Mi hijo se muerde las uñas ¿Por qué?

«Mi hijo de 4 años se muerde las uñas. No sé cómo quitarle este hábito tan malo!»

Es posible que hayas detectado que tu hijo se muerde las uñas, lleva ya un tiempo haciéndolo y te está costando mucho quitarle este mal hábito. Tampoco sabes muy bien por qué lo hace, si imita a algún compañero de clase o bien es que está nervioso.

Si esta es tu situación, en este artículo te explico por qué los niños preescolares empiezan a morderse las uñas y cómo debes actuar.

mi hijo se muerde las uñas
(c) Can Stock Photo / PHOTOBUFF716

¿Por qué mi hijo se muerde las uñas?

Morderse la uñas es uno de los «tics» o hábitos nerviosos más frecuentes durante la infancia que puede llegar hasta la vida adulta.

Morderse las uñas es un modo de aliviar tensiones. Y nuestro pequeño acude a este hábito cada vez que se siente nervioso o estresado. Lo podemos ver cuando está ante nuevos aprendizajes escolares o en situaciones sociales en las que se siente intranquilo.

Hay muchos motivos por los que los niños empiezan a morderse las uñas, por ejemplo por:

  • curiosidad,
  • consuelo,
  • aburrimiento,
  • costumbre,
  • estrés.

Es tan común como frecuente, al igual que chuparse un dedo, tirarse del pelo, chupar mechones de cabello, chupar la ropa, tocarse la nariz,… pero es el que se prolonga más en el tiempo ya que este hábito nervioso puede acompañarnos hasta la edad adulta.


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¿Qué debo hacer si mi hijo se muerde las uñas?

1. Averiguar qué está pasando

Lo primero que debemos hacer es averiguar si ha pasado algo últimamente en casa, en el cole o con los amigos. Mirando un poco el entorno más cercano de nuestro hijo podremos intuir por qué se muerde las uñas.

Como estamos viendo, éste es un hábito nervioso. De modo que debemos averiguar qué es lo que le provoca esta ansiedad.

Cierto que todos los niños o muchos de ellos sienten ansiedad en algún momento u otro. Y que en muchos casos este hábito desaparecerá por sí solo, pero en otros muchos no.

Por eso, es importante que descubramos que es lo que genera tensión y estrés en nuestro hijo. Una vez detectados los estresores, por ejemplo: 

  • inicio de la guardería o cole,
  • una mudanza, 
  • un cambio de colegio, 
  • una separación o divorcio, 
  • la llegada de un nuevo hermanito,

En estos casos debemos ayudar a nuestro pequeño a sobrellevar estas situaciones, con paciencia y cariño.


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No castigarle ni reñirle. 

Es muy probable que nuestro hijo no sea ni consciente de que está mordiéndose las uñas. Tal y como comentaba antes es un tic nervioso, un hábito inconsciente que se activa ante situaciones de estrés o aburrimiento. Por lo que castigarle o reñirle no servirá para eliminar este hábito.

Si no se hace heridas es mejor no darle demasiada importancia a este hábito y procurar que lleve siempre las uñas cortas y limpias.

A pesar de que es posible que te hayan aconsejado pintarle las uñas con sustancias amargas, esto no solucionará el problema si él no se siente preparado para abandonar el hábito, y para que esto se produzca debería ser consciente de él. 

Evitemos presionarle ya que podemos obtener el efecto contrario intensificando la conducta que queremos eliminar.

Ayudarle a ser consciente de su hábito.

Tal y como te he explicado en el párrafo anterior, muchas veces los niños no son conscientes de que están mordiéndose las uñas. De manera que una forma de ayudarles es hacerles ver lo que están haciendo para que tomen consciencia de ello.

Un modo de hacerlo es pactar un gesto, tocarle la espalda, un guiño, … para ayudarle a darse cuenta de que se está mordiendo las uñas.

También podemos distraerle practicando una actividad alternativa en la que deba utilizar las manos: pintar, hacer un puzzle, moldear plastilina, …

Podemos utilizar las tablas de incentivos para motivarle a abandonar el hábito de moderse las uñas y premiarle por los esfuerzos que está realizando.

Cada niño es diferente, y por tanto cada uno reaccionará de un modo distinto a las distintas técnicas que podamos utilizar, por lo que es preciso probar más de una en función de cómo sea nuestro hijo.

 Lo que sí es seguro que cuánto más implicado esté él en el proceso más probabilidades de éxito tendremos.

Si se lastima o se produce heridas sangrantes …

En estos casos deberíamos acudir al pediatra y comentarle la situación para que nos ayude a encontrar la solución más precisa. Es posible que nos remita a un psicólogo infantil si este hábito va acompañado de otras conductas como tirarse del pelo o pestañas o cambios en el sueño.

Estemos atentos y acudamos a nuestro pediatra de referencia cuanto antes, ya que los factores estresores que producen el hábito de morderse las uñas están afectando a la salud de nuestro hijo.


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