Las excusas que aquí encontrarás, entre otras muchas, son las excusas que probablemente has escuchado de boca de tu hijo en algún momento u otro cuando no quiere acostarse o irse a la cama, por decirlo de otro modo.
Excusas, que utilizan prácticamente todos los niños y en prácticamente todos los hogares.
¿Qué hacen los niños cuando no quieren acostarse?
Poner en marcha estrategias más o menos eficaces para retrasar todo cuanto puedan el momento de acostarse. Excusas que descubren totalmente por casualidad. Y así encontramos lamentaciones o necesidades que aparecen de repente como tengo sed, pipí, … y que nuestros peques van probando a ver qué tal reaccionamos. Argumentos, estratagemas que van evolucionando con la edad de nuestros niños, pero que empiezan más o menos sobre los 2 años.
Las 10 excusas más frecuentes que utilizan nuestros hijos para no irse a la cama.
- No tengo sueño, mi cuerpo no quiere dormir, no quiero irme a la cama.
- Tengo sed, tengo pipí.
- Me duele la barriga.
- Quiero esperar a papá o mamá.
- Tengo miedo.
- Hay monstruos en mi cama.
- Quiero dormir contigo mami.
- Quiero ver los dibujos.
- Mañana no hay cole.
- Ya soy mayor, quiero quedarme con vosotros viendo la tele.
Y si además de retrasar el momento de acostarse sientes que tu hijo no quiere dormir o le cuesta mucho conciliar el sueño, en este artículo encontrarás los errores más frecuentes que pueden estar influyendo sin darnos cuenta.
No pienses o creas que utilizan todo este tipo de razonamientos para fastidiarnos o para castigarnos porqué trabajamos muchas horas y les vemos poco. No es su intención molestarnos ni torpedear más nuestra paciencia, ya al límite al finalizar el día.
En realidad, los niños de entre 2 y 5 años, lo que quieren es retrasar el momento de acostarse porqué no quieren quedarse solos, tienen miedo a la oscuridad y cuando llega el momento de acostarse sienten ansiedad y temor. En otros casos, también es verdad, es porqué necesitan que les prestemos algo más de atención.
Es cierto, que en plena vorágine del día a día, cuando llegamos cansados y agobiados a casa, lo que queremos es acostar pronto a nuestros niños, cenar tranquilos y descansar un poco. Y sin querer (porqué estamos tan agotados), ni nos planteamos por qué nuestro hijo utiliza todo este tipo de estrategias. Lo que queremos es que se acueste pronto, sí o sí. Y de este modo utilizamos todo nuestros recursos para dormirles: nanas, cuentos, chantajes, amenazas, o … nos acostamos con ellos y así acabamos antes.
Pero olvidamos lo más importante: plantearnos por qué no quiere irse a dormir y conocer las causas de por qué no quiere acostarse.
Por qué no quiere acostarse solo
Lo más importante es descubrir los motivos por los cuales utilizan todas estas excusas: ¿necesita atención? ¿tiene miedo? ¿siente ansiedad ante la separación que supone pasar toda la noche sin nosotros? … Lógicamente, deberemos actuar de un modo distinto ante un niño que reclama o necesita nuestra atención que ante aquel que siente temor a la oscuridad o a quedarse solo.
Necesita atención
Ante un niño que necesita atención seremos algo más firmes, llegada la hora de acostarse se lo explicaremos y tendremos que fijar los límites de un modo más claro y evitar que se acueste más tarde. Recuerda que los niños deben dormir muchas más horas que nosotros para estar bien al día siguiente.
Préstale atención durante el día. Siéntate con él, cuéntale cuentos, leed juntos, reíd, jugad, … hablad. La cuestión es que al final del día tenga cubierta su necesidad de sentirse parte de la familia y no necesite que le prestemos más atención.
Tiene miedo
Pero ante el niño que siente miedo, que empieza a dar señales de terrores nocturnos, nuestro modo de actuar deberá ser distinto, debemos saber transmitirle seguridad y comprensión, con él debemos ser más pacientes y comprensivos.
Los niños que sienten miedo necesitan que les entendamos, que creamos en lo que nos dicen. Así que nuestro mejor recurso será la paciencia, la comprensión y el cariño.
Si necesitas saber más te recomiendo este post sobre Pesadillas y terrores nocturnos.
Para finalizar
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Sueño infantil: más recursos para entender y acompañar mejor este momento
Dormir no depende de una sola cosa. A veces influyen los horarios, otras veces la necesidad de rutina, los miedos, el cansancio acumulado o simplemente la dificultad para bajar el ritmo al final del día. Aquí encontrarás más artículos para seguir profundizando.
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