Educar sin gritos durante el confinamiento

Como bien sabrás, si me sigues desde hace tiempo, el tema de educar sin gritos es, y ha sido, un tema del que me he ocupado en diversas ocasiones. Sé que en determinadas circunstancias no es sencillo, pero como padres debemos hacer todo lo posible para intentar evitar educar a nuestros hijos a base de métodos antiguos anclados en el autoritarismo. Me refiero a tanto a esos métodos donde los gritos, amenazas y castigos son los únicos recursos como aquellos donde la severidad y la falta de afecto es lo que abunda más que la comprensión y el cariño.

Hoy, un día más, quiero volver a ahondar en este tema. Y quiero hacerlo de la mano de los expertos psicopedagogos de la Editorial Rubio quienes me han hecho llegar 5 sencillas pautas para aprender a educar sin gritar. Y por tanto sin que perdamos los nervios. Pautas que comparto a continuación y desarrollo a lo largo del post.

educar sin gritar

Consideraciones previas

Los psicólogos infantiles, entre los que me cuento, llevamos tiempo avisando que el confinamiento pasa especial factura a los más pequeños, que acumulan grandes dosis de estrés y frustración que no saben cómo canalizar.

Esto sumado a que para los mayores también está siendo sumamente complicado compaginar el trabajo, las tareas domésticas y la atención a los niños, a los que además hay que ayudar especialmente para que no pierdan el ritmo de clase. Algo de lo que te hablé aquí

El resultado es que puede resultar aún más fácil perder la paciencia y cometer el error de gritar a los niños. En este artículo de El País en el que participé hablé de lo que podría ocurrir en algunos casos.


Contenido relacionado: Teletrabajar y cuidar de los niños ¿en serio es posible en tiempo de confinamiento?


Sabemos bien que educar sin gritos es posible porque gritar no es la solución. Porque gritando no solucionamos el problema ni corregimos la conducta del niño. Solo les generamos tensión que provoca emociones tan desagradables en los niños como:

La realidad es que lo único que conseguimos es crear una tensión innecesaria, que con el tiempo deja una huella importante en la personalidad de los niños. Si nosotros no podemos controlar nuestras emociones, los niños tampoco podrán y esta tendencia se mantendrá en su vida adulta.

Asesores psicopedagogos editorial RUBIO

Por eso es fundamental educar sin gritos, y mucho más hacerlo ahora durante estos días tan complicados para todos. Lograrlo puede suponer un esfuerzo, pero el cambio será positivo para todos.

Pautas para educar sin gritos durante el confinamiento

Los psicopedagogos de RUBIO nos dan cinco pautas, que pueden ayudarte a conseguirlo.

1. Ponte en el lugar del niño

Para educar sin gritos es importante ser empáticos con nuestros pequeños. Algo tan sencillo pero que nos ayudará a comprenderles mejor y ser conscientes de sus necesidades para poder ayudarles y darles respuesta.

Si nos ponemos en su lugar les comprendemos mejor, para saber por qué actúan así, y así separarnos del conflicto y afrontarlo como algo no personal. Esto supone hacer el esfuerzo de tratar de ver el mundo como ellos lo ven, alejándonos de una visión de adultos. Esto nos ayudará a dar una respuesta más positiva a sus necesidades, sentirse comprendidos y consolados. 

Post relacionado: Educar en la calma en tiempos de confinamiento

2. Reflexiona antes de actuar

Con tanta tensión acumulada durante estos días, los adultos podemos perder los nervios y gritar.

La causa de esta pérdida de control suele ir más allá de la conducta del niño, por lo que es importante conocernos a nosotros mismos, detectar las primeras señales y ser conscientes de lo que realmente nos importa y de nuestras verdaderas emociones. Si somos conscientes de nuestras emociones, podemos expresarlas de un modo adecuado antes de gritar a los niños.

Contenido sugerido: Educar sin perder los nervios

3. Respeta las emociones del niño

Otra cuestión a tener en cuenta para aprender a educar sin gritar es tener reconocer las emociones de los más pequeños. Ellos tienen sus propias emociones. A menudo sentirán miedo, enfado o frustración ante las situaciones que tienen que afrontar y que muchas veces no entienden, como ocurre ahora con el encierro forzoso en nuestras casas.

Ahora, más que nunca, tenemos que recordar que son niños y que están aprendiendo a identificar sus emociones, y están desarrollando estrategias para controlarlas.

Por eso es esencial que, como adultos, sepamos responder a sus emociones y acompañarlos. Con esto no decimos validar todo lo que hacen, sino respetar la emoción y mostrar maneras menos duras de gestionarlas y expresarlas.

Contenido relacionado: Cómo ayudar a los niños a gestionar sus emociones

4. Predica con el ejemplo

Los niños aprenden más de lo que ven que de lo que les decimos. Eso supone que, si nosotros dejamos de gritar, les enseñaremos a no gritar. Si aun así algún día gritas, recuerda que estás educando con tu ejemplo y pide perdón por hacerlo. Es importante para ellos y les reforzará que no es una herramienta adecuada para relacionarse en el futuro.

Contenido relacionado: Mamá deja de gritar

5. Aplica la disciplina positiva para educar sin gritar

Y muy importante, respetar al niño y a sus emociones no hay que confundirlo con la permisividad. Es esencial aplicar una disciplina positiva, dejando claro lo que se espera de ellos y aplicando consecuencias coherentes. La comunicación con ellos también ha de ser cuidada y positiva, escúchalos y explícales cómo te sientes y qué esperas de ellos.

Contenido relacionado: Parentalidad positiva y buen trato

Nuestros niños son el futuro y hay que cuidarles para que estos días tan complicados no dejen una huella negativa en ellos.

Para concluir

Si este contenido te ha parecido interesante y crees que puede ayudar a otros papás y mamás a educar sin gritos, te invito a compartirlo en tus redes sociales.

Además puedes suscribirte al boletín de noticias para recibir todo cuánto publico en tu mail junto a otro contenido exclusivo que creo para mis suscriptores.

Ya para concluir quiero hablarte de la editorial RUBIO. Una empresa que nace hace más de 60 años de la mano de Ramón Rubio y que es la editora de los afamados cuadernos didácticos basados en potenciar la plasticidad del cerebro a través del desarrollo de las competencias básicas, como la escritura y el cálculo.

Desde su fundación, RUBIO ha vendido más de 300 millones de ejemplares de cuadernos, que han acompañado a varias generaciones de españoles.