Niños de 3 a 4 años. Cómo son.

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A partir del tercer cumpleaños, los niños empiezan una nueva etapa, es lo que podríamos llamar la edad dorada de la infancia comprendida entre los 3 y 5 años. Dorada por muchos motivos, porqué empiezan la fase en la que su interés por los demás va en aumento, porqué buscan caer bien, colaboran mucho más, buscan ser miembros importantes de la familia, y por un largo etcétera. Pero esta fase es también un fase de mucho movimiento y actividad física.

Esta fase se caracteriza por la enorme energía que tienen. Son incansables, inagotables. A veces su inquietud puede llegar a agobiarnos ya que sus ritmos son totalmente diferentes a los nuestros.

Los niños de 3 a 4 años son muy activos, les encanta moverse todo el tiempo y es que a demás no pueden estar quietos. Les pides que se sienten y estén un poco relajados y al poco tiempo ya están dando botes por la casa. Y es totalmente normal, están probando su cuerpo y practicando sus recién adquiridas habilidades psicomotrices.

Son inestables, imprevisibles y cambiantes, tanto en sus deseos como en sus decisiones. Lo que a veces a los adultos puede llegar a marearnos. Tienen frecuentes rabietas, aunque ya dejaron atrás los «dos terribles años», sus rabietas son más breves. Es la edad del negativismo y la protesta (algunos niños pueden llegar a protestar por todo, todo les parece mal), pero hemos de recordar que este negativismo es fundamental para su autoafirmación y desarrollo de su propia personalidad.

Su pensamiento es egocéntrico, animista y artificialista. Es una etapa donde el «yo» llena todas sus frases: «yo quiero», «yo no quiero», «yo», «yo» y «yo». Y es que no son capaces todavía de captar la situación desde otro punto de vista que no sea el suyo. Su pensamiento animista les hace creer que todas las cosas están vivas y dotadas de intenciones, por ejemplo pueden coger una silla y decir que es un caballo. Y por, último, cuando hablamos de pensamiento artificialista hacemos referencia al hecho de creer que todo lo que existe fue fabricado por la mano humana: las montañas, los árboles, …

Su lenguaje va adquiriendo más la función comunicativa y utilizan frases simples con tiempos verbales incorrectos (puse /poní; Ya lo sé/ Ya lo sabo ). Articulan y pronuncian todavía con imperfecciones, a veces se nos hace difícil incluso a los mismos padres llegar a entenderles, tanto por la pronunciación como por la forma de construir sus frases.

Sienten gran curiosidad por todo lo que les rodea, lo que les lleva a tocarlo todo, manipulando y explorando todo lo que encuentran, y poniendo a prueba la paciencia de muchas madres y padres.

Aumenta su autonomía. Quieren hacer muchas cosas por sí mismos, comer, ir al baño, vestirse. Algunas ya pueden hacerlas sin ayuda del adulto. Ya van solos al baño y requieren una ligera supervisión en este punto.

Sus relaciones sociales empiezan a aumentar y su interés por los demás es también creciente. Disfrutan en compañía de sus compañeros de clase (P-3) y son capaces de compartir un pequeño proyecto, aunque por breve espacio de tiempo, ya que no son capaces de mantener la atención y concentración más allá de 3 a 5 minutos seguidos, y pasan constantemente de una actividad a otra. Y se hace necesario volver a reconducirlos hacia la tarea que están llevando a cabo.

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