Reprimendas verbales, cómo y cuando utilizarlas.

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Las reprimendas verbales no son esas salidas de tono que tenemos de vez en cuando los padres, ni se deben hacer gritando o de un modo totalmente desproporcionado. Las reprimendas verbales, son un tipo de castigo, sí, una técnica que puede ser utilizada de vez en cuando como por ejemplo en situaciones que entrañen algún tipo de peligro para nuestros hijos o para los demás.

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Por mucho que de un tiempo a esta parte se haya puesto de moda esta tendencia a no reñir a los niños por temor a causarles un mal irreparable a su autoestima, la verdad es que en ocasiones debemos hacerlo. Siempre y cuando no utilicemos palabras dañinas ni menosprecios no estaremos más que  cumpliendo una de las funciones que como padres nos atañe: poner límites a una conducta peligrosa, inadecuada o perjudicial. Reñir no significa maltratar a nuestros hijos, y si bien las reprimendas verbales son un tipo de castigo no son ni por asombro un motivo por el que nadie debería rasgarse las vestiduras ni hacernos sentir la peor madre del mundo por poner en claro hasta dónde pueden llegar nuestros hijos.

¿Cómo utilizar las reprimendas verbales?

Está claro que los gritos no funcionan para educar ni para modificar ninguna conducta de nuestros hijos, por eso las reprimendas verbales deben realizarse con firmeza pero sin gritar. Es un error seguir pensando que nuestros gritos son entendidos como autenticas reprimendas verbales porque en realidad solo son eso, gritos que alejan más y más a nuestros hijos y que nos restan autoridad.

Para que una reprimenda verbal sea lo que debe ser, es decir, una forma de sancionar un comportamiento inadecuado y no un modo de hostigar a nuestros pequeños, debe cumplir determinadas características:

  1. 1. Debe hacerse desde la firmeza pero sin ser autoritaria.
  2. 2. El todo de voz ha de ser enérgico pero sin gritar ni humillar.
  3. 3. Cuando reñimos el comportamiento de nuestro hijo no entraremos en discusiones, no atenderemos las réplicas en ese momento. Hablaremos después de los pros y de los contras. No mientras estamos reprimiendo la conducta.
  4. 4. Debe ser objetiva y no obedecer a estados de ánimo negativos que nos restan credibilidad.

Escojamos bien las conductas que son merecedoras de una reprimenda (meter los dedos en el enchufe, cruzar la calle sin mirar, …) porque no debemos abusar de esta técnica, si nos pasamos todo el día reprendiendo todas las conductas de nuestros hijos al final acabamos saturándoles y la técnica deja de ser eficaz.

 

imagen cortesía www.freepik.es

 


Sara Tarrés

Soy Sara Tarrés, licenciada en Psicología por la Universidad de Barcelona, con Máster en dificultades del aprendizaje (ISEP) y Postgrado en Psicopatología infantojuvenil (ISEP).

He trabajado como asesora y orientadora de padres y maestros en diferentes escuelas concertadas de Barcelona y como reeducadora de niños que presentaban diferentes dificultades en su aprendizaje.

Actualmente dirijo Mamá Psicóloga Infantildesde donde oriento a padres en temas de crianza, desarrollo y educación. Esto me permite compaginar mi faceta de madre a tiempo completo sin dejar de lado mi actividad profesional.

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