Cómo hablar a los niños de la muerte.

Hablar a los niños de la muerte es una tema que a muchos padres nos inquieta y preocupa por distintos motivos. Uno de ellos, quizás el principal, sea porque tenemos miedo de hacerles daño.

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(c) Can Stock Photo / DarrenBaker

Consideraciones previas

Diferentes cuestiones como las que te plantearé a continuación nos asaltan y nos llenan de incertidumbre cuando llega el momento de hablar a los niños de la muerte.

Sin embargo, tarde o temprano tendremos que hablarles de ello, porque la muerte forma parte de nuestras vidas y no podemos mantener al margen a los pequeños de esta circunstancia.

Los niños tienen derecho a estar informados de lo que ocurre a su alrededor, sobreprotegerles causa muchos más daños que los que se intentan evitar.


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Las dudas nos invaden

¿Cómo hablarle a mi hijo de la muerte de algún familiar? ¿Cómo enfocar esta delicada cuestión? ¿Qué debo decirle a mi pequeño sobre la muerte? ¿Será capaz de entenderlo? ¿Le haré daño? ¿Hay que ocultarle la muerte de un ser querido? ¿Cómo debo hablar de este tema?

Ciertamnete, hablar a los niños de la muerte es un tema delicado. Un asunto que los adultos solemos posponer al máximo porque no sabemos cómo debemos explicarles este concepto que implica la pérdida de un ser querido, pero que tarde o temprano tendremos que afrontar, porque la muerte forma parte de la misma vida.

Una seguidora de @mamapsicologain en twitter me preguntaba precisamente cómo enfrentarse a este tema, cómo actuar o si era bueno que los niños llevaran al cementerio flores a los abuelos fallecidos.

Cómo hablar a nuestros hijos de la muerte

A continuación intento ofrecerte una serie de consejos para que puedas hablar a los niños de la muerte. No tengas miedo a mostrar tus sentimientos, recuerda que tú eres su modelo a seguir y que la negación, inhibición o represión de las emociones no ayuda en nada. De modo que llora delante de tus hijos si lo necesitas, la tristeza es una emoción tan necesaria como la alegría, de igual manera que lo es la rabia o el miedo .

1.- Habla con naturalidad

A todos nos preocupa tener que hablar a los niños de la muerte, pero si queremos ayudar a nuestros hijos a entender este hecho lo mejor que podemos hacer es hablar de ello con la máxima naturalidad.

2.- No les escondas la verdad

Lo cierto es que no hay que ocultarles la muerte de un familiar, ni apartarles del duelo que vivimos ni de los rituales que realizamos tras la pérdida de un ser querido. Es algo triste, pero como comentaba anteriormente, inherente a la vida. Querer mantener a nuestros hijos alejados de esta circunstancia, silenciando o negando el fallecimiento de algún familiar solo ocasionará más problemas, ya que estamos distorsionando su realidad.

3.- Los niños son conscientes de la muerte

Por otro lado, debemos saber que los niños, desde bien temprana edad, se dan cuenta de la muerte y toman consciencia de ella mucho antes de que nosotros empecemos a plantearnos cómo exponerles esta cuestión.

Ellos ven rápidamente un pájaro o unos insectos muertos en la calle o el parque, … y enseguida les asalta la pregunta «¿qué le pasa al pajarito, mama?» Siendo nuestra respuesta más probable «Está durmiendo, cariño«. Como buenos detectives y exploradores del mundo que les rodea se acercan intentando ver si respira o se mueve … y continúan preguntando. 

Estas cuestiones son absolutamente normales, sobretodo en la edad de las preguntas entre los 2 y los 3 años. Siendo también probable que durante una temporada se interesen insistentemente sobre este tema. Dejemos que nos pregunte y hable de ello porque este es su modo de entender y asimilar la información que está recibiendo.

En otras ocasiones las primeras experiencias con la muerte son a través de sus mascotas, de modo que hay que hablarles de esta cuestión con la naturalidad que se merecen. Y ayudarles a validar las emociones que suscita tal pérdida, escuchándoles y estando a su lado.


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Evolución de la idea de la muerte a lo largo de la infancia

El tema de la muerte se debe hablar en forma clara y en un lenguaje que el niño pueda entender a su edad y grado de desarrollo. El concepto de muerte varía con la edad y es algo que se debe tener en cuenta.

Hasta los 2 años:

  • La muerte se ve como una separación o abandono.
  • No hay una comprensión cognoscitiva de la muerte.
  • Se siente desesperación por la interrupción en el cuidado que se recibe.

Entre los 2 y 6 años:

  • Con frecuencia el niño cree que la muerte es reversible o temporal.
  • Se puede percibir la muerte como un castigo.
  • Se presentan pensamientos mágicos de que los deseos se vuelvan realidad; puede sentir culpabilidad por haber tenido sentimientos negativos hacia la persona que murió y creer que eso fue la causa de la muerte.

Entre los 6 a 11 años:

  • Se da una comprensión gradual del carácter irreversible y definitivo de la muerte.
  • Se demuestra razonamiento concreto con capacidad de comprender la relación causa y efecto.


A partir de los 11 años:

  • Comprensión de que la muerte es irreversible, universal e inevitable.
  • Se tiene pensamiento abstracto y filosófico.

Fuente: Levetown M. Communicating with children and families: from everyday interactions to skill in conveying distressing information. Pediatrics. 2008;121:e1441-e1460.

¿Cómo hablar a nuestros hijos sobre la muerte de un familiar?

Cuando tengamos que enfrentarnos a este tema por la muerte de algún familiar cercano, como puede ser el de un abuelo, lo mejor que podemos hacer es informar nuestros hijos pronta y claramente. Evitar mantenerles al margen ya que, como comentaba en párrafos anteriores, lo que podemos producir es más problemas.

Es conveniente que nuestros hijos participen de algún modo del duelo familiar. No quiero decir que deban estar en primera fila, ni entrar a ver al familiar fallecido. Quiero decir que:

  • debemos ser capaces de mostrar nuestros sentimientos de tristeza, pena, frustración e incluso rabia por la pérdida de nuestro ser querido.
  • Y debemos permitirles que ellos expresen sus propios sentimientos ante este hecho.
  • Que nos planteen tantas preguntas como deseen.
  • Y ante preguntas que no tenemos respuesta lo mejor es una declaración sincera «cariño, yo tampoco tengo respuesta a esta pregunta».

Consideraciones finales

Intentemos ser sinceros porque nuestros hijos enseguida captan nuestras dudas o las mentiras piadosas, que por muy bien intencionadas que sean generan inquietud y desconfianza. Así que lo mejor es hablarles claramente y transmitirles que nosotros tampoco conocemos todas las respuestas. 

Eludir hablar del tema de la muerte del abuelo o de cualquier otro familiar o amigo para proteger a nuestro hijo puede causarle más preocupación. Evitar hablar de este tema lleva un mensaje intrínseco que los niños pueden interpretar como » No puedo hablar de esto porqué papá se pone triste, o es algo muy malo, así que no hablaré de ello».

El temor del niño a lo desconocido es peor que enfrentarse a la realidad.


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