Los recuerdos de la infancia

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Los recuerdos de la infancia suelen difuminarse y perderse con el tiempo. Gran parte de nuestras vivencias, de esos miles y miles de momentos que hemos vivido durante esta etapa tan crucial, las solemos olvidar. Y aunque hay quien dice que puede recordar incluso el día en el que empezó a dar sus primeros pasos, este tipo de recuerdos podrían ser falsos. Eso es lo que un estudio publicado en la revista Psycological Science, realizado por tres universidades británicas, puso de manifiesto. Hoy hablamos de los recuerdos de la infancia y cómo intentar preservalos más allá de nuestra falible memoria.

recuerdos de la infancia
(c) Can Stock Photo / JeanetteDietl

Conservar parte de la memoria infantil de tus hijos

Un modo de conservar vivos los recuerdos es mediante los álbumes de fotos en los que recogemos pequeños instantes de nuestras vidas. O bien llevar un diario en el que anotamos lo que nos ocurre, nuestras ilusiones, decepciones, alegrías, sueños y logros.

Como experiencia personal te puedo contar que a lo largo de más de dos años, desde el nacimiento de mi hijo mayor, llevé un diario. En él relataba los progresos de mi pequeño, lo mucho que le amaba y lo que me alegraba verle crecer, sano y feliz. Al nacer mi segundo hijo intenté hacer lo mismo pero la limitación del tiempo y la acumulación de tareas pendientes me impedía ser tan constante. Y poco a poco fui abandonando mi rutina. La idea era y es regalarles estos cuadernos manuscritos cuando sean mayores. Una forma de completar su puzle de recuerdos para que puedan hacerse una composición más exacta de lo que vivieron y de cuánto se les amó.

Cápsulas del tiempo para recuperar recuerdos

Y con este mismo planteamiento, para que tus hijos puedan recuperar esos instantes de sus vidas, en los que su memoria aún no puede retener algunos de sus hitos más importantes, te propongo que consideres esta idea en forma de regalo para bebé . Un regalo que recibirá cuando sea mayor.

Se trata de unas cápsulas del tiempo, dónde podrás ir escribiendo tus pensamientos y sus logros. O bien ofrecerle la oportunidad de que sea él mismo quien vaya completándola con dibujos, fotos, escritos, …

Dispones de dos formatos

  • Baby Retrobox: se regala hoy a un bebé y es completada por el ámbito familiar. Sin que el niño/a lo sepa, pues es muy pequeño para ello, se completa durante sus primeros años de vida y se guarda hasta que la familia decida regalársela, por ejemplo a los 18 años. 
  • Peque Retrobox: se regala hoy a un niño/a y es él mismo quien se dedica a completarla con sus pensamientos, dibujos, fotografías, previsiones etc. Una vez completada la precinta indicando una fecha futura de apertura y la redescubrirá en el futuro, sorprendiéndose a buen seguro con el punto de vista que tenía su yo del pasado.

De este modo le regalas a tu hijo la oportunidad de recuperar una parte de su vida a la que no tiene acceso a través de sus propios recuerdos. Tal y como te comentaba al inicio, es muy probable que a medida que nos hacemos mayores tengamos recuerdos falsos de la infancia.

Nuestra memoria nos juega malas pasadas y creemos haber vivido determinadas situaciones o sucesos que en realidad no ocurrieron tal y como recordamos. Porque en ocasiones se mezclan recuerdos vagos de una etapa muy temprana con otras informaciones o anécdotas que se han escuchado después.

Memoria autobiográfica y construcción de nuestra identidad

La memoria autobiografica, este tipo de memoria de la que estamos hablando en este post, hace referencia a la capacidad de almacenar y recuperar información respecto a nosotros mismos. Y es la que nos permite construir nuestra identidad, nuestro yo. Es decir, saber quienes somos, de dónde venimos, qué vivimos, con quiénes y en qué lugares.

Es por este motivo que es tan importante que facilitemos a nuestros hijos completar esas lagunas producidas por la amnesia infantil, un tipo de borrado de la memoria sobre el cual hoy no tenemos tiempo para desarrollar.

Lo que sí es importante que sepamos como padres y madres es que diversos estudios relacionan la memoria autobiografica con el lenguaje. Es decir, hasta que el niño no adquiere cierto nivel de lenguaje no puede almacenar este tipo de recuerdos sobre él mismo. De modo que es necesario que hablemos a nuestros bebés, que les narremos historias, que estimulemos su lenguaje.

La memoria, con todos sus tipos y diferentes funciones, es un proceso cognitivo básico con un nivel de complejidad altísimo. No obstante, espero haber podido dar una ligera pincelada sobre la importancia de conservar algunos recuerdos. Y de este modo que nuestros hijos puedan recuperar parte de su vida años después.


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