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Hoy reflexiono junto a ti sobre si creer en Papá Noel o en los Reyes Magos es bueno para nuestros hijos o no. Y lo hago porque sé que algunos padres y madres al igual que yo, cuando se acercan estas fechas, nos preguntamos si será bueno o no que nuestros hijos crean en Papá Noel, Santa Claus o en los Reyes Magos.

Creer en Papá Noel

Consideraciones previas sobre creer en Papá Noel o los Reyes Magos

En Navidad, en muchos de nuestros hogares hemos montado el árbol y/o el belén. Hemos decorado la casa con guirnaldas, adornado puertas y ventanas y nuestros hijos han escrito las cartas a los Reyes Magos o a Papá Noel.


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Estos son días muy especiales para todos pero sobretodo para los niños, aunque es cierto que no todo el mundo siente y disfruta de la Navidad de la misma manera, y merecen el mismo respeto que los que sí.

Dicho esto y volviendo a las tradiciones navideñas, debemos recordar que éstas se han mantenido hasta el día de hoy a pesar que muchos padres no tengan ya convicciones religiosas. 

Porque son -nos guste más o menos – tradiciones ligadas a nuestra cultura. Algo que va mucho más allá de lo estrictamente religioso, que van ligadas a un modo de entender estas fechas.

Algunas de estas tradiciones, con el tiempo, las hemos ido adoptando de otras culturas como la llegada de Santa Claus o la decoración del árbol de navidad. En España, hasta hace relativamente pocos años se montaba el belén y se esperaban los Reyes Magos con mucha ilusión.


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¿Es bueno que los niños crean en Papá Noel o los Reyes Magos?

Bajo mi humilde punto de vista nada hay de malo en creen en ellos. 

No obstante, también entiendo a esos padres no quieren crear falsas expectativas, falsas ilusiones a sus hijos, no quieren mentirles. Otros piensan que es un atraso y que puede perjudicarles de alguna manera cuando descubran la realidad.

Pero nada hay de malo en que los niños vivan y sientan la magia de Papá Noel o de la noche de Reyes. Estas fantasías les ayudan de algún modoen su desarrollo: fomentan la imaginación y la creatividad. Y lo digo en el sentido que decorar el árbol de Navidad o montar el Belén pueden ser actividades muy creativas con las que estimular a nuestros hijos. 

No hay nada mejor para un niño que tener una imaginación bien alimentada. Por eso son tan importantes los cuentos y las tradiciones de este tipo.

La imaginación y la creatividad sirven para vivir. Nos ayudan a ser más flexibles en la resolución de problemas, nos ayudan a enfrentarnos mejor a los contratiempos del día a día, nos hacen libres y nos ayudan a ser más independientes.

Creer en Papá Noel o en los Reyes Magos estimulan la ilusión

Vivir la emoción de la llegada de Papá Noel con su trineo tirado por renos voladores; o el encanto de los Reyes Magos, en sus camellos, acompañados por sus Pajes Reales cargados con los regalos que nuestros hijos les han pedido con tanta ilusión en sus cartas, nada, en absoluto, tiene de malo para su desarrollo emocional. Todo lo contrario.

Estas experiencias, que los niños viven de forma tan intensa, les llena de emoción, felicidad y alegría. Dejemos que los niños sean niños, permitámosles la licencia de creer en todo aquello que deseen : hadas, duendes, Papá Noel o Reyes Magos … la imaginación no es nada perjudicial. 

Perjudicial es cortar las alas a la imaginación, cortar de raíz ilusiones o fantasías, …  Al crecer, cuando nos hacemos mayores, lamentablemente ya las vamos perdiendo. Por tanto, dejemos que nuestros hijos vivan con toda su magia y esplendor la llegada de Papá Noel y la Noche de Reyes.

Los niños sacarán ellos mismos sus conclusiones a medida que crezcan, poco a poco se irán dando cuenta y cuando empiezen a dudar será el momento de contarles la verdad. 

Las fantasías de este tipo, hasta los 7 u 8 años, cumplen una función en el desarrollo de nuestros hijos. No tengamos miedo de que éstas deformen su sentido de la realidad. Cuando llegue el momento de contarles la verdad, entenderán que todo era un juego en el que todos (padres, tíos, abuelos, maestros, hermanos mayores, …) participábamos para crearles ilusión. 

   

Photo credit: Jacob Windham / Foter / CC BY


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Sara Tarrés

Soy Sara Tarrés, licenciada en Psicología por la Universidad de Barcelona, con Máster en dificultades del aprendizaje (ISEP) y Postgrado en Psicopatología infantojuvenil (ISEP). He trabajado como asesora y orientadora de padres y maestros en diferentes escuelas concertadas de Barcelona y como reeducadora de niños que presentaban diferentes dificultades en su aprendizaje. Actualmente dirijo Mamá Psicóloga Infantil desde donde oriento a padres en temas de crianza, desarrollo y educación. Esto me permite compaginar mi faceta de madre a tiempo completo sin dejar de lado mi actividad profesional.