Retomar las rutinas después de Navidad, poco a poco

Retomar las rutinas tras la Navidad. La Navidad ya pasó!

Escribí este artículo en 2016 y lo he revisado en octubre de 2026 con la mirada de hoy, que suma al enfoque cognitivo-conductual una mirada relacional sobre las dinámicas familiares.

Volver a las rutinas después de Navidad suele sentarnos bien a todos, pequeños y mayores, aunque los primeros días cuesten (y mucho). Ayudan a recuperar el equilibrio físico, emocional y relacional que se desordena con unas vacaciones largas.

Las vacaciones suelen sentarnos bien, pero estas fechas también traen estrés, cansancio y mal humor. Los niños viven muchas emociones en pocos días, y a menudo les cuesta gestionarlas. Han cambiado los horarios, las comidas, el sueño y la forma de hacer las cosas. Es normal que la vuelta se note.

Volver a las rutinas tras la Navidad, poco a poco

Recuperar las comidas de siempre

Después de unos días de dulces y comidas especiales, la vuelta es un buen momento para recuperar las comidas de casa: la fruta, la verdura y las legumbres de siempre. Sin culpas por lo que se comió en fiestas, que para eso son.

Volver a madrugar

Volver a levantarse pronto es de lo que más cuesta. Ayuda adelantar un poco la hora de despertarse los últimos días de vacaciones y dejar tiempo por la mañana para desayunar con algo de calma antes de ir al cole.

Moverse cada día

La vuelta también es una ocasión para recuperar el movimiento del día a día: ir al cole andando si se puede, subir escaleras, jugar al aire libre. Moverse ayuda a descansar mejor por la noche.

Recuperar los horarios de acostarse

Es momento también de recuperar las rutinas a la hora de acostarse. Un niño que ha dormido poco suele estar más irritable, con menos paciencia y menos capacidad de concentrarse. Mantener horarios más o menos regulares ayuda, como explicaba en Problemas de conducta y horarios para acostarse y en Beneficios de mantener horarios regulares a la hora de dormir. Ir adelantando la hora de acostarse unos días antes de volver al cole puede hacer la transición más suave. Según la Asociación Española de Pediatría, entre los 3 y los 5 años los niños suelen dormir de 10 a 12 horas, y entre los 6 y los 10 años, alrededor de 10.

Las primeras noches puede costar más dormirse, o pueden aparecer más peticiones a la hora de acostarse. Suele ser parte de la adaptación. Si quieres profundizar, te dejo ¡A la cama! Mi hijo no quiere acostarse.

Retomar un poco las tareas del cole

No estoy a favor del exceso de deberes, pero tampoco del todo en contra de llevar a casa algo para repasar: una lectura, unas sumas, algún proyecto. Los niños necesitan jugar, sobre todo cuando son pequeños, y un rato breve de lectura también puede ayudar a reencontrar el ritmo del cole.

En resumen

A mí también me cuesta. Mi cuerpo y mi mente necesitan unos días para adaptarse a los horarios y a los ritmos de siempre. Con los niños pasa lo mismo: la vuelta pide algo de paciencia por parte de todos, y es normal que los primeros días haya más cansancio y más roces. En unos días, poco a poco, la casa vuelve a encontrar su ritmo.

Imagen cortesía de freedigitalphotos.net

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