Tartamudeo evolutivo y problemas emocionales. Mi hijo tartamudea ¿

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Los padres que tenemos o hemos tenido un niño que a los 3-4 años ha empezado a tartamudear no podemos evitar preocuparnos tanto por su tartamudeo como por la afectación que éste puede tener a la larga en su autoestima. Pero según un estudio reciente el tartamudeo evolutivo podría no causar problemas emocionales en los niños en edad preescolar.


La investigación también sugiere que muchos de estos niños realmente tienen unas habilidades lingüísticas muy desarrolladas y que sería precisamente su capacidad linguística, mucho más desarrollada que su sistema motor, lo que provocaría el tartamudeo evolutivo en niños preescolares. Dicho de otro modo, el sistema motor de estos pequeños no es capaz de seguir su sistema cognitivo y por este motivo aparece el tartamudeo evolutivo.

La investigación sugiere que los niños en edad preescolar que tartamudean no sufren problemas emocionales o sociales por tartamudear, e incluso tienden a tener unas habilidades lingüísticas más potentes que las de sus compañeros.

Estos hallazgos nos dan cierta tranquilidad a los padres, pero también hay que explicar y hacer hincapié en que el estudio trabajó con promedios. De manera que algunos niños que tartamudean sí podrían pasar por dificultades emocionales, como ser tímidos o retraídos. La investigadora principal, Sheena Reilly, del Instituto Murdoch de Investigación sobre los Niños, en Victoria, Australia afirma:

 Los patólogos del habla ( logopedas)  que tratan a los niños que tartamudean ciertamente ven evidencias de este tipo de conductas, niños retraídos, tímidos, vergonzosos, …


Pero cuando se observa a los niños pequeños en un conjunto más amplio, tales efectos negativos podrían no ser la «norma», al menos, a corto plazo, según informa el equipo de Reilly en la edición en línea del 26 de agosto y en la edición impresa de septiembre de la revista Pediatrics.

El estudio.
El estudio contó con 1,619 niños de Melbourne, Australia, a los que se realizó un seguimiento desde que eran bebés. Al cumplir los 4 años de edad, el 11 por ciento ya había empezado a tartamudear. Basándose en los formularios estándares entregados a los padres, a esos niños les iba tan bien como a sus iguales en cuanto al desarrollo emocional y social. Además, tenían una puntuación promedio superior en las medidas del vocabulario y otras habilidades lingüísticas.

Existe la evidencia de que los niños con tartamudeo podrían ser «lingüísticamente precoces» afirmó Heather Grossman, directora clínica del Instituto Americano del Tartamudeo, en la ciudad de Nueva York.
La teoría es que para algunos niños en edad preescolar, la capacidad lingüística del cerebro está más desarrollada que el «sistema motor» que les permite hablar físicamente. «En otras palabras, el sistema motor no puede seguir el paso del sistema cognitivo». Y eso puede llevar al tartamudeo evolutivo.

El tartamudeo se produce de manera más frecuente en los niños de 2 a 5 años de edad, y normalmente se pasa, remite de forma espontánea sin necesidad de ningún tratamiento; solo un 1% o menos de los adultos siguen tartamudeando.

La pregunta es: ¿qué niños necesitan terapia del habla para ayudarles a superar el problema?

«En muchos casos el tartamudeo empieza de forma leve, y recomendamos ‘una espera vigilante’ durante un año como un enfoque razonable», indicó Reilly.
Sin embargo, es probable que pase más de un año, según los hallazgos de su equipo. De los 142 niños en edad preescolar que empezaron a tartamudear, solo el 6 por ciento dejó de hacerlo al cabo de un año.

Reilly afirmó que los investigadores todavía han de averiguar cuánto tiempo se requiere normalmente para la «recuperación» del tartamudeo.

Hay algunos factores que los expertos han descubierto que son importantes: 
  • Las chicas, por ejemplo, son más propensas que los chicos a superarlo por su cuenta, señaló Grossman. 
  • Cuando los niños llegan a los 6 o 7 años de edad, la cantidad de chicos que tartamudean es unas cuantas veces más alta que la de las chicas, por razones que no están claras.

Grossman afirmó que no deseaba que los padres interpretaran los nuevos hallazgos como un indicador de que el tartamudeo no es un problema para los niños.

«Hay algunos niños que a esta edad tan temprana ya tienen estos problemas (emocionales o sociales)», afirmó. Y, si el tartamudeo no mejora, podrían tener más problemas cuando sean mayores y estén en la escuela.
Y tanto ella como Grossman afirmaron que los padres no deberían tener dudas en hablar con su pediatra o con un patólogo del habla si les preocupa el tartamudeo de su hijo.

Fuentes: Artículo por HealthDay, traducido por Hispanicare. Sheena Reilly, Ph.D., Murdoch Childrens Research Institute, Victoria, Australia; Heather Grossman, Ph.D., clinical director, American Institute for Stuttering, New York City; September 2013, Pediatrics

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