Escribí este artículo en 2014 y lo he revisado en octubre de 2026 con la mirada de hoy, que suma al enfoque cognitivo-conductual una mirada relacional sobre las dinámicas familiares.
Los terrores nocturnos son un tipo de parasomnia, una alteración del sueño parecida a las pesadillas, aunque mucho más llamativa. Quien los ha visto en su casa sabe lo que impresionan.
¿Cómo saber si es una pesadilla o un terror nocturno?
Los terrores nocturnos, o «pavores nocturnos», suelen aparecer en la infancia. Son más angustiosos de ver que las pesadillas y alarman mucho más a los padres.
Aunque el niño abra los ojos y parezca despierto, sigue dormido. Se agita de golpe, se sienta en la cama, grita, parece aterrorizado y no reconoce a quien tiene delante. Si intentamos hablarle, no nos responde o lo hace con confusión.
Estos episodios pueden acompañarse de:
- el corazón acelerado (taquicardia),
- respiración rápida (taquipnea),
- sudor abundante y pupilas dilatadas (midriasis),
- mejillas enrojecidas.
Suelen durar pocos minutos, casi siempre en la primera parte de la noche. Después el niño vuelve a dormirse tranquilamente y a la mañana siguiente no recuerda nada.
Pueden aparecer de forma espontánea o tras algún estímulo, como un ruido o un cambio brusco de postura. Son frecuentes hacia los 3-4 años, aunque a veces aparecen más tarde, y suelen ir desapareciendo a medida que el niño crece.
¿Qué causa los terrores nocturnos?
Tienen que ver con la maduración del cerebro. Durante el sueño profundo, a algunos niños todavía les cuesta regular la actividad cerebral, y se produce una especie de despertar a medias. Un niño puede tener un solo episodio y no volver a tenerlo, o tener varios durante una temporada hasta que van desapareciendo.
Es más fácil que aparezcan cuando el niño:
- está muy cansado o ha dormido poco,
- está enfermo o tiene fiebre,
- toma alguna medicación,
- pasa por una temporada de estrés o de cambios,
- duerme en un lugar nuevo.
¿Qué podemos hacer cuando aparecen?
Lo que más cuesta es quedarse quieto viendo a tu hijo así. La Asociación Española de Pediatría recomienda no despertarle ni intentar calmarle con insistencia, porque puede agitarse más. Ayuda más estar cerca, con calma, y asegurarnos de que no se hace daño.
Tampoco hace falta comentárselo al día siguiente: él no lo recuerda, y hablar de ello puede preocuparle y hacer más difícil la hora de ir a la cama.
Cómo cuidar el descanso durante el día
Los terrores nocturnos suelen desaparecer con el tiempo sin un tratamiento específico. Mientras tanto, cuidar el descanso ayuda a que haya menos episodios:
- Mantener una secuencia más o menos estable al final de la tarde: baño, cena, dientes, cama.
- Mantener horarios parecidos para acostarse y levantarse.
- Revisar si la agenda de la semana deja margen para descansar, también con las extraescolares.
- Bajar un poco el nivel de exigencia en épocas de cambios o de más tensión.
Y no olvidemos a quien se levanta por la noche. Vivir varios episodios seguidos agota y asusta. Si en casa sois dos, repartir las noches también forma parte de cuidar el descanso de todos.
¿Cuándo consultar?
Coméntalo con el pediatra si los episodios son muy frecuentes, si tu hijo está cansado o somnoliento durante el día, si en algún episodio se ha hecho daño o ha hecho daño a alguien, o si la situación está alterando mucho el descanso de la familia. En la consulta valorarán si hace falta derivar a otro profesional.
Para seguir leyendo
¿Te ha pasado algo parecido en casa? Puedes contármelo en los comentarios: los leo todos. Escribir un comentario
Envíaselo a quien esté viviendo lo mismo
Curso gratuito · 7 lecciones
Desmontando mitos de la crianza
Siete ideas muy repetidas que añaden culpa y confusión. Lecciones breves para recuperar tu propio criterio.
Empezar gratis Solo nombre y correo
Un comentario
Sufrimos este desorden con mi hijo cuando era pequeño y la verdad que si fue asi, comenzo y termino entre los 5 y 6 años y nos asustabamos mucho, me quede con muchas preguntas que hoy con este post termine de comprender, muchas gracias! Cabalmente por ese tiempo pasamos por mucho estres y cambios en nuestra familia que entiendo fue lo que provoco esta situacion. Muchas gracias y hoy precisamente mi niño esta cumpliendo 21!