6 frases que ninguna abuela o abuelo debería decirles a sus nietos

Este post parte de mi propia experiencia como madre para poner palabras a un malestar que muchas familias reconocen: el impacto que determinadas frases de abuelos y abuelas pueden tener en los niños y en el vínculo familiar. Desde esa vivencia personal, se analizan sus efectos y se proponen alternativas que ayuden a proteger la coherencia educativa y emocional.

Nota de la autora

Este artículo fue escrito en 2014 y, a pesar del tiempo transcurrido, sigue siendo vigente. Muchas de las situaciones que aquí se describen continúan apareciendo hoy en consulta y en la vida cotidiana de muchas familias. He dejado el texto original aunque he añadido algunos matices.

Aun así, con los años, la experiencia clínica y la evolución de mi mirada profesional, creo importante añadir un matiz: poner límites sigue siendo necesario, pero hacerlo sin caer en discursos simplistas o categóricos lo es aún más.

Las frases que aquí se recogen pueden resultar dañinas cuando se repiten sin escuchar el contexto familiar, sin respetar a los padres o sin posibilidad de revisión. No todas las familias son iguales, ni todos los abuelos dicen estas frases, ni todos los vínculos responden a la misma lógica.

Muchas frases dirigidas a abuelas y abuelos nacen del cariño o de la preocupación, pero no siempre tienen el efecto que esperamos. El lenguaje que utilizamos influye en cómo se sienten dentro de la familia y en el lugar que ocupan. Estas son algunas frases habituales que, aunque bienintencionadas, pueden generar malestar o confusión, y algunas alternativas más respetuosas

 

Hay momentos en los que, como madre, no sabes si morderte la lengua o contestar.

Yo soy de las que me cuesta morderme la lengua, ya que creo que los problemas o conflictos deberían poder solucionarse hablando. Sin embargo, sé que a menudo la gente no aprecia que se les diga que hay cosas que hacen o dicen que molestan, duelen y que nos gustaría que trataran de no hacerlas.

Hoy quiero compartir algunas de las frases que ningún abuelo o abuela debería decirles a sus nietos, a menos que deseen ponerlos en contra de sus madres y, eventualmente, en contra de ellos mismos. 

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El post de hoy es íntimo y personal, aunque trataré de no perder de vista mi rol profesional de psicóloga infantil.

De modo que hoy voy a desnudar un poco mi alma al escribir sobre estas 6 frases que me han molestado profundamente como madre y persona, y que como psicóloga infantil intentaré analizar para entender por qué están mal y por qué no deben decirse a los niños.

Frases de abuelos que no deberían decir a sus nietos

Las frases que te dejaré a modo de ejemplo son frases que:

  • hieren,
  • manipulan,
  • y ponen en entredicho la figura materna, negando al niño alguna cosa que, por temor a que les dejen de querer, algunas abuelas suelen decir.

Como madre, esto me enfada profundamente. Hoy no quiero ser políticamente correcta, porque simplemente no tengo ganas y porque en algún momento hay que decir basta. Poner límites es sano y, aunque no le agrade, son absolutamente necesarios para que las relaciones interpersonales funcionen de manera saludable y equilibrada.

Como psicóloga infantil, estas frases son inadmisibles por su carácter manipulador, por fomentar la mentira, por inculcar la idea de que los límites y normas de mamá o papá son malos, y por favorecer que los niños cuestionen a sus padres.

Y como Mamá Psicóloga Infantil, simplemente voy a exponerlas como ejemplo de lo que muchas madres a veces dejan pasar por educación. Pero, ¿a quién favorece todo esto? A nadie. Todos salimos perdiendo si permitimos que se sigan diciendo este tipo de frases a nuestros hijos. Por una educación responsable, hay que poner límites.

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¿Cuáles son esas frases que ningún abuelo o abuela debería decir?

Aquí van esas 6:

«Aprovecha ahora que no está tu madre y no te ve.» Esta frase les enseña a los niños a ocultarle cosas a sus padres e inculca la idea de que mamá es mala por ponerles normas o límites.


«Eso es culpa de tu madre.» Nada que comentar, la frase lo dice todo. Culpar a la madre crea un ambiente de desconfianza y desunión.


«No se lo digas a mamá.» Les está enseñando a mentir y favorece la idea de que hay que ocultar ciertas cosas a los padres.


«No hagas eso que mamá no quiere.» En lugar de prohibirles algo por sí mismos, porque está mal o simplemente no se debe hacer, utilizan la figura de mamá para coartar a los más pequeños, convirtiendo a mamá nuevamente en la figura negativa.


«No te doy más caramelos porque mamá no me deja.» Otra vez lo mismo, mamá sigue siendo la mala porque no les permite obtener lo que desean. Así, quienes dicen esta frase evitan problemas y se los cargan a la figura de apego más importante para los niños.


«Cuando se le pase el malhumor a tu madre te lo compro.» Mamá vuelve a tener la culpa de que la abuela no le compre algo, reforzando la imagen de la madre como la figura negativa.


Por supuesto, existen muchas otras frases que también pueden dañar los vínculos familiares. Las que aquí recojo son solo algunos ejemplos que, desde mi experiencia como madre, he vivido y me han dolido. Podríamos seguir ampliando esta lista casi sin fin, porque no se trata tanto de las palabras concretas como del lugar desde el que se dicen y del impacto que generan en los niños y en las relaciones entre adultos.

    ¿Qué podemos decir en su lugar? Alternativas que cuidan el vínculo

    Poner límites no significa romper relaciones. Muchas veces, basta con cambiar el lenguaje para evitar colocar a los niños en medio de conflictos que no les corresponden. Estas son algunas alternativas más respetuosas a las frases anteriores, que ayudan a proteger la figura parental y el bienestar emocional de los niños.

     

    Lenguaje que protege el vínculo entre abuelos, padres e hijos

    Frase a evitar ¿Por qué puede hacer daño? Alternativa respetuosa
    Evitar
    “Aprovecha ahora que no está tu madre y no te ve.”
    Impacto
    Enseña al niño a ocultar información y transmite la idea de que poner límites es algo negativo.
    Mejor
    “Ahora estamos contigo, pero las normas de casa siguen siendo las mismas.”
    Evitar
    “Eso es culpa de tu madre.”
    Impacto
    Culpabiliza, genera desconfianza y rompe la alianza entre los adultos de referencia.
    Mejor
    “Esta es una decisión que han tomado tus padres.”
    Evitar
    “No se lo digas a mamá.”
    Impacto
    Coloca al niño en una lealtad dividida y favorece la mentira.
    Mejor
    “Si esto es importante, mejor que lo hablemos todos.”
    Evitar
    “No hagas eso que mamá no quiere.”
    Impacto
    Usa a la madre como figura negativa y evita asumir la propia responsabilidad adulta.
    Mejor
    “Esto no se hace porque no es adecuado / no es seguro / ahora no toca.”
    Evitar
    “No te doy más caramelos porque mamá no me deja.”
    Impacto
    Refuerza la imagen de la madre como la figura que frustra y castiga.
    Mejor
    “Ya es suficiente por hoy.”
    Evitar
    “Cuando se le pase el malhumor a tu madre te lo compro.”
    Impacto
    Presenta a la madre como inestable emocionalmente y genera confusión en el niño.
    Mejor
    “Ahora no lo vamos a comprar.”

    Cuidar el lenguaje no es una cuestión de quedar bien, sino de proteger a los niños de conflictos y lealtades que no les corresponden.

    Si realmente quieres a tus nietos:

    • Nunca los pongas en contra de sus madres ni padres.
    • Respeta los límites y normas que tengan.
    • Nunca contradigas lo que hagan o digan delante de los niños.
    • Mantente en un discreto segundo plano.
    • Deja de decir este tipo de frases que solo tienen un propósito: quedar tú como la buena y dejar a mamá como la mala de la película.

     

    Obviamente, estas son mis ideas, mis impresiones y mi modo de ver las cosas. Cada familia tendrá su manera de ver el mundo, pero esta es la mía. Podéis estar o no de acuerdo con mis exposiciones, pero creo firmemente que mentir, favorecer el engaño y culpar a terceros no es parte de lo que podemos considerar una buena educación basada en valores positivos.

     

    Las palabras importan. No porque los abuelos tengan mala intención, sino porque los niños necesitan coherencia, seguridad y adultos que se hablen entre ellos. Cuidar el vínculo intergeneracional no significa callar lo que duele, sino encontrar formas de decirlo sin romper la relación.

    Esta es mi mirada hoy: firme en los límites, pero abierta al diálogo.

     

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    Foto cortesía www.freedigitalphotos.net

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    6 respuestas

    1. Completamente de acuerdo. Yo soy de las que tampoco sé ni quiero morderme la lengua (será la profesión????). Creo que «más vale una verde que ciento colorá» y que nadie tiene derecho a deshacer mi trabajo como madre que tanto me cuesta. El papel del abuelo consentidor/maleducador ni lo entiendo ni lo comparto.
      A veces tengo la sensación de que me paso de directiva con los abuelos pero me doy cuenta de que es la mejor manera de evitar conflictos y de lograr una cierta coherencia educativa.
      Yo podría añadir, seguro, otras 6.
      Gracias por dar voz a muchas…

      1. Gracias Consuelo por tu comentario tan sincero. Ayuda saber que hay muchas otras madres que opinan lo mismo, tengamos la profesión que tengamos, pero es cierto que desde nuestra posición tenemos también la obligación de decir todos los perjuicios que pueden acarrear este tipo de frases y algunas peores. He puesto como ejemplo frases que no hieren, insultan ni denigran a nadie, que ya las doy como más que sabidas que no se deben decir.

        también me pasa como a ti, que tengo la sensación de ser estricta o directiva con mi entorno, pero es lo que yo considero adecuado para mis hijos, y que al fin y al cabo soy yo su madre -junto a su padre- quienes marcamos por el camino de la educación que queremos ofrecer. El resto tuvo sus hijos, los tiene o los tendrá y marcó, marca o deberá marcar el suyo propio intentando que nadie ponga palos en las ruedas porque todos deseamos lo mismo: niños educados y responsables porque éstos serán los hombres y mujeres del mañana.

        De nuevo, gracias por estar aquí, leerme y comentar.
        Saludos

    2. Totalmente de acuerdo con tu apreciación. Nadie debería manipular a los niños para volverlos en contra de ningún miembro de la familia ni de nadie. Son niños, no deben participar de las venganzas, celos o envidias de los adultos. Lamentablemente no todas las personas opinamos lo mismo ni actuamos de igual manera, algunas anteponen sus necesidades a las necesidades reales de los más pequeños argumentando que no lo hacen con mala intención o que no dicen nada que no sea verdad. Una pena, porque los perjudicados son los más pequeños…. Te doy la razón en tu comentario y así lo publiqué también al compartir este artículo en Facebook, diciendo que es aplicable a tíos, tías, algunos padres y otros allegados o agregados familiares.

      Me gustaría que entre todos reflexionáramos sobre todas estas frases y otras que volcamos sobre nuestros hijos o nietos y pensáramos un poco antes de verbalizarlas la próxima vez que estemos tentados a decirlas.

      Muchas gracias por tu sincero comentario.

    3. Soy una recien estrenada abuela! Y mi hija lo primero que hizo fue hablar conmigo acerca de las cosas que no le gustaria que pasara, fue una charla abierta y sincera. Yo por mi parte con la disponibilidad de dejarla a ella ser madre como a mi me lo permitieron mi madre y mi suegra…
      No es facil sobre todo los momento de corregir al bebe y los limites, pero como te cuento mis dos madres me dieron un buen ejemplo que yo espero poder seguir!
      Bonito y refllectivo post gracias!

      1. Garcias Bellacuore por tu sincero comentario. Tal y como tu muy bien dices hay que hablar sobre lo que no nos gusta, desde el buen hacer y con buenas palabras.

        No debemos discutir, aunque podamos tener puntos de vista diferentes en cuanto a la educación de los hijos, los padres son quienes poner los límites y las normas a sus hijos y el resto de la familia debe aceptarlos y seguirlos, aconsejar cuando se pide el consejo, apoyar, ayudar, …

        Es cierto el dicho africano que para educar hace falta toda la tribu pero todos remando hacia la misma dirección ya que si cada uno de los miembros rema hacia la dirección que quiere no hay forma de avanzar, no hay forma de seguir y por tanto se pierde el rumbo, e incluso podemos naufragar. Es importante saber ocupar el lugar que uno tiene y respetar a los demás. Para ganarse el amor de los niños no hay que faltar el respeto a nadie, ni menospreciar ni poner en tela de juicio a los padres delante de lo niños.

        Seguro que eres una gran abuela, como prácticamente todas, no me cabe la menor duda. Hablando se entienden las personas y por eso es preciso que seamos honestos y sinceros con las personas que amamos para no hacerles daño con comentarios que quizás consideremos inocuos pero que tienen un potencial dañino.

        Gracias de nuevo por participar en el blog y espero seguir viéndote en él pronto.

        Un saludo

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