Educar en la responsabilidad colectiva en tiempos difíciles

La responsabilidad colectiva es ese valor que, en días como los que estamos viviendo a causa del coronavirus, debemos ejercer más que nunca. Para ponerla en práctica, parece obvio pero, es absolutamente imprescindible que previamente hayamos aprendido a ser responsables como seres individuales. Algo que como hemos visto en este caso parece que no lo somos mucho.

Y con esta irresponsabilidad que caracteriza a algunos hemos observado cómo éstos, cientos de personas, no se han tomado en serio la gravedad de la enfermedad y se han desplazado como si nada sucediera, dispersando de este modo el virus a localidades donde aún no había llegado.

Y es precisamente por esta razón que hoy quiero que entre todos nos paremos a reflexionar cómo podemos pedir a nuestros pequeños que sean responsables, que obedezcan normas y no sobrepasen límites si nosotros, sus padres, damos el ejemplo que damos de forma individual pero también como sociedad.

responsabilidad colectiva

Nuestros hijos aprenden de nuestro ejemplo

Para aquellos que no me conozcáis os diré que soy madre de dos niños. Niños que llevan desde el viernes día 13 de marzo sin poder salir de casa, sin cole, ni parques, ni salidas en bici, ni nada de todo esto. Nos hemos autoconfinado siguiendo las recomendaciones sanitarias que se nos dieron. Y lo hemos hecho por responsabilidad no solo individual si no colectiva.

Responsabilidad colectiva que significa que lo que yo hago o dejo de hacer tiene consecuencias no solo para mí si no para el conjunto de la sociedad. Es decir, en esta ocasión se resumiría en lo siguiente:

Que tú y los tuyos os contagiéis depende de lo que yo haga. Que yo y los míos se contagien depende de lo que tú y los tuyos hagáis.

De manera que, como madre que conoce la importancia de nuestras acciones sobre el aprendizaje de cualquier conducta de nuestros hijos, tuve claro que debíamos permanecer en casa desde el primer momento que se nos pidió el esfuerzo. Porque si quiero tener autoridad debo predicar con el ejemplo.

¿Qué ejemplo estaría dando si me saltara las recomendaciones? ¿Con qué autoridad moral podría pedir a mis hijos que cumplieran las normas de casa, si yo no las cumplo? ¿Si yo me salto los límites cómo puedo pedirles que ellos los respeten?

No negaré que tuve dudas e incertezas. Pero todas ellas desaparecieron el viernes 13 cuando se nos pidió el confinamiento voluntario para ayudar a que el sistema sanitario de nuestro país no se colapsara. Y así lo hicimos.

La responsabilidad colectiva se educa en casa

Y mientras nosotros, igual que la gran mayoría de vosotros, nos cerrábamos por responsabilidad colectiva hemos visto cómo otros :

  • jugaban en la calle,
  • salían a pasear tranquilamente,
  • saqueaban las tiendas como si no hubiera mañana,
  • o lo que es peor, se iban de vacaciones como si nada pasara.

Y claro, los niños preguntan por qué los demás pueden salir mientras ellos se tienen que quedar en casa.

¿Qué respondes?

Pues sencillo. Respondes la verdad. Que ellos están incumpliendo y que sólo miran sus ombligos, mientras que nosotros hacemos lo que debemos para proteger nuestra familia, y la de nuestros amigos, y la de nuestros vecinos y la de todas esas personas que están enfermas y necesitan que los médicos les cuiden.


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Valores que transmitimos

Ya para terminar quiero añadir que todo este esfuerzo conllevará algunos buenos frutos. Porque sin duda, junto con la responsabilidad colectiva que estamos ejerciendo estamos transmitiendo otro conjunto de valores igual de importantes como:

  • Solidaridad
  • Generosidad
  • Paciencia
  • Tolerancia
  • Respeto

Un conjunto de valores que necesitamos como sociedad. Valores imprescindibles que lamentablemente se diluyen poco a poco, tal y como hemos podido observar: Personas individualistas, egoístas e insolidarias que en lugar de pensar en el conjunto de la sociedad pensaron solo en ellos, ya sea vaciando los supermecados o bien cogiendo trenes y aviones destino a sus segundas residencias.

Desgraciadamente está siendo una enfermedad, una emergencia sanitaria, una causa sobrevenida la que nos ha abierto los ojos y no porque lo hayamos decidido voluntariamente, si no por que hemos vivido cómo la intolerancia, el egoísmo, la indiferencia, … se evidenciaba vergonzosamente estos días en una parte importante de nuestra sociedad mientras otra ejercía con valentía una gran responsabilidad colectiva.


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Nos quedan por delante días de confinamiento. No sabemos cuántos. Pero sí que sabemos para qué deberíamos usarlos. Porque estos días que hemos parado deberían servir para intentar poner en valor las cosas importantes como:

  • vivir despacio,
  • educar en valores,
  • ver a nuestros hijos crecer,
  • leer con ellos,
  • mirarnos a los ojos,
  • o agradecer las pequeñas cosas.

Mis mejores deseos a todos, intentemos permanecer en calma. Busquemos actividades para poder hacer en casa para los más pequeños también para que se muevan y … seamos flexibles.

Para terminar, te pido que compartas este post entre tus redes sociales para que pueda llegar a otros padres y madres que desean educar a sus hijos en valores tan importantes como la responsabilidad colectiva, la generosidad, la solidaridad y el respeto a las normas o a los derechos de los demás, por poner algunos ejemplo.

Te dejo, ahora sí, con los últimos post que he publicado en esta sección de Ser Padres dedicada a la disciplina

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