles a decir «sí». Si reacionamos positivamente ante sus afirmaciones y elogiamos su respuesta diciéndole algo similar a «¡Cómo me gusta oírte decir sí!» o «Me alegra mucho que me contestes con un sí» nuestros hijos irán aprendiendo, poco a poco, a decirnos que sí en lugar de contestarnos con un no a todo.


7. Permitamos el «no». Nuestros hijos también tienen derecho a contestar que «no» a algo que queremos que hagan o necesitamos que hagan. Podemos hacerles saber que entendemos su negativa pero que lo que les estamos mandando es importante, por ejemplo podemos decirles «Entiendo que estás cansado porqué llevas todo el día en el cole sin parar, pero ahora es hora de bañarse, después podrás ver los dibujos«. De este modo les transmitimos que hemos oído su negativa y tenemos en cuenta su estado de ánimo y sus deseos pero que somos nosotros quienes decidimos.


8. No nos riamos de sus «noes», no los reforcemos. Cuanta más atención le prestemos diciéndole que abusa del no o riéndonos de sus negativas, lo único que conseguimos es un aumento de su uso, favoreciendo su instauranción. 


9. No nos enfademos. Recordemos que es una fase, un ciclo, la denominada «etapa del no» y que es absolutamente normal en todos los preescolares. Es parte de su proceso de desarrollo y que más tarde o más temprano pasará. Cuanto más nos enfademos y prestemos atención negativa peor, ya que nuestros hijos lo utilizarán para llamarnos la atención. Y … la atención y el poder es lo que más desean y quieren.


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Fuentes consultadas:
Disciplina sin gritos ni bofetadas. Jerry Wyckoff – Barbara C. Unell.


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Sara Tarrés

Soy Sara Tarrés, licenciada en Psicología por la Universidad de Barcelona, con Máster en dificultades del aprendizaje (ISEP) y Postgrado en Psicopatología infantojuvenil (ISEP).He trabajado como asesora y orientadora de padres y maestros en diferentes escuelas concertadas de Barcelona y como reeducadora de niños que presentaban diferentes dificultades en su aprendizaje.Actualmente dirijo Mamá Psicóloga Infantil desde donde oriento a padres en temas de crianza, desarrollo y educación. Esto me permite compaginar mi faceta de madre a tiempo completo sin dejar de lado mi actividad profesional.