La siesta en la infancia: por qué ayuda y cómo acompañarla

Por qué es tan importante dormir la siesta durante la infancia.

Escribí este artículo en 2013 y lo he revisado en octubre de 2026 con la mirada de hoy, que suma al enfoque cognitivo-conductual una mirada relacional sobre las dinámicas familiares.

En los primeros años, la siesta o un rato de descanso después de comer ayuda a muchos niños. Cada uno la va dejando a su ritmo, y no hay una edad exacta que valga para todos.

papá besando a su bebé dormido

¿Por qué ayuda la siesta durante la infancia?

En muchos niños, la siesta se nota en la tarde: están más tranquilos, menos irritables y más atentos. La diferencia entre una tarde de mal humor y una más pacífica está, muchas veces, en haber descansado un rato o no.

En los bebés, el sueño de día forma parte de su descanso igual que el de la noche. A veces pensamos que, si duermen menos de día, dormirán mejor de noche, pero un niño muy cansado puede llegar tan activado a la noche que le cueste más dormirse.

Un estudio con 40 niños de preescolar observó que la siesta les ayudaba a recordar mejor lo aprendido por la mañana, sobre todo a los que la hacían de forma habitual.

Cómo acompañar la siesta

Ayuda que la siesta tenga una pequeña rutina, parecida a la de la noche, y que se haga más o menos a la misma hora. Si es posible, antes de media tarde, para que no le quite sueño por la noche. Dejar algo de luz y no imponer un silencio absoluto también les ayuda a diferenciar el día de la noche.

Cuando aparecen las señales de sueño, como frotarse los ojos o estar más inquieto, podemos proponerle descansar y acompañarle, sin convertirlo en una lucha. Un ambiente agradable, con música suave, un cuento o una canción, suele ayudar.

Cuando ya no quiere dormir la siesta

Con los años, la siesta se va acortando. Un niño que a los dos años dormía dos horas quizá a los cuatro tenga bastante con una, y más adelante con un rato tumbado en el sofá.

Hay épocas en las que están tan interesados en explorar el mundo que no quieren perderse nada. Es habitual. Si no quiere dormir, no hace falta forzarle: podemos ofrecer un rato tranquilo con cuentos o juego sosegado.

Y si en casa los horarios no permiten la siesta, por el cole, por el trabajo o porque hay hermanos, también está bien. Cada familia encuentra su manera, y un rato de calma en otro momento del día también suma.

Una pregunta para ti

¿Cómo vivís la siesta en casa? ¿Os ayuda, o se ha convertido en otra batalla del día? Si quieres, cuéntamelo en los comentarios.

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3 respuestas

  1. mi hijito de 4 años y medio se demora en comer y hacer las tareas llega del cole a las 2:20 pm nos sentamos almorzar 2:30 pm y termina 3:20 pm asi k enseguida hacemos las tareas xk también se demora terminamos todo a las 6:40 pm asi le dejen dos hojas d tarea, luego m pide a jugar con el juego 20 minutos y luego lo baño tengo mi bebita de 6 meses y parece k le ha chocado en todo
    es muy lento y si lo dejo dormir la verdad k el se la da d largo xfavor ayúdame mi hijito es un niño demasiado renegon k ya no se que hacer…

  2. Anónimo,
    tal y como comento en el artículo, se recomienda hasta los 5 años, pero con la entrada de los niños en el cole se suele suprimir erróneamente por falta de tiempo.
    Los 3 primeros años fundamental que duerman después de comer siempre, en el cole y en casa. Después, como mínimo si no duermen que descansen.

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