Rabietas infantiles ¿Podemos controlarlas?

Las rabietas infantiles —o desbordes emocionales— forman parte del desarrollo y suelen aparecer cuando los niños se sienten sobrepasados por la frustración, la rabia o la falta de recursos para expresar lo que les pasa. En este artículo, escrito y revisado desde una mirada evolutiva y respetuosa, abordo algunas situaciones cotidianas en las que estos desbordes son más frecuentes —como el supermercado o los momentos en los que el niño quiere algo que no puede tener— y comparto claves prácticas para anticiparnos y acompañarlos mejor. El objetivo no es “controlar” las rabietas, sino comprender qué hay detrás de ellas y ayudar al niño a regularse con nuestra presencia, poniendo límites claros y ofreciendo alternativas ajustadas a su edad y momento evolutivo.
rabietas infantiles

Este artículo fue escrito en los primeros años del blog, en un momento en el que hablábamos de “rabietas” desde una mirada más preventiva.

Hoy sabemos que los desbordes emocionales forman parte del desarrollo y que acompañarlos no pasa por controlarlos, sino por comprender qué necesita el niño en ese momento.

He decidido mantener este contenido, revisado y matizado, porque muchas de las situaciones que describe siguen siendo reales para muchas familias.

Las rabietas infantiles o desbordes emocionales en la infancia son uno de esos temas que tanto nos preocupan a madres y padres, seamos o no primerizos. Es por este mismo motivo que este tema lo he abordado en diferentes artículos en los que he tratado de explicar cuándo suelen aparecer, qué hay detrás de ellas y qué podemos hacer cuando uno de nuestros hijos se siente invadido por la frustración, la rabia o alguna otra emoción de gran intensidad que le desborda emocionalmente.

En éste hablaremos de cómo intentar evitar las rabietas infantiles en algunas situaciones habituales que sabemos que es probable que se produzcan.

Estaréis de acuerdo conmigo que la mejor forma de controlar las rabietas infantiles es procurar que no se produzcan. Sí claro, pero ¿Cómo? Bien, pues lo que nos conviene es anticiparse a posibles problemas. 

Veamos algunos de los más habituales.

1. Las rabietas de mi hijo en el supermercado o centro comercial,

Los centros comerciales o los supermercados son el lugar perfecto dónde se suelen producir más rabietas. 

Como ya lo sabemos vamos a ir prevenidos. 

Antes de ir, intentaremos explicarle lo que vamos a hacer (aunque cuando son muy pequeños tal vez debamos repetirlo varias veces).

Una vez dentro del supermercado para tratar de mantenerle entretenido y evitar aparezca en cualquier momento ese temido desborde emocional o rabieta, podemos dejar que él participe en la compra cogiendo las cosas que se van a comprar (las más pequeñas, claro) y metiéndolas en la cesta. De esa forma estará distraído y se sentirá útil, lo que evitará otras tentaciones. 

Intentaremos no permanecer en el lugar más tiempo que el que sea justo y necesario para realizar nuestras compras.

Los niños se aburren enseguida y cuando se aburren empiezan las batallas y con ellas las rabietas.

Además su cerebro todavía muy inmaduro se sobreestimula con tantos colores, sonidos, personas y acaba por saturarles. Un supermercado o un centro comercial es un lugar donde los más pequeños acaban por desbordarse ante tanta sobreexcitación. 

2. Cuando quiere algo que no puede.

Muchas veces los berrinches, las rabietas y desbordes emocionales empiezan porque el niño quiere algo que no puede, así que si podemos vamos a ofrecerle la posibilidad de que elija entre dos opciones. 

Muchas veces cometemos el gran error de preguntarles «¿Qué quieres de postre?», y …. claro se abre tal abanico de posibilidades que es muy probable que lo que elija no sea lo que más le convenga y ante un no aparecen las rabietas.

Por tanto, si le damos a elegir sólo entre dos opciones (ambas válidas) es mucho más probable que no empiece la pataleta. Preguntando, por ejemplo: «¿Qué quieres, una pera o un plátano?», se cierran las posibilidades y no tendremos que decirle que «no».

No dejemos que siempre juegue a solas. 

Prestemos atención cuando juegue de manera apropiada, y elogiemos su forma de proceder. Así evitaremos que tenga que recurrir a jugar de manera inapropiada para llamarnos la atención.

En resumen

Sea como sea, también tienes que tener en cuenta que las rabietas forman parte del desarrollo normal de tu hijo y que son necesarias. Te lo explico en este otro post que te recomiendo leer: Desbordes emocionales o Rabietas: 4 razones por las que tu hijo debe tenerlas

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2 respuestas

  1. quisiera de su apoyo urgente tengo mi pareja hace mas de dos años y el tiene un niña de 4 años pero desde que la conozco siempre hizo lo que quería pensé que lo hacían para que la niña se sienta bien pero me di cuenta que la malacostumbraban ahora que pasaron dos años ella esta cada dia peor incluso ya sabe como hacer que su papa pierda la paciencia al final acabamos renegando o hasta discutiendo cuando ya la niña esta en el nido no quiero mas estoy decidida a terminar esta relación que no lleva a nada ya que es tan estresante esta lucha y quiero estar tranquila a pesar de que pongo de mia la calma paciencia y mas no se puede mas porque su papa también tiene un carácter fuerte y muchas veces el desautoriza lo que yo digo gracias por su apoyo

    1. Termina esa relación, la niña estaba antes y estará después yy es más importante el apego con su padre, seguramente conseguirás a alguien más, él será siempre su padre, si no la soportas aléjate.

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