En otros artículos ya hemos hablado de las rabietas infantiles, cuándo suelen aparecer y por qué, así como de algunas técnicas que podemos utilizar cuando nuestro hijo entra en uno de sus berrinches.
En éste hablaremos de cómo intentar evitar las rabietas en algunas situaciones habituales que sabemos que es probable que se produzcan.
Estaréis de acuerdo conmigo que la mejor forma de controlar las rabietas infantiles es procurar que no se produzcan. Sí claro, pero ¿Cómo? Bien, pues lo que nos conviene es anticiparse a posibles problemas.
Veamos los más habituales.
1. Las rabietas de mi hijo en el supermercado o centro comercial.
Los centros comerciales o los supermercados son el lugar perfecto dónde se suelen producir más rabietas.
Como ya lo sabemos vamos a ir prevenidos.
Antes de ir, intentaremos explicarle lo que vamos a hacer, y una vez dentro podemos dejar que él participe en la compra cogiendo las cosas que se van a comprar (las más pequeñas, claro) y metiéndolas en la cesta. De esa forma estará distraído y se sentirá útil, lo que evitará otras tentaciones.
Intentaremos no permanecer en el lugar más tiempo que el que sea justo y necesario para realizar nuestras compras.
Los niños se aburren enseguida y cuando se aburren empiezan las batallas y con ellas las rabietas.
2. Cuando quiere algo que no puede.
Muchas veces los berrinches empiezan porque el niño quiere algo que no puede, así que si podemos vamos a ofrecerle la posibilidad de que elija entre dos opciones.
Muchas veces cometemos el gran error de preguntarles “¿Qué quieres de postre?”, y …. claro se abre tal abanico de posibilidades que es muy probable que lo que elija no sea lo que más le convenga y ante un no aparecen las rabietas.
Por tanto, si le damos a elegir sólo entre dos opciones (ambas válidas) es mucho más probable que no empiece la pataleta. Preguntando, por ejemplo: “¿Qué quieres, una pera o un plátano?”, se cierran las posibilidades y no tendremos que decirle que “no”.
No dejemos que siempre juegue a solas.
Prestémosle atención cuando juegue de manera apropiada, y elogiemos su forma de proceder. Así evitaremos que tenga que recurrir a jugar de manera inapropiada para llamarnos la atención.
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En resumen
Sea como sea, también tienes que tener en cuenta que las rabietas forman parte del desarrollo normal de tu hijo y que son necesarias.
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