Padres ausentes, tipos y formas

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Los tan mencionados padres ausentes son una variada tipología de padres y madres de los que hablaremos a lo largo de este post. Con el término padres me referiré a ambos sexos indistintamente, al padre y a la madre. Hablaré de padre en singular cuando quiera mencionar únicamente al sexo masculino. Con esta aclaración previa deseo que nadie se sienta discriminado ni ofendido, aunque sé positivamente que aún buscando la mejor forma de escribir nunca se acierta al 100%.

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¿Padres ausentes, qué y quienes son?

Los padres ausentes son aquellos padres que por diferentes motivos delegan la educación de sus hijos a terceros. Los padres ausentes no sienten la necesidad de implicarse activamente en el día a día de sus pequeños, no están ahí cuando necesitan un elogio o una reprimenda.

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Son padres, en general de sexo masculino, que declinan la obligación de educar por considerar que es una función eminentemente femenina que compete en exclusiva a la madre. No obstante, hay madres que también se vuelven ausentes y hablaremos (cómo no) también de ellas.

Tipos de padres ausentes y sus formas de no estar presentes.

El padre ausente, desaparecido o desconocido.

Éste es una tipología de padre ausente que corresponde, por lo general, al chico que al conocer el embarazo de su pareja se desentiende de su responsabilidad como padre. No hablaremos en este artículo sobre ellos, ni de su irresponsabilidad o miedo, les dedicaremos otro artículo en exclusiva hablando de por qué se comportan así y por qué, en ocasiones y con el paso del tiempo, desean conocer a sus hijos. Un tema controvertido que sin duda merece una atención especial.

El padre ausente que desaparece tras la separación.

Otra tipología de padre ausente es precisamente ese que desaparece tras separarse o divorciarse. Es ese que se desentiende completamente de sus hijos, a los que no ve ni quiere ver, a los que no les pasa la pensión ni quiere pasársela por más denuncias que interponga la madre.

Cierto, es otro tema complejo, conocedora como soy de que muchos padres separados luchan por una custodia compartida, padres que quieren estar más presentes … pero aquí no hablo de ellos, aquí hablo de esos que ni por asombro quisieran compartir la custodia de sus hijos porque significaría romper con su estilo de vida, porque piensan y creen que no les compete a ellos tener a unos críos deambulando a su alrededor, y al pensar y actuar así olvidan el daño irreversible que provocan en sus hijos, un daño producido por la ausencia voluntaria de un padre que no les quiere.

¿Cómo repercute esto en el pensamiento inmaduro de un niño? Pues muy simple, genera niños inseguros con un gran sentimiento de culpabilidad, niños que creen que no son merecedores del amor de sus padres. Genera rabia, impotencia y un terrible malestar emocional que en muchas ocasiones los psicólogos infantiles debemos tratar.

En esta tipología hay que incluir a algunas madres, madres que huyen y dejan a sus hijos con sus padres y no vuelven jamás. El daño emocional generado en los hijos es el mismo que el señalado en el anterior párrafo.

Los padres ausentes  involuntarios.

Hablamos de padres ausentes involuntarios cuando alguno de ellos, sea madre o padre o incluso ambos, debe permanecer fuera del hogar por razones laborales, porque necesitan trabajar una gran cantidad de horas para garantizar el sustento familiar. En estos casos, los niños quedan bajo la supervisión de abuelas, tías o niñeras que en ningún caso, por más bien que lo hagan, cumplen con las funciones parentales que debemos ejercer los padres.

Padres ausentes, inmaduros e inseguros.

De los padres inmaduros hablamos recientemente en un artículo que llevaba por título Padres inmaduros, los Peter Pan que no crecen ni dejan crecer, Este tipo de padres pertenecen a la vez a esta categoría de padres ausentes, porque por muy presentes que estén no ejercen su función parental, se olvidan de ella al ser adultos que se niegan a crecer.

Padres ausentes a causa de madres absorbentes.

Existe otro tipo de padre ausente, aquel que es apartado por parte de la madre, una madre absorbente que no permite la participación del otro progenitor. Aunque parezca mentira existen estas mamás, muchas de ellas no son conscientes de su actuación, del rechazo a la figura paterna y más aún de estar relegando a un segundo plano al padre que tanto necesita cualquier niño o niña en cualquiera de sus etapas evolutivas.  He conocido madres que verbalizan sin ningún tipo de pudor que el niño es suyo y que no se lo dejan para nada a su padre, a quien – afirman-  el niño rechaza con un llanto espantoso.

El precio de tener un padre ausente

Se calcula que un 15% de niños españoles sufre algún trastorno emocional a causa de vivir en una familia con padres ausentes. El trastorno más grave es el disocial, un tipo de trastorno grave de la conducta que se caracteriza por transgredir las normas sociales y violar los derechos básicos de los demás.

Los padres debemos estar presentes para educar, para poner limites o valorar los esfuerzos. Los padres debemos estar ahí cuando los peques lloran y se enfadan pero también para reírnos con ellos. Un padre ausente deja marcas profundas en las mentes de los más pequeños.

Si tu pareja es un padre o madre ausente ínstala a ejercer de nuevo sus funciones parentales, que recobre la confianza en sí mism@ y haga de papá o mamá, vuestros hijos os lo agradecerán y evitaréis problemas venideros.

Foto cortesía http://www.freepik.es/

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