Este artículo fue escrito en una etapa anterior del blog y ha sido revisado desde la mirada actual, en Diciembre de 2025.
Hoy sabemos que las preguntas sobre los Reyes Magos o Papá Noel no suponen una pérdida de inocencia, sino un paso natural en el desarrollo cognitivo y emocional de los niños.
Mantengo este contenido actualizado porque invita a reflexionar sobre cómo acompañar este momento desde el respeto, la honestidad progresiva y el cuidado del vínculo.
Llega un día en el que la temida pregunta sobre los Reyes Magos llega, y llega en el momento menos pensado. Y ésta puede ser «Mamá ¿los reyes magos son los papis? Me ha dicho una amiga del cole que no existen y que son los papis quienes compran los regalos«. Así, de repente, mientras comíamos este mediodía me lo ha soltado mi hijo de 6 años. Y como no me lo esperaba me he quedado helada. Es todavía muy pequeño y la preciada inocencia infantil parece ir desapareciendo poco a poco.
La Navidad está cercana, las calles se han engalanado y la gente empieza a animarse a realizar las primeras compras. En el cole estamos preparando la llegada de los Pajes Reales que recogerán las cartas de los más pequeños. Todos nos contagiamos, en mayor o menor medida, del espíritu navideño de cada año. Y, a mí particularmente, me encanta ver la cara de ilusión de los más pequeños ante la idea de la llegada de Papá Noel o los Reyes Magos. Estaréis de acuerdo conmigo, o no, que pensar en ello les ilumina la cara, incluso parece que se portan mejor cuando les recordamos el poder que tienen de verlo todo … pero llega un momento en el que la magia puede romperse y la inocencia se desvanece.
Sí, llega un momento en el que tu hijo te pregunta «¿los Reyes Magos son los papis?». Y cuando esto ocurra ¿crees que estás preparado para responder? ¿Qué les contarás?
Es cierto que algunos padres creen que no deben seguir mintiendo a sus hijos con esto de los Reyes Magos, ni con Papá Noel. Creen que no deben inculcar en sus hijos falsas expectativas, ni falsas ilusiones sobre posibles regalos que recibirán. No quieren mentirles ni alimentar más las ya más que crecidas imaginaciones infantiles. Algunos también creen que seguir con el tema de los Reyes Magos o Papá Noel es un atraso e incluso que pueden perjudicar a sus hijos cuando descubran la realidad.
Bajo mi humilde punto de vista, creo que nada hay de malo en que los niños vivan y sientan la magia de Papá Noel o de la noche de Reyes. Estas fantasías fomentan la imaginación y mantiene intacta la llama de la ilusión e inocencia infantil, cuando creer en personajes míticos, mágicos y poderosos es fácil además de increíble.
Pero claro, los niños crecen y acaban por descubrir que algo no acaba de cuadrar. Algunos descubren que los Reyes son los padres y lo van contando alegremente en los patios de los colegios dejando a los otros niños desconcertados e inquietos ante la posibilidad de que los Reyes Magos o Papá Noel no existan.
Y llega la pregunta «Mamá ¿los Reyes Magos son los papis? Me lo ha dicho una amiga del cole».
Ante esta pregunta está en tus manos decir la verdad o seguir con la ilusión. En mi caso, con dos niños tan pequeños de 6 y 3 años, opté por la segunda opción. «Los Reyes Magos existen, igual que Papá Noel, el Ratoncito Pérez, el Hada de los dientes,…. » Sí, porque es bonito creer y tener esta ilusión. Sí, porque es bonito ver esas caras iluminadas por la emoción. Sí, porque yo creí en ellos hasta que tuve 9 o 10 años y aún hoy me emociono en la noche de Reyes al oír los tambores que acompañan a la comitiva Real …
Son tradiciones, tradiciones que podemos seguir, o no. Cada familia escoge qué es lo que quiere o debe hacer. Si en tu caso eres de los que has optado por seguir con esta tradición y tu hijo te empieza preguntar sobre la existencia o no de los Reyes Magos o Papá Noel tendrás que encontrar el modo más adecuado para responderles teniendo en cuenta su edad y madurez.
A modo de conclusión
Las preguntas sobre los Reyes Magos no llegan para romper la magia, sino para transformarla. Forman parte del crecimiento y de la capacidad de los niños para pensar, cuestionar y elaborar nuevas explicaciones sobre el mundo.
Acompañar este momento no implica mentir ni revelar toda la verdad de golpe, sino escuchar, respetar el ritmo de cada niño y responder desde la honestidad progresiva y el cuidado emocional. No hay una única forma correcta de hacerlo: cada familia encontrará la manera que mejor encaje con sus valores y con la madurez de sus hijos.
Celebrar la Navidad cuando los niños crecen también cambia, pero lo que permanece es el vínculo, la tradición compartida y la posibilidad de seguir creando momentos significativos juntos.
Foto cortesía www.wikimedia.org
Si quieres seguir reflexionando sobre la Navidad, la fantasía y los cambios que trae el crecimiento:
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