Gritos y bofetones, razones para evitar su uso.

Gritos y bofetones afectan negativamente ala autoestima y a la personalidad en formación de nuestros hijos. Hoy hablamos de este tema para seguir apelando a la crianza positiva, alejada de este tipo de educación que hemos heredado de épocas pasadas y que muchos de nosotros quisiéramos dejar atrás.

gritos y bofetones

Consideraciones previas

Por muy denostados que estén los castigos corporales, sabemos que aún existen familias dónde se siguen dando con frecuencia. Cachetes, azotes, gritos, tirones de orejas, … Todavía hoy es aún común escuchar «pues una bofetada a tiempo les va muy bien»

¿Quién no ha escuchado esta frase de la boca de alguien cercano?. Yo misma, hablando sobre mis hijos, un día cualquiera, una conocida me soltó esta frase como si nada, como si fuese algo de lo más normal. Le estaba contando algo referente al post de «mi hijo me llama tonta», cuando me dijo: «pués yo del bofetón que le doy no me vuelve a llamar eso en la vida!«.

Y es que todavía hoy se acepta con mucha tolerancia el castigo físico o el azote. Los castigos físicos, los humillantes, los gritos y/o el menosprecio verbal son gravemente perjudiciales para nuestros hijos.

Siempre que gritamos o pegamos – levemente, moderadamente, ocasionalmente, raramente, siempre – estamos dedicando un tipo de atención errónea al niño y es un tipo de castigo que no funciona.

Los gritos y las bofetadas no son un buen método nunca enseñan el comportamiento adecuado, sinó justo lo contrario.

 Gritos y bofetones no educan ¿Por qué?

  1. Confunden.
  2. No enseñan la conducta adecuada,
  3. Dan a entender que la violencia (física o verbal) es el modo de resolver los conflictos.
  4. Causan sentimientos de rabia y humillación.
  5. Bloquean al niño.
  6. No ofrecen alternativas.

Gritos y bofetones enseñan a …

  1. Gritar.
  2. Pegar.
  3. No dejarse pillar infraganti.
  4. Mentir.
  5. Tener miedo.
  6. Avergonzarse,
  7. Pagar el enfado con los demás.

Consecuencias psicológicas de gritos y bofetones

  1. Causan daños emocionales en los niños,
  2. Pérdida de autoestima, ya que se creen que son malos por haber hecho algo mal.
  3. Al vivir en un ambiente con crispación y recriminaciones constantes el niño aprenderá a pelearse por todo.
  4. Avergonzar al niño continuamente, estamos empujando al niño a aprender a ser tímido.
  5. Las críticas generan inseguridad y miedo.
  6. El estrés que se respira en este tipo de situaciones provocan que el niño esté irritable.
  7. Las persistentes recriminaciones suscitan culpabilidad.

Los gritos y los cachetes son la primera experiencia que tienen los niños con la violencia, y los niños aprenden a comportarse violentamente a través del ejemplo de sus padres o adultos cercanos. Difícilmente podremos decirle a un niño «no pegues» o «no grites» cuando se les está pegando o gritando.


Si este post te ha resultado interesante te invito a compartirlo en tus redes sociales para que pueda llegar a más padres y madres que, como tú, se interesan por educar mejor a sus hijos día a día. Pero antes de irte permíteme que te recomiende otros artículos publicados en los que he hablados sobre los gritos y sus consecuencias.

Si quieres aprender a educar a tus hijos de otro modo te recomiendo un libro que puede ayudarte en este sentido. Te dejo bajo estas líneas un enlace tanto para su compra como para ver la reseña que yo misma he realizado sobre él. Recuerda que solo te recomiendo libros que he leído personalmente y que creo que pueden ayudarte.

imagen cortesía http://www.freedigitalphotos.net


Sara Tarrés

Soy Sara Tarrés, licenciada en Psicología por la Universidad de Barcelona, con Máster en dificultades del aprendizaje (ISEP) y Postgrado en Psicopatología infantojuvenil (ISEP). He trabajado como asesora y orientadora de padres y maestros en diferentes escuelas concertadas de Barcelona y como reeducadora de niños que presentaban diferentes dificultades en su aprendizaje. Actualmente dirijo Mamá Psicóloga Infantil desde donde oriento a padres en temas de crianza, desarrollo y educación. Esto me permite compaginar mi faceta de madre a tiempo completo sin dejar de lado mi actividad profesional.

Esta entrada tiene 28 comentarios

  1. Maria Jose

    Soy madre de un niño de 10 años y me siento bastante culpable porque algunas veces le he gritado y a veces también se me ha ido la mano, estos han sido episodio muy esporádicos no continuos.
    Es más frecuente en nosotros (mi marido y yo) el refuerzo positivo y solemos practicar la paciencia, aunque en alguna ocasión hemos perdido el control
    Nos preocupa las consecuencias que pueda tener sobre su autoestima o la imagen que se está formando sobre si mismo, por las veces que ha recibido gritos y alguna cachetada.
    Me gustaría escuchar opiniones profesionales y experienciales sobre lo que expongo. Muchas gracias

  2. Anonymous

    hola soy madre d una niña d 5 años yo trabajo como maestra en un preescolar mi niña esta conmigo en la sala d clase pero m desespera m saca d mi sitio hay veces q la saco del salon y la grito l pego l digo cosa d la misma rabia q m da q mi hija sea desobediente la acuso con su papa el la regaña el dice q yo odio a mi niña, ella incluso cuando hace algo m dice mami lo siento no m vas a regañar ella esta como asusutada yo quisiera cambiar no quiero ser asi mas con ella yo la amo no s educar a mi hija m considero una mala madre

  3. Anonymous

    nunca hay que pegar a un niño. jamás.

  4. Anonymous

    exelentes comentarios, la verdad comentare todo esto con mimarido, hay ocasiones en que e gritado y pegado a mis hijos, obvio me siento super mal y temino pidiendo disculpas y demas y hablo con ellos sobre lo sucedido, cuando se que el hablar era primero, pero como comentan las demas despues de un dia de trabajo largo lo que quieres es que los niños hagan lo que les pides, cenar, bañarse y dormir, y mis chiquitos piden un cuento y jugar y enrealidad pocas veces lo hacemos, es por eso que stoy buscando estrategias no solo para educar mejor a mis hijos sino para ser mejores padres tengo 2 nenes de 2 años 8 mese y de 5 años, y el grande es el que mas sufre, cuando hace algo mal me dice que es malo y y feo niño al principio pense que lo decia para chantajearnos pero despues me di cuenta que en realidad la forma de tratarlo tiene que cambiar para que el se eienta mejor con sigo mismo y en otras ocasiones nos dice que no lo queremos o que el ya no nos quiere y claro que nos duele mucho sus palabras pero pienso que eso nos hemos ganado por no darle la atencion que a gritos nos pide todo esto desde que nacio su hermanito, soy maestra y en verdad hablo mucho con los padres de estos temas y hasta doy apoyo pero donde estan todas mis recomendaciones cuando se trata de mi familia………….

  5. Miguel Molina

    nada de contacto físico, a mis hijos ni con el pétalo de una rosa, es mejor educarlos bien desde pequeños que luego cuando estén creciendo querer corregir el descuido con golpes o gritos, 1000% de acuerdo con este articulo hay mejores maneras de reprenderlos y ellos entienden. mi hermana me hablo de estos consejos y me paso el link http://www.universiaglobal.com/crianza_familia01.htm el cual les comparto. felicitaciones por este articulo. gracias!

  6. @Magantolin8:
    En primer lugar gracias por tu tiempo y comentario. Obviamente hemos de tener en cuenta todos los puntos que explicas, consecuencias ante malos comportamientos y … no solo amenazar con aplicarlos si no cumplen con sino aplicarlos siempre.

    Anónimo,
    no debes disculparte. Todos los que te hemos leído entendemos el agobio ante estas situaciones y está muy claro que no es lo mismo enfrentarse a las rabietas del hijo único que tener que combinarlas con las atenciones y exigencias de otros dos.

    No es fácil, y lo sabemos, pero tal y como nos comenta @Magantolin8 los gritos y bofetones deberían ser siempre el último recurso, y creo que en tu caso así fue. Ningún padre ni madre le gusta gritar y pegar a sus hijos, lo doy por supuesto o al menos eso sucede en el 99% de los casos.

    Espero ir ampliando el blog con más artículos que puedan ayudar a intervenir en casos como el que explicas aplicando otro tipo de recursos y técnicas.

    Muchas gracias como siempre a todos los que me leéis. No dudéis en comentar cuanto creáis necesario, el blog está abierto a todos vosotros.

  7. @Magantolin8

    Menudo debate!! La verdad es que está muy interesante y los comentarios están muy bien porque se basan en la propia experiencia. Desde mi punto de vista, en ocasiones como padres se puede escapar una voz o un cachete, otra cosa es que esté bien o sea permisible. Hay que partir de la base de que ese comportanmiento de castigo físico y amenaza no ayuda, para tratar de caer en él lo menos posible. No deberían de estar en nuestra batería de recursos, hay más opciones. También importan mucho las consecuencias, comentaba anónimo que aguantó 3 horas sin atender la rabieta de su hijo, entiendo el agobio. Algo importante también son las consecuencias que tiene ese comportamiento, por ejemplo: que si llega tarde al colegio, no verá el hormiguero por la noche. Y cumplirlo. Hay que tratar de hacer ver que el problema lo tiene la niña y no los padres. Aunque entiendo el agobio perfectamente.
    Por otro lado, quiero agradecer a Sara su gran post, como siempre: espléndida.

  8. Anonymous

    Perdón Sara, me expresión fue desafortunada cuando dije «por aquí leo mucha teoría…» no quería ofenderte ni mucho menos y desde luego no dudo de tu profesionalidad ni un ápice, todo lo contrario puesto que leo y recomiendo tus posts. Pero es cierto que hay muchas teorías que solo hablan a modo individual, como si el niño fuera hijo único. Poquísimas veces leo pautas para cuando son más hermanos (salvo cuando se habla de los celos entre dos), y claro, me doy cuenta que puede funcionar esa teoría solo con uno, pero no con familias numerosas.

    Tengo toooooooda la paciencia que sea necesaria por la tarde con una rabieta, cuando no hay hora límite. Pero no puedo tenerla por la mañana cuando hay un horario que cumplir. Es un hecho.
    El récord de rabieta sin atender es de 3 horas. Sí ¡3 horas de reloj!, minuto tras minuto, segundo tras segundo soportando la rabieta, gritos, insultos, manotazos, portazos, juguetes por el suelo. Ignorándola, cambiando de cuarto, sin hablar…. imagínate si tengo paciencia. Pero no cuando hay otros niños que llegan tarde al cole, o si vas a llegar tarde al trabajo, que no está el horno para bollos.
    Así que por las mañanas dejar que se le pase no es la solución, me temo.

    La experiencia también me dice que la ropa, aunque a ella le encante, si está enfadada va a tirarla igual, y como me descuide la esconde. No depende de la estética, depende del «yo solita» y si yo la visto porque llegamos tarde es cuando se retroalimenta la pataleta, es decir, peor que peor porque vuelve a empezar, pero si dejo que se vista es demasiado tarde. En fin…..

    De nuevo hacerte llegar mis disculpas, pero créeme, es cierto que sigo leyendo mucha teoría y poca práctica, y no me refiero a tus artículos en concreto.
    Un saludo y mil gracias por tu respuesta.

  9. Anónimo, he leído con detalle tu comentario y créeme que entiendo tu estado de nerviosismo ante la situación que me expones.

    Soy madre, no solamente de un niño de 4 años también tengo otro de 15 meses, un bebé de alta demanda (es decir que todo el tiempo llora y reclama, y nunca está satisfecho, desde que nació apenas duerme de día y darle de comer es desesperante, come cuando quiere y no entiende de rutinas). El mayor lleva 1 año y 5 meses viviendo en plena rabieta por el tema de los celos, es el príncipe destronado y lucha por recuperar su situación anterior: reclama atención todo el tiempo y por todo,y por supuesto de las peores maneras.

    Las rabietas de los niños son eso, rabietas por frustración y por reclamar la atención, aunque la atención que reciba sea un grito o un bofetón. Es atención negativa, pero atención al fin y al cabo.

    Comentas que lees mucha teoría y poca práctica … quizás, pero es porqué en la práctica sabemos que ni el grito ni la bofetada enseñan la forma correcta de actuar. Y no creas que yo no he gritado en alguna ocasión, si, pero lo único que consigo es expresar mi frustración y enseñar a mis hijos que gritar está bien. Sí, es cierto que con los gritos conseguimos que obedezcan en ese instante, por miedo, pero mañana volverán a hacer lo mismo y seguiremos metidos en el bucle. Otra sesión de pataletas, gritos y alguna bofetada porqué no han aprendido que es lo que se espera de ellos.
    Aia, otra madre que escribió en el blog, lo decía : no hay que ir con prisas, cuanta más prisa tenemos y más estresados estamos, peor.

    Entiendo tu estado de ánimo porqué yo misma he podido sentir algo parecido en algún momento, yo y muchos padres. No es fácil. No es fácil en absoluto mantener el control en todo momento. No es fácil en momentos de prisas autocontrolarse, no es fácil en absoluto. Y no quiero que con este artículo sobre los gritos y las bofetadas nadie se sienta mal por ello, es sencillamente mentalizarse que por mucho que gritemos no conseguiremos nada. Enseñar se ha de hacer desde la tranquilidad.

    Un mal día lo tenemos todos y el tuyo ha sido un mal día, desde luego. Nadie te va a quitar la razón. Quizás la pequeña también tenía un mal día, también tienen derecho a tenerlo aunque nos desesperen. Quizás no ha dormido lo suficiente… quien sabe.

    No se las edades de tus hijos y se hace difícil darte alguna sugerencia. La mejor manera de actuar ante una rabieta es no atenderla. No mirar, no hablar, no poner ninguna cara… Llevarla a la silla de pensar si está muy enfadada puede que no te sirva, deja que grite hasta que se canse. Cuando pare un momento, atiéndela y felicítala por haberse calmado. Dale un abrazo y un beso, es probable que se relaje y se calme. Con lo de la ropa, algo que a suele funcionar es preparar la noche anterior con tu pequeña la ropa que se podrá por la mañana. Que escoja ella algo que le guste mucho.

    Espero que a lo largo del día la situación haya mejorado, y créeme que lamento que pienses que solo teorizamos, porqué soy madre de dos y sé lo que cuesta educar. Nadie nos dijo que fuera fácil y que todo siempre saldría bien. Errores cometemos todos porqué es humano equivocarse. Aprendemos con la práctica y con la experiencia, y la experiencia nos dice que gritar y pegar no es educar. Es mi opinión, claro.

  10. Anonymous

    ¿alguien me dice cómo debo actuar un día como hoy?
    3 niños, hora de desayunar levantarse e ir al cole. Si no es porque les amenazo sin desayuno no se levantan.
    Fase 2, se acerca peligrosamente la hora de irse. Los dos mayores hablan entre sí pero no se visten.
    La pequeña decide que hoy no hay que ir al cole y se pone a gritar. Toda la ropa la tira al suelo, patalea y decide que no se viste.
    Paciencia me digo, hay que ir al cole, hoy es lunes, mira a tus hermanos, me voy a mi cuarto y cuando vuelva me das sorpresa…
    Reacción: gritos, pataletas, la ropa ha desaparecido porque la ha escondido. Quedan 5 minutos para que nos tengamos que ir sin llegar tarde.
    Los otros dos en la puerta esperando, el mayor se ofrece para calmarla, pero ella le pega manotazos y patadas, se cierra en su cuarto con un portazo, da tantos gritos que empieza a sangrarle la nariz. Hora de irse.
    Intento vestirla a la fuerza, cada cosa que le pongo ella se lo quita.
    Los niños van a llegar tarde otros 5 minutos y la niña sigue gritando, pataleando y sin querer ir.
    Varias preguntas ¿se merece un grito? ¿LLegan sus hermanos tarde? ¿La llevo arrastrando sin vestir al coche? ¿Llegamos tarde todos? ¿Dejo que me siga pegando manotazos?
    Evidentemente no solo he pegado un grito y dos porque entre otras cosas si no no me oye, también la he llevado a la fuerza al coche y ella seguía gritando. Cuando le ponía el cinturón de seguridad ella se lo quitaba una y otra vez. Ha estado literalmente 3/4 de hora de rabieta continua.
    ¿La llevo a la «silla de pensar»? ¿Y cómo la retengo, la ato con cuerdas para que «piense»? ¿La dejo sola en casa y llevo a sus hermanos para que no lleguen tarde?
    ¿La arrastro por el suelo para que venga conmigo? ¿Le hablo de lo bueno que es hacer caso a mamá que si no la próxima vez…¿qué?, no va al cole, o no desayuna, o va en pijama… cuál es la alternativa?
    Eso de hablar de paciencia cuando se tiene solo uno, o cuando se tiene tiempo por delante es más fácil. Pero no con tres y cuando tienes un horario que cumplir sí o sí.

    ¿Qué hubierais hecho en mi caso? Si me alguien me da una alternativa a una niña completamente pasada de rosca que me lo diga, porque las he probado casi todas.
    Por aquí leo mucha teoría pero poca práctica.

  11. Aia,
    fantástico comentario. Yo no lo podría haber escrito mejor. Apenas hay nada que añadir. Tus consejos, tu experiencia y bagaje son de gran utilidad para mi y para todos los papás que entren en el blog y lean. Me alegra que las compartas con todos, te lo agradezco de verdad.Evidentemente a todos los papás (yo incluida) se nos ha escapado algún que otro grito, en un momento de ofuscación o de peligro real o imaginario. Es evidente, al igual que es difícil para muchas personas controlar a algunos niños contestones, mandones, irrespetuosos, … Entiendo lo que expone Aurora, y se que es frustrante y decepcionante. A veces cambiando nuestras conductas obtenemos grandes cambios en ellos.
    Las que propones Aia son muy buenas.

    Espero seguir viéndoos por el blog. Saludos.

  12. Aia

    Yo creo que no hay que dramatizar. Se deben evitar los gritos y los bofetones indudablemente, pero seguro que a todos se nos ha escapado mas de un grito. Esto sucede especialmente cuando el niño hace algo peligroso. ¿Alguno no sintió en su mano un toque cuando se acercaba demasiado a un plato? Yo, de adulta unas cuantas, no me han hecho sentir mal.
    En mi experiencia con un niño de 4 años y una niña de dos, hay niños que pueden ser exasperantes y otros son tranquilos y lo razonables. Sea como sea el niño evitaremos repetir las cosas, las malas conductas etc De las siguientes maneras:
    1. Que duerma y coma lo necesario. Con las necesidades cubiertas los niños están más tranquilos.
    2. Que no pasen demasiado tiempo viendo la tele, videojuegos… Me parece que después están irritables.
    3. No hacer las cosas con prisa. La mayor parte de los confluctos suegen cuando estamos apurados. Los niños todo lo hacen muuuuy despacio.
    4. Darles autonomía. Si un niño de 4 años se viste sólo, ¿Para qué pelear con el para vestirlo?

    5. Animarlo a que nos ayude cuando estamos ocupados. Si estoy cocinando: un trozo de verduras para que corten con un cuchllo de plástico, batir huevos…O cualquier cosa que los entretenga.

    6. Evitar determinadas broncas, que aprendan pir si mismos. ¿perdiste un dinosaurio? La próxima vez no los entierres en la arena. Te has caído? Ten más cuidado la próxima vez.

  13. Anonymous

    Hola Sara:

    Créeme si te digo que en ocasiones no hay que contar hasta 10, sino hasta mil. Y te dices ¡hoy no voy a gritar! pero te encuentras que en el minuto -1 antes de recoger al niño del colegio, este ¡nadie sabe como! ya te está sacando de quicio. Contestatario, cabezota, irrespetuoso, presuntuoso. Y así desde el día que nació como quién dice. Un niño que hagas lo que hagas me insulta, pega, y no sé que más.
    Está bien que digas que no hay que pegar ni gritas. ¿Pero qué se puede hacer?
    Como adulta no me gustaría que me pegasen una vez a la semana para corregir mis conductas, pero a mi se me explica, razono y corrijo. Siempre que lo que se me exija sea lógico.
    A ellos (mi hijo tiene siete años) no se les puede hacer entrar en razón de la misma forma que aun adulto.
    Créeme, no es tan fácil.
    Aurora

  14. Maite,
    muchas gracias por el comentario, aportas un punto de vista muy interesante y desde luego enriquecedor.
    De todas maneras he de decir que aunque los gritos y los cachetes sean algo puntual no dejan de ser lo que son, y tal y como apunto son sólo un modo de expresar nuestra frustración y no educan. La pregunta que me hago y repito es ¿aceptaríamos una bofetada, aunque fuera sólo una a la semana o al mes, de nuestro marido por haber quemado la cena, roto un plato o quejarnos por algo? Creo que la respuesta sería no.
    Los niños necesitan límites, limites que debemos imponer los padres pero desde el respeto, desde la coherencia y la constancia en nuestras actuaciones. Es difícil controlarse cuando nos ponen a prueba constantemente, lo se, tengo dos peques de 3 años y otro de 11 meses. Es difícil no gritar o que la mano se afloje, pero es nuestra obligación como adultos y como padres.

    Estoy de acuerdo que en algunas ocasiones no hay que negociar nada ni explicar, hay ocasiones en las que hay que ser rotundo y tajante pero tampoco es necesario llegar al cachete, tirón de orejas, o grito. La autoridad no debe confundirse con el autoritarismo.
    Saludos,
    Sara.

  15. Anonymous

    Gritar y perder los nervios es lo mas fácily tiene un efecto inmediato aunque no duradero en la conducta del niño. Además, muchas veces la capacidad de los padres para educar está muy limitada, bien por su nivel cultural, social… y aqui es cuando yo veo el problema porque no saben como educar a sus hijos pero oyen demasiadas veces que pegar y gritar no educa. Entonces los niños no encuentran ni conocen limites y todo se desborda.
    Cuando has tratado el tema de gritar o el azote lo has hecho como si fuese de forma continuada y no tiene porqué ser asi, quiero decir que, en mi opinión, de forma puntual y en determinadas ocasiones no hay que negociar ni explicar. Los adultos recibimos amonestaciones y nos echan de los trabajos si no lo hacemos como se espera, pero no pasa a diario, solo cuando la falta es realmente grave y los niños tambien tienen faltas de este tipo.
    Soy maestra en un entorno no muy favorecido y el nivel sociocultural de los padres es más bien bajo, muchos padres no saben como controlar a sus hijos…
    Mi padre me dió 1 día en mi vida un azote…no volví a quejarme por los bocadillos de atún que me preparaba el pobre con todo su cariño y con el tiempo aprendí a no despreciar lo que los demás hacen por mi, en ese momento por mucho que me lo explicase con mil ejemplos o situaciones solo veía el atún…
    Un saludo.
    Maite

  16. Pilar

    Después de leer tu post Sara y leer el comentario anónimo, no tengo más que reconocer ambas posturas en la vida diaria, es verdad que no se le debe ni gritar ni dar un cachete al niño, pero también el padre o la madre, después de «negociar», decirle con cariño, advertirle…..y si, desesperarse, acabamos con un gritando y lo normal es que cambia la conducta del niño.
    Es triste que no paren o cambien de actitud sino a raíz de un grito o un cachete,porque llega un momento que únicamente buscan atención con mala conducta aunque reciban un castigo.
    Los consejos que nos das Sara, nos ayudan a no llegar al ese extremo, aunque puntualmente, todas las mamás hemos «gritado».
    En el tiempo que vivimos, tan cansados y estresados todos, niños y padres, debemos a aprender a tener más paciencia, ellos y sobretodo NOSOTROS LOS PADRES!!!!
    Deseosa estoy de leer tu post sobre como aprenden los niños lo que está bien y lo que está mal!!!!!
    Pilar

  17. Tras leer el comentario de anonimo y reflexionar durante largo rato esta mañana me propongo escribir otro post sobre cómo aprenden los niños lo que está bien y lo que está mal.

  18. Recomiendo un libro para intentar educar sin gritar ni azotar, porqué tambié es posible.
    El libro se titula precusamente «Disciplina sin gritos ni bofetadas. Soluciones prácticas a los problemas de comportamiento más habituales en la primeras infancia». Jerry Wyckoff y Bárbara c. Unell. Ed. Medici.

  19. Nadie dijo que educar a un niño fuera fácil, es una tarea que requiere tiempo, paciencia y mucho amor. Educar a un niño necesita sobretodo tiempo, tiempo y más tiempo para repetirles mil y una vez cómo deben hacer las cosas, son niño y están aprendiendo

    Cuando gritamos y/o damos un azote lo único que estamos haciendo es expresar nuestra rabia y nuestra frustración porqué nuestros hijos no han hecho lo que les decimos. Bajo mi opinión como psicóloga infantil, y siguiendo a otros muchos psicólogos bien reconocidos, el azote no es una medida pedagógica, no enseña más que a sentir rabia, resentimiento y miedo.
    ¿Aceptaríamos un bofetón de nuestro mario o de nuestra mujer?

  20. Anonymous

    El azote es la última medida, solo hay que recurir a el cuando no hay mas remedio. ¿cuantas veces habeis tenido que contar hasta 3? ¿cuantas veces teneis que repetir las cosas?, que a caso no saben lo que deben y no deben hacer, pues parece que no, debemos repetirles constantemente que recojan, que se sienten bien, que no griten. ¿quizas tengan memoria de pez?. No lo lo creo, lo que pasa es que tienen mas interes por otras cosas antes que hacer lo que deben que es mas aburrido. Es un juego, «mis padres me lo dicen una vez, lo dicen en serio, pero aun me queda tiempo, hasta la tercera como mínimo, incluso puedo estirar mas, que ahora estoy jugando…».
    Decimos, repetimos, negociamos, acordamos, convencemos, un desgaste para los padres, fisico y mental, aquellos que esten dispuestos a hacerlo, tengan tiempo y ganas adelante, pero respetemos la opción del resto.
    Antes del azote el niño tiene que haber tenido oportunidades para reconducir su conducta, sabe a lo que expone, sabe lo que vendrá a continuación, pero sus ganas de jugar pueden mas y finalmente recibe el azote.
    Algunos padres son maltratados por sus hijos, cada vez mas hijos son indisciplinados e irrespetuosos. Los profesores no paran de insistir en ello. ¿debemos dejar que los niños tengan la capacidad de actuar como les convenga?

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