Niños latentes ¿quienes son?

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¿Has oído hablar de los niños latentes? ¿sabes quienes son o a qué se refiere este concepto? Hoy hablamos de ellos y de dónde surge este término. Hoy aprenderás, al igual que hago yo cada día, un poco más sobre tus hijos y  su crianza.

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Niños latentes ¿quienes son?

Los niños latentes son nuestros hijos. Los niños latentes son aquellos que están en esa fase en la que parece que ya no nos necesitan tanto, entre los 6 y los 11 años. Es tu hijo y el mío, ese niño que ya ha superado la etapa edípica de la que tanto hablaba Freud.  Los niños latentes son nuestros pequeños, esos niños que se van volviendo cada vez más autónomos e independientes, que pasan cada vez más horas lejos de nosotros: en el cole, en las extraescolares, …

Niños latentes son nuestros niños, los que van creciendo y tejiendo sus alas, esas alas que pronto aprenderán a utilizar, pero para que lo hagan de un modo adecuado y seguro precisan de una educación sensata. Precisan de padres atentos y maduros. Precisan que estemos a su lado, con normas y límites, con diálogo y comprensión. En esta etapa que comprende de los 6 a los 11 años se asientan y fortalecen las bases del futuro de nuestros hijos tal y como sostiene Maritchu Seitún autora de Latentes ¿Qué hacemos por nuestros hijos en la etapa en la que creemos que nos necesitan menos? Crianza entre los 6 y 11 años.

En su libro, que puedes adquirir en el blog, Maritchú Seitún habla de  esta etapa de latencia, este momento de relativa paz, que comprende el período entre los 6 y los 11 años. Una temporada tranquila en la que nuestros hijos viven su educación primaria en la escuela y parece que está todo bien. Justo este es el momento fundamental para conversar con nuestros hijos sobre algunos temas indispensables para afrontar su futuro, .

La autora propone aprovechar esa etapa para fortalecer en nuestros hijos las bases de su integridad personal: disciplina y límites, valores morales, amistad, amor, cuidado del cuerpo, sexualidad y toma de decisiones.

Se trata de protegerlos, sin sobreproteger, para que no salteen ni quemen etapas y que, de esa forma, disfruten a pleno de cada una. Se trata de trabajar algunos conceptos e ideas para que los incorporen a su capital interno y los sostengan cuando, en la adolescencia, sus ideas y teorías infantiles empiecen a tambalear.

No esperemos a que nuestros hijos se hagan mayores para hablar con ellos de la importancia de cuidarse, de hacer deporte, de saber decir que no. No perdamos oportunidades para educarles en la perseverancia, en la aceptación de la frustración o en la capacidad de superación de las adversidades que llegarán. Esta etapa, entre los 6 y 11 años, es un momento en la que aún están aprendiendo de nosotros y  en la que el grupo de iguales todavía no tiene excesiva influencia. Cuando llegue la adolescencia todo cambiará, hagámosles fuertes y seguros para que sepan afrontar los cambios vitales a los que todo ser humano debe enfrentarse.

 

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