Hoy quiero reflexionar sobre el impacto psicológico que puede tener en los niños el hecho de tener que usar gafas. Es decir, cómo les afecta este cambio y de qué manera lo aceptan los adultos de la familia, los amigos y los compañeros de clase. Porque sabemos que muchos niños son víctimas de burlas y comentarios hirientes por el sencillo hecho de tener que hacer uso de unas gafas de lectura para poder realizar sus actividades escolares sin dificultad.

Pero no solo eso, en ocasiones somos los propios padres y madres u otros familiares cercanos, como los abuelos, quienes aceptamos mal la idea de verles con anteojos. Sea como sea, y provenga de donde provenga la crítica, burla o comentario, el hecho es que afectará a la autoestima del niño o niña si no somos suficientemente respetuosos, comprensivos, tolerantes y veamos el hecho de llevar gafas como algo totalmente normal.

De manera que es importante que busquemos el modo de minimizar el impacto psicológico que pueda causarles. Y de esto es de lo que quiero hablarte hoy.

niños que necesitan usar gafas

Niños y niñas que necesitan usar gafas

Los motivos por los que los niños y niñas necesitan usar gafas son variados como por ejemplo la miopía, el astigmatismo o la hipermetropía. Será tras una revisión completa con el médico oftalmólogo y el optometrista quienes determinarán el problema visual que tenga nuestro hijo o hija. En esta revisión, que puede incluir la dilatación de la pupila para ver el fondo del ojo y asegurar si existe un problema, se determinará qué tipo de graduación es la correcta.

Dicho esto, es importante que anualmente nuestros hijos pasen por estas revisiones con la finalidad de detectar cuando antes cualquier tipo de anomalía visual, que como bien sabemos afecta a su calidad de vida y a sus aprendizajes escolares.

Las gafas son un motivo de preocupación para los padres

Cuando los niños necesitan usar gafas los padres suelen preocuparse por diferentes cuestiones, tanto por el coste económico que supone como por el cambio de imagen de su pequeño o pequeña. También por si sus compañeros se burlarán de él o ella y de qué manera le afectará en sus actividades deportivas.

Muchos padres equivocadamente optan por aplazar la decisión de ponerles anteojos hasta que su hijo crezca. Un error importante ya que no ver bien es una de las causas del retraso en la lectoescritura, base de todos los aprendizajes escolares.

No ver bien, además causa otros problemas en la vida diaria de los pequeños, los cuales pueden mostrarse más torpes, con mayor dificultad para hacer determinadas tareas … y consecuentemente puede que se sientan menos hábiles, menos competentes y por tanto desarrollarán un autoconcepto más negativo.

A esto le debemos sumar el dolor de cabeza que se produce forzar la vista, por lo que aplazar el momento de ponerle gafas a un niño no es para nada recomendable ni mucho menos adecuado.

Como hemos visto podemos estar dificultando sus aprendizajes escolares, su autonomía personal y un adecuado autoconcepto académico y personal.

Velar para que no sean víctimas de acoso escolar

Otra cuestión que debemos tener en cuenta, y de la que te hablaba al inicio del post es que estos niños y niñas que deben usar gafas son más propensos a ser victimas de burlas y comentarios hirientes.

Es función de los adultos (maestros, educadores, padres y madres y otros miembros de la comunidad educativa) velar para que estos niños no sean atacados por bromas de mal gusto, que tanto daño causan en la autoestima de quienes las reciben.

Educar en valores como la tolerancia y el respeto por cualquier tipo de diferencia, así como fomentar la empatía y el desarrollo de unas adecuadas habilidades sociales y actitudes asertivas son clave para erradicar esta lacra social llamada acoso escolar. Esta es una tarea que nos interpela a todos y en la que todos debemos implicarnos.

Usar gafas, brackets, una silla de ruedas o tener cualquier tipo de diversidad funcional o intelectual no debería ser objeto de chanza, como tampoco debería serlo ser de otra etnia, cultura o tener una orientación sexual distinta a la nuestra.

Preservar la autoestima de los niños que necesitan llevar gafas

Uno de los principales objetivos que tenemos como educadores – seamos padres, madres u otro tipo de persona que trabaja con niños – es preservar la autoestima de nuestros hijos y/o alumnos. Es decir, trabajar para que los niños y niñas puedan desarrollar una valoración afectiva positiva respecto de sí mismo en cuanto a su:

  • aspecto físico,
  • desempeño académico, social y familiar,
  • modo de ser,

Un momento importante en el desarrollo de la autoestima, y en que debemos estar atentos es a los 3 años (cuando inician la escuela infantil). En esta época los pequeños empiezan a autoevaluarse comparándose con su grupo de iguales. El modo en el que son aceptados o rechazados tiene una gran influencia en la forma de valorarse. Es importante prestar atención si nuestro hijo o alumno ya lleva gafas a esta edad para poder reconducir algunas dinámicas.

De igual manera es importante estar atentos en otros momentos evolutivos significativos, como la entrada en primaria o entre los 9 y 12 años, etapa en la que se producen importantes cambios evolutivos y en la que la comparación social va en aumento hasta pasada la adolescencia.

Debemos por tanto:

  • evitar comentarios negativos sobre su aspecto,
  • fomentar un concepto realista y positivo sobre sí mismos,
  • estimular el reconocimiento de cualidades propias y de los demás,
  • educarles para que aprendan a aceptarse a ellos mismos así como a los demás con todas sus diferencias.

En resumen, el impacto psicológico de usar gafas no debería existir si entre todos aceptamos y ayudamos a aceptar que las gafas son solo un instrumento o herramienta que nos facilita la vida, nos ayuda a realizar mejor las tareas, y que quienes las necesitan no son menos que quienes no deben usarlas.

Sara Tarrés

Soy Sara Tarrés, licenciada en Psicología por la Universidad de Barcelona, con Máster en dificultades del aprendizaje (ISEP) y Postgrado en Psicopatología infantojuvenil (ISEP).He trabajado como asesora y orientadora de padres y maestros en diferentes escuelas concertadas de Barcelona y como reeducadora de niños que presentaban diferentes dificultades en su aprendizaje.Actualmente dirijo Mamá Psicóloga Infantil desde donde oriento a padres en temas de crianza, desarrollo y educación. Esto me permite compaginar mi faceta de madre a tiempo completo sin dejar de lado mi actividad profesional.