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Pensar en el futuro es tan corriente y común que apenas nos damos cuenta que lo hacemos. Es muy probable que antes de leer este post hayas revisado tu lista de tareas pendientes y tu agenda. Si es así es porque anteriormente has estado organizando y planificando tu día a día. Has pensando qué vas a hacer, dónde tienes que ir, con quien te reunirás, o cientos de cosas más.

Y es que hoy deseo tratar este tema porque este pensar en el futuro suele aparecer, no solo con la edad sino, también con el hecho de ser madre. Porque también es muy probable que te hayas despertado alguna noche pensando «qué pasará el día de mañana cuando …»

Pensar en el futuro

Hoy hablamos de los pros y de los contras de pensar en el futuro. Qué tiene de positivo y negativo irnos con la mente más allá de hoy. Porque algunas ventajas tiene pero también ciertos inconvenientes.

Y es que pensar en el futuro es algo que nuestra mente hace de un modo inconsciente. De igual modo que lo hace cuando navega hacia el pasado tratando de encontrar soluciones a dificultades ya vividas. Este ir y venir de nuestros pensamientos en ocasiones nos genera malestar. Ya sea en forma de miedo, ansiedad, tristeza o melancolía. Sin embargo, en otras nos ofrece la posibilidad de encontrar el impulso o la energía necesaria para anticiparnos y tomar decisiones beneficiosas a corto, medio o largo plazo.

Pensar el futuro es una oportunidad

Como hemos visto, una parte positiva de pensar en el futuro es aquella que nos permite organizarnos y planificar, cuando agendamos eventos, reuniones, salidas o vacaciones.

De modo que, una de las ventajas o de los beneficios que puede suponer pensar en el futuro, en el nuestro o en el de nuestros hijos, es precisamente la capacidad de anticipación a los potenciales contratiempos, dificultades e incertidumbres que pueden aparecer en nuestras vidas. Y aún así aparecerán, porque la realidad es incierta y no lo podemos controlar todo pero otras muchas cosas sí.

Pero por ejemplo, pensar en el tipo de educación que queremos ofrecer a nuestros pequeños o el tipo de escuela al que deseamos llevarles cuando aún estamos embarazadas nos entrena para tomar la mejor decisión en el momento que se plantee esta cuestión en la realidad. Aunque aún quede mucho por delante y finalmente acabemos tomando otro camino.

Otro ejemplo, de pensar en el futuro como oportunidad, puede ser tener presente hacernos un seguro de vida por lo que nos pueda pasar, algo que te ayudará a dejar de preocuparte por ese «qué será de ellos si tengo un accidente y fallezco». Sé que es un tema sobre el que preferimos no pensar. Un tema que dejamos pasar y que cubrimos con un tupido velo de pensamientos alternativos hasta que una vez más aparece recurrentemente en nuestra mente. Generándonos ansiedad. . Y aunque es cierto que no podemos controlar el día de nuestra muerte sí podemos tener tener control sobre cómo dejaremos las cosas cuando esto suceda.

La ansiedad de pensar en lo que vendrá

La otra cara de la moneda es la ansiedad que nos genera pensar en exceso en ese futuro incierto que está por venir.

Tal y como hemos visto, la ansiedad es una emoción que, como cualquier otra, nos ayuda a adaptarnos a las situaciones. Sin embargo, cuando es intensa, frecuente y recurrente nos invalida casi por completo.

Pensar una y otra vez en «que pasará cuando …» tratando de controlar hasta el más mínimo detalle es una tarea agotadora que genera una gran sensación de malestar, angustia y vértigo.

Es sencillo aconsejar que debemos aprender a tolerar la incertidumbre. Unas palabras que se han repetido una y otra vez recientemente, casi como si de un mantra se tratara. Pero como muy bien sabemos todos, y más con la situación que hemos vivido a lo largo de esta pandemia, no es tan fácil hacerlo como lo es decirlo.

Es cierto que debemos vivir más en el aquí y ahora y centrarnos en el momento presente para rebajar esa ansiedad que nos genera mirar hacia delante. Y las técnicas de relajación basadas en el mindfulness son altamente efectivas y una excelente forma de mantener la mente en calma. Aceptando los pensamientos y emociones sin tratar de controlarlas, reprimirlas, negarlas o juzgarlas.

En resumen

En resumen, pensar en el futuro puede ayudarte a tomar decisiones importantes como las que hemos comentado en este post: encontrar la escuela para tus hijos, planificar tu futuro académico y profesional, … pero no pretendas tenerlo todo bajo control.

(c) Can Stock Photo / AntonioGuillem

Sara Tarrés

Soy Sara Tarrés, licenciada en Psicología por la Universidad de Barcelona, con Máster en dificultades del aprendizaje (ISEP) y Postgrado en Psicopatología infantojuvenil (ISEP).He trabajado como asesora y orientadora de padres y maestros en diferentes escuelas concertadas de Barcelona y como reeducadora de niños que presentaban diferentes dificultades en su aprendizaje.Actualmente dirijo Mamá Psicóloga Infantil desde donde oriento a padres en temas de crianza, desarrollo y educación. Esto me permite compaginar mi faceta de madre a tiempo completo sin dejar de lado mi actividad profesional.