Hijos maltratadores, del síndrome del emperador a hijo maltratador

hijos maltratadores

Sobre los hijos maltratadores se habla poco o solo lo hacemos cuando salta una noticia terrible en prensa. Sé que se trata de un tema delicado con el que, como solemos hacer con cuestiones de este estilo (abusos sexuales, el maltrato infantil o el acoso escolar), buscamos correr un tupido velo por el malestar que nos genera solo el hecho de pensar en ello. Sin embargo, esta estrategia no hace más que agravar los problemas ya que, en lugar de buscar soluciones como las que nos puede ofrecer un psicólogo infantil en Granollers al que hemos consultado también para redactar este post, miramos hacia otro lado evitando la posible responsabilidad que tenemos en su aparición y mantenimiento.

Y es que en este tema que hoy nos ocupa, el de los hijos maltratadores, tenemos todos nuestra parte de responsabilidad: sociedad, medios de comunicación y, por supuesto, familias. Porque lejos de lo que te pueda parecer, el perfil de los hijos o hijas maltratadoras es muy variado, aunque hay algo que les une: un estilo parental basado en la permisividad y sobreprotección. Hijos e hijas que en su infancia más tierna se comportaban como auténticos emperadores, tiranos en miniatura a los que hemos alimentado y dado alas, incapaces de ponerles límites y normas.

Hijos maltrtatdores

¿Qué rasgos caracterizan al hijo maltratador?

Los principales rasgos de los hijos maltratadores, un fenómeno cada vez más frecuente en nuestra sociedad, podríamos resumirlos en:

¿Cómo son los hijos maltratadores?

Si miramos con un poco más de detalle las características de los hijos maltratadores podríamos decir que se trata de niños y niñas que, generalmente, y a causa de unos estilos parentales inadecuados más que por su herencia genética, no han podido desarrollar adecuadamente la capacidad de ponerse en el lugar del otro, es decir su capacidad de empatizar. 

Esta baja o nula capacidad empática, a la que hacía referencia en el párrafo anterior,  les dificulta enormemente ser conscientes de las necesidades de los demás y del sufrimiento que pueden causar sus actos. Por este mismo motivo, al que se le suma una carencia de valores y conciencia moral, vemos como se comportan de un modo caprichoso y egoísta buscando su propia satisfacción y gratificación inmediata.

Los hijos maltratadores son niños, adolescentes y jóvenes que no dudan en recurrir a las mentiras, manipulaciones o chantajes emocionales para obtener cualquier cosa que en ese momento quieran o deseen. Y cuando no consiguen obtener lo que desean, su baja tolerancia a la frustración provoca respuestas impulsivas y explosivas. Emociones intensas que les llevan a agredir física y verbalmente a quienes les han negado aquello que exigen. Otra de las características que definen a los niños maltratadores es que tras estas conductas violentas no muestran ningún arrepentimiento precisamente por la falta de empatía, carencia de valores y sentimientos de culpa.  

Son niños, adolescentes y jóvenes que, sin una intervención temprana y adecuada, acaban siendo víctima de fracaso escolar y posteriormente laboral por su incapacidad de asumir y cumplir con las normas establecidas y de someterse primero a la disciplina familiar y escolar y al crecer a la laboral. En los casos más graves, los hijos maltratadores, pueden acabar delinquiendo y tener problemas con el alcohol y las drogas.

Sobre todas estas cuestiones hablo en mi libro “Mi hijo me cae mal. De los hijos ideales a los hijos reales y cómo aprender a convivir con ellos” publicado por Plataforma Actual.

Mii hijo me cae mal

Educar en valores e invertir en educación emocional en la familia

De todo lo dicho hasta aquí se desprende más de una idea para evitar que nuestros hijos puedan convertirse en futuros hijos maltratadores.

  • La segunda, la importancia de disponer en nuestra familia de un sistema de límites y normas que permita convivir siendo respetuosos con los demás, saber qué se espera de nosotros en cada momento y qué consecuencias tiene su incumplimiento.
  • En tercer lugar educar en valores éticos desde la más tierna infancia, transmitiendo a nuestros pequeños qué está bien y qué no. Pero también el valor del esfuerzo, del trabajo, de la perseverancia, de la constancia, … Te invito a leer
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