Miedo a la oscuridad: 10 formas de acompañar a nuestros hijos

miedo a la oscuridad

Escribí este artículo en 2012 y lo he revisado en octubre de 2026 con la mirada de hoy, que suma al enfoque cognitivo-conductual una mirada relacional sobre las dinámicas familiares.

El miedo a la oscuridad es uno de los miedos infantiles más extendidos entre los niños en todo el mundo y acostumbra a  acompañar al desarrollo infantil. Suele aparecer hacia los dos años y, en la mayoría de niños, se va suavizando con el tiempo.

Generalmente, el paso del tiempo y el cambio en la percepción de la realidad que se produce en los niños, hace que se vaya superando.

Un miedo muy habitual en la infancia


«No apagues la luz, mami» «Deja la puerta abierta»

Estas son unas de las frases con las que se acuesta mi hijo mayor casi cada día cuando lo acuesto y se queda a solo y a oscuras en su habitación.

Se trata del miedo a la oscuridad. Este es un tipo de miedo propio de la infancia. Suele aparecer hacia los dos años y cada niño lo va dejando atrás a su ritmo.

Así es y  mi hijo M. es uno de ellos. Todo empezó hará cuestión de un año aproximadamente y ahora tiene 3 años y medio.  Sé que poco a poco lo irá venciendo, porque la gran mayoría lo acaba superando y las luces pueden apagarse y las puertas cerrarse. Pero de momento cuando pronuncio la frase temida de :»¡A la cama!» a no ser que esté muy cansado se resiste todo lo que puede. ¿Por qué ocurre?

Miedo a la oscuridad ¿Por qué ocurre?

Para muchos niños, la hora de acostarse supone el final de lo que más les gusta del día.

Supone separarse de los papis, dejar de ver la tele, dejar de jugar. Las palabras «Es tarde, vamos a ponerte el pijama» activan el resorte y, si el niño no está muy cansado, intentará por todos los medios retrasar ese momento con frases típicas como:

  • «Quiero esperar a papá»
  • «No tengo sueño»
  • «Tengo sed»
  • «Tengo pipi»
  • «Quiero dormir contigo»

La oscuridad representa finalizar la diversión

Para ellos, la oscuridad puede significar dejar de jugar y separarse de nosotros.

En muchas ocasiones se trata simplemente de no querer que finalice el día y por ello se resisten a acostarse e intentan alargar todo lo posible el momento. En estas ocasiones, más que miedo a la oscuridad, lo que aparece es la frustración de tener que cerrar algo agradable, o las ganas de alargar el rato con nosotros. Ahí ayuda anticipar el momento, acompañarlo con calma y sostener la hora de dormir sin entrar en un pulso.

La oscuridad representa enfrentarse a lo desconocido

Cuando las razones por las que el niño no quiera quedarse solo en su habitación y a oscuras sean el miedo y el temor, lo que más ayuda es tomarse en serio lo que siente, con cariño y sin ridiculizarlo. Obligarle a quedarse a oscuras suele aumentar el miedo.

El miedo a la oscuridad en los niños simboliza generalmente, el miedo a lo desconocido. 

El temor a la oscuridad se asocia con diferentes miedos, como el de separación, soledad, seres imaginarios y malvados. El miedo a la oscuridad se entremezcla y amalgama con otros temores y se suele relacionar con pesadillas y terrores nocturnos.

La oscuridad les crea inseguridad y es un terreno perfecto para que su imaginación les origine malas pasadas, especialmente cuando el miedo está producido por algún cuento o alguna película que han visto, cualquier sombra puede convertirse en una imagen terrorífica.

10 formas de ayudar a nuestros hijos a superar su miedo a la oscuridad.

Tener establecidas unas buenas rutinas para acostarse.

  1. Dejar una luz tenue en su habitación para evitar que se queden totalmente a oscuras.
  2. Dejar la puerta de su habitación entreabierta.
  3. Contarles algún cuento antes de acostarles sin personajes que atemoricen.
  4. Cuidar lo que ven antes de dormir: películas, series o vídeos que puedan asustarles.
  5. Permitir que duerman con sus peluches u objetos favoritos.
  6. Durante el día jugar a esconder objetos en sitios oscuros como armarios.
  7. Practicar el juego del cronómetro de la oscuridad. El niño se queda en una habitación. Los padres le dicen: “vamos a salir de la habitación y cerramos la puerta. Cuando oigas ¡tiempo! Apagas la luz y cuando tengas miedo la enciendes”. Cuando vean por la rendija que apaga la luz, se pone el cronómetro en marcha, cuando encienda la luz, se para el cronómetro y se anota el tiempo en un gráfico hecho con cartulina. Se le dice el tiempo que ha aguantado y se repite la operación felicitándolo si lo mejora. Se juega  3 veces por semana.
  8. Jugar al escondite o la gallinita ciega u otros juegos que impliquen quedarse unos momentos a oscuras.
  9. Tener paciencia, también con nosotros mismos: no siempre saldrá a la primera.
  10. Leerles algunos libros infantiles sobre el miedo a la oscuridad para que vean cómo sus protagonistas han hecho frente a este miedo tan común en la infancia.

Si el miedo es tan intenso que le impide hacer vida normal, le provoca auténticos estados de terror o le quita el sueño de forma habitual, puede ser útil consultar con un profesional. En KidsHealth encontrarás también ideas para acompañar las noches con miedo. Y si alguna noche os desborda, es normal: al día siguiente siempre se puede reparar.

📚 Si quieres profundizar
Cuentos para leer juntos
¿No duermes, Osito?
Martin Waddell y Barbara Firth · Kókinos
Un oso grande acompaña el miedo del pequeño a la oscuridad sin quitarle importancia.
Para acompañar la noche
Monstruos come miedos (Sorgenfresser)
Mini Enno · Schmidt / Devir
Se tragan los miedos que el niño dibuja o escribe. Ayudan a hablar de lo que le preocupa, no lo resuelven por él.
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(c) Can Stock Photo / HaywireMedia

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5 respuestas

  1. Gracias Sandra por compartir tu experiencia de nuevo en el blog. Tu comentario puede ayudar a otras personas que se encuentren en tu misma situación.

    Sobre el «problema» que me comentas es muy frecuente que los niños pequeños se austen ante cualquier ruido que oigan ya que su imanación les causa malas pasadas.

    Por otro lado deberíamos saber cómo reaccionáis vosotros cuando no quiere quedarse en la habitación, a veces con nuestras actuaciones reforzamos estas conductas. Deberíamos preguntarnos si es miedo o lo que quiere es estar más rato con nosotros o bien dormir en nuestra cama, esto último es lo más frecuente.

    AL desconocer la situación no puedo darte más recomendaciones que las de revisar vuestras reacciones ante la negativa de quedarse en la habitación y qué privilegios obtiene tu peque cuando dice que no quiere dormir ahí.

    Por último, agradecerte de nuevo tu participación en el blog.

  2. Muchas gracias, vuestro apoyo me da fuerzas para continuar este pequeño proyecto de apenas 1 mes de vida.
    Es muy gratificante que profesionales como vosotros hayáis tenido interés en entrar en mi blog y dedicarle un momento para comentar.
    Gracias de nuevo.

  3. Hola, nosotros estamos ahora con esa fase de miedo con mi peque de 2 años y medio, y sobretodo porque escucha a los vecinos dar golpecitos y moverse, entonces te dice que no quiere dormir porque le da miedo. y no quiere quedarse ni con la luz encendida ni con su hermana que duermen juntas en la misma habitación.

    saludos,

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