Todos los padres quisiéramos evitar las pesadillas de nuestros hijos, que no se despertaran gritando a media noche, empapados en sudor y aterrorizados por los malos sueños que han vivido.

Consideraciones previas

¿Cómo evitar que nuestros hijos tengan pesadillas? ¿Qué podemos hacer los padres? ¿Hay algún modo de que no tengan que sufrir por lo que sueñan? 

Todos, y creo que sin excepción, en algún momento u otro hemos vivido esta situación. Nuestros hijos nos llaman a gritos tras haber tenido una pesadilla que les ha causado un gran temor. 

Tener pesadillas es algo normal y frecuente durante la infancia. Suelen empezar sobre los 3 años.

Entre los 3 y los 6 años, los niños entran en una etapa propensa a los miedos. Su «pensamiento mágico» mezcla los mundos de la realidad y la fantasía. Además, en este período evolutivo, nuestros hijos experimentan importantes conflictos emocionales (celos, conflicto entre dependencia – independencia, …) que les generan mucha ansiedad. Esta ansiedad emerge por las noches en forma de representación simbólica: los sueños.

Los contenidos de sus malos sueños o pesadillas suelen ser: monstruos, brujas, lobos, animales feroces, … que amenazan, atacan, devoran …


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¿Cómo evitar o prevenir las pesadillas?

Aunque es cierto que no vamos a poder evitar por completo la aparición de las tan temidas pesadillas, si podemos hacer algunas cosas para reducir su frecuencia e intensidad.

Teniendo en cuenta las siguientes recomendaciones podremos ayudar a nuestros hijos a tener noches más tranquilas y plácidas.

  • Puede ayudar a reducir y prevenir la frecuencia de las pesadillas, acompañar un rato al niño en su habitación mientras se relaja antes de conciliar el sueño.
  • Podemos contarle un cuento, cantarles, hablar sobre cosas agradables que han sucedido a lo largo del día. Yo a mi hijo le digo, por ejemplo, lo siguiente: «Cierra los ojos y piensa en cosas bonitas, en lo bien que nos lo hemos pasado hoy pintando con las ceras».
  • Nosotros, los padres, debemos abandonar la habitación antes de que el niño se duerma, para evitar que se despierte y se encuentre solo.
  • Los peluches, muñecos, … preferidos son una compañía muy eficaz.
  • Una luz tenue, la puerta entreabierta, también les tranquiliza mucho y les ayuda a dormir.
  • Animar a que dibujen y jueguen. El dibujo y el juego son medios de expresión mediante los cuales los niños elaboran y expresan sus fantasías y conflictos. 
  • Con el juego y el dibujo dan salida a una parte de sus emociones que de otro modo podrían dar lugar a malos sueños.
  • Cuando se despiertan tras una pesadilla, también les podemos ayudar a darles un final a las escenas de terror que han vivido en el sueño. Así que una solución a las pesadillas recurrentes es sentarse con nuestro hijo un momento y dar un final creíble, que acabe bien y que él también acepte. Por ejemplo, con Marc (mi hijo) soñaba noche tras noche con el lobo. Un día, llegamos a un final para el lobo malo que le perseguía. Mickye Mousse (uno de sus personajes preferidos) vestido de cazador, llegaba para salvarle del lobo! Lo cogía por las orejas y se lo llevaba lejos, muy, muy lejos. Tras este episodio, las pesadillas fueron menos recurrentes. Estas pautas pueden ayudarnos a que nuestros hijos duerman más tranquilos cada noche, previniendo las tan angustiosas pesadillas.

Antes de continuar te invito a leer este artículo de La Vanguardia donde participé dando mi opinión como experta: ¿Cómo evito que mi hijo tenga pesadillas?

Cosas a evitar

Para reducir las pesadillas de nuestros hijos también podemos evitar que:

  • Jueguen a juegos violentos en sus viodeoconsolas.
  • Vean películas o escenas terroríficas.
  • Contarles cuentos o historias de miedo.

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Cuándo consultar con un prefesional

En caso que las las pesadillas sean muy frecuentes e intensas, provocando un cambio en el comportamiento de nuestro hijo, deberíamos consultar con un profesional de la psicología infantil, ya que es probable que nuestro hijo esté respondiendo de este modo a un conflicto emocional importante.


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Para concluir

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Y ahora sí, para concluir te dejo con algunos de mis últimas publicaciones en la sección Miedos y temores infantiles, por si quieres seguir profundizando en este tema.

Sara Tarrés

Soy Sara Tarrés, licenciada en Psicología por la Universidad de Barcelona, con Máster en dificultades del aprendizaje (ISEP) y Postgrado en Psicopatología infantojuvenil (ISEP). He trabajado como asesora y orientadora de padres y maestros en diferentes escuelas concertadas de Barcelona y como reeducadora de niños que presentaban diferentes dificultades en su aprendizaje. Actualmente dirijo Mamá Psicóloga Infantil desde donde oriento a padres en temas de crianza, desarrollo y educación. Esto me permite compaginar mi faceta de madre a tiempo completo sin dejar de lado mi actividad profesional.