Cómo tratar con los berrinches infantiles de manera adecuada

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Los niños son una preciosa parte de la vida en familia. No existe nada que alegre más un hogar que la llegada de un bebé, trayendo consigo amor y ternura, pero también una gran responsabilidad y un enorme compromiso de velar por su vida y crecimiento. Y es ahí, durante su crecimiento y aprendizaje, donde los pequeños parecen perder por momentos su dulzura, y es que lidiar con sus bruscos cambios de humor no les resulta tan fácil a aquellos que están involucrados en su educación. Entonces, ¿cómo hacerlo?

Educación respetuosa, ¿un beneficio o una desventaja?

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En la actualidad se manejan diversas teorías acerca de la educación infantil. El problema está en que muchos padres no saben cuál es la indicada. La enseñanza respetuosa se ha vuelto sumamente popular gracias al respaldo que los psicólogos infantiles le dan a este método, ya que consta, básicamente, en no presionar al niño hacia la realización de alguna cosa, ni acelerar su aprendizaje de manera forzosa. Sin embargo, esta forma de criar a los niños se ha desvirtuado, ya que los padres no han sabido interpretar de forma acertada este estilo de enseñanza, por lo cual su aplicación no les es efectiva.

Los verdaderos culpables

La educación respetuosa deja de ser efectiva cuando los padres fallan al cumplir su rol. Esto pasa porque se ha confundido seriamente ser respetuoso con el niño o niña con ser totalmente permisivos. La preparación desde el respeto verdadero debe ser en ambas direcciones. Es decir, sin faltarle el respeto al niño, pero que este tampoco falte el respeto a sus padres, tíos, abuelos, maestros o responsables de su cuidado.

Cuando estas personas no entienden este concepto de respeto, no son capaces de criar bien al pequeño, sino que este termina siendo el «titiritero», por así llamarlo, de aquellos quienes debían orientarle, guiarle, disciplinarle, enseñarle y mostrar autoridad.

 

Desobediencia y berrinches a la orden del día

Tal como se ha dicho, un niño cuyos padres u otras personas adultas no le muestran respeto ni le enseñan a respetar, termina por hacer prácticamente lo que se le antoje.

Es a partir de allí donde empieza a observarse en ellos conductas de desobediencia y actitudes desafiantes en contra de la figura de autoridad, sea quien sea.

¿Cómo se llega a este punto? Debido a la falta de consecuencias. En otras palabras, cada vez que el niño o niña desobedece y no recibe una llamada de atención.

Existen otros padres que si bien disciplinan, tras un berrinche del infante, dan un paso atrás, otorgándole el poder al pequeño.

¿Cómo evitar las rabietas o berrinches?

Este tipo de episodios en los niños parecen ser inevitables, y ciertamente hay que destacar que un berrinche puede suceder y no quiere decir que se está haciendo todo mal. El problema surge cuando ya el niño sabe que empleando llantos, gritos, pataletas, o haciendo pucheros, obtendrá lo que desea.

A continuación se mostrarán una serie de técnicas para corregir la actitud y así evitar que el pequeño adopte conductas poco favorables para todos

  • Ser el mejor ejemplo. Los niños son imitadores por naturaleza. Ven y copian, así que se debe ser intencional con las actitudes y las palabras que se usan delante de ellos. Por ejemplo, un padre no puede solicitar a un hijo ser ordenado si este observa un constante desorden en la casa o en la vida laboral de sus padres. Si el niño observa que sus padres, o quienes estén a cargo de él, tienen rutinas, costumbres y hábitos, poco a poco también los adoptará.
  • Hacer conexión con ellos. La relación que se tiene con un niño(a) muchas veces es subestimada por quienes le educan, y este es un grave error que debe evitarse. La comunicación verbal y física es fundamental. Miradas, gestos, y sobre todo, muchas palabras; hablar con ellos y demostrarle que sus pensamientos y emociones importan, ¿de qué modo?, al no solo hablar, sino también escuchándoles.
  • Los límites son la base. Establecer límites se hará una tarea imposible si no se cumple con el punto anterior. La comunicación es la clave. Los niños necesitan aprender que los sentimientos no se mezclan con sus deberes y derechos, por eso los límites deben venir acompañados de una buena charla donde se explique el porqué de ellos, y que estos tengan coherencia y lógica, y que no se trata de una imposición.

Del dicho al hecho

Nada de lo aquí expuesto dará resultados si no se toma la determinación de practicarlo, es importante entender que nunca es tarde para empezar a hacer los correctivos que hagan falta, y así con esfuerzo e inversión de tiempo se verán los cambios. Los niños desobedientes no cambian si no lo hacen también sus padres.

 

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