Mi hijo no quiere dormir solo: qué hay detrás de las 10 «excusas» más frecuentes

acostarse 10 excusas frecuentes que utilizan nuestros hijos para retrasar la hora de acostarse. Mi hijo no quiere dormir solo

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Escribí este artículo en 2012 y lo he revisado en octubre de 2026 con la mirada de hoy, que suma al enfoque cognitivo-conductual una mirada relacional sobre las dinámicas familiares.

Las frases que encontrarás aquí probablemente las has escuchado de boca de tu hijo alguna noche, justo cuando llega la hora de irse a la cama. Aparecen en casi todas las casas.

¿Qué hacen los niños cuando no quieren acostarse?

Pedir agua, ir al baño, llamar una vez más. Los adultos solemos llamarlo «excusas» y, al final de un día largo, a veces lo vivimos como un pulso o como una forma de alargar las cosas. Es una lectura comprensible, y en ocasiones puede haber algo de eso. Desde la mirada del niño, en cambio, muchas de estas peticiones son su manera de expresar una necesidad que todavía no sabe poner en palabras. Suelen aparecer hacia los dos años y van cambiando con la edad.

Las 10 frases más frecuentes a la hora de acostarse

  1. No tengo sueño, mi cuerpo no quiere dormir, no quiero irme a la cama.
  2. Tengo sed, tengo pipí.
  3. Me duele la barriga.
  4. Quiero esperar a papá o mamá.
  5. Tengo miedo.
  6. Hay monstruos en mi cama.
  7. Quiero dormir contigo, mami.
  8. Quiero ver los dibujos.
  9. Mañana no hay cole.
  10. Ya soy mayor, quiero quedarme con vosotros viendo la tele.

Y si además de retrasar el momento de acostarse sientes que a tu hijo le cuesta mucho conciliar el sueño, en este artículo encontrarás algunas cosas que complican la hora de dormir sin que nos demos cuenta.

Detrás de estas frases rara vez hay intención de molestarnos o de poner a prueba nuestra paciencia. Lo más habitual es que estén diciendo, a su manera, que les cuesta separarse de nosotros, que algo les da miedo o que necesitan un poco más de nosotros antes de cerrar el día.

Es cierto que, en plena vorágine del día a día, cuando llegamos cansados y agobiados a casa, lo que queremos es acostar pronto a nuestros hijos, cenar tranquilos y descansar un poco. Es lógico: con el cansancio cuesta pararse a pensar qué hay detrás, y recurrimos a lo que sea: nanas, cuentos, alguna amenaza que luego no nos gusta o acostarnos con ellos para acabar antes.

Cuando hay un poco de margen, pararse a mirar qué hay detrás suele ayudar.

Qué necesidad puede haber detrás

Ayuda preguntarnos qué puede estar necesitando esa noche. Suele ser alguna de estas:

  • Conexión. Si el día ha ido con prisa, la hora de dormir puede ser el único rato a solas contigo. «Un cuento más» a veces significa «quédate un poco más». Un rato de juego o de charla sin prisas antes, o durante el día, suele notarse por la noche.
  • Seguridad. La oscuridad, los ruidos, la sensación de quedarse solo. Aquí ayuda creer lo que nos dice, ofrecer una presencia tranquila y algún apoyo concreto, como una luz tenue o la puerta entreabierta. Si quieres profundizar, te dejo Miedo a la oscuridad y Pesadillas y terrores nocturnos.
  • Soltar el día. Lo que ha vivido en el cole, una discusión, una emoción que no ha tenido sitio. A veces todo eso aparece justo cuando apagamos la luz.

Y nosotros también contamos. Un estudio de la Universidad Estatal de Pensilvania observó que la disponibilidad emocional del adulto que acompaña a dormir se relacionaba más con cómo dormían los bebés que la rutina concreta que seguían. Y esa disponibilidad depende también de cómo llegamos al final del día, de si hay alguien que nos releve, de todo lo que llevamos encima. Mirar la escena entera ayuda más que exigirse más esfuerzo.

Para finalizar

Cuando una noche se alargue más de la cuenta, puede ayudarte una pregunta sencilla: ¿qué me está pidiendo en realidad? No siempre tendrás la respuesta, y está bien. Mirarlo así ya cambia el lugar desde el que respondes.

📚 Si quieres profundizar
Cuentos para leer juntos
¿No duermes, Osito?
Martin Waddell y Barbara Firth · Kókinos
Un oso grande acompaña el miedo del pequeño a la oscuridad sin quitarle importancia.
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¿Cuál de estas frases es la que más se repite en tu casa? Si quieres, cuéntamelo en los comentarios.

¿Te ha pasado algo parecido en casa? Puedes contármelo en los comentarios: los leo todos. Escribir un comentario

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