El estudio aparece en la edición on-line de este mes de la revista Clinical Pediatrics.
Llama la atención que más de 2/3 de los estudiantes encuestados reportaron haber comido algo de comida rápida. Y uno de cada cinco había comido al menos cuatro comidas rápidas en la semana anterior, encontró la encuesta. La proliferación de la comida rápida ya es preocupante, debido a la epidemia de obesidad en Estados Unidos.
De todas manera, como es habitual ya en muchos de estos estudios no se ha podido probar que la comida rápida provocara unas puntuaciones más bajas, solo que ambas cosas se vinculaban, tal y como admite la líder del estudio. Sin embargo es cierto que otras investigaciones han vinculado unas dietas ricas en azúcar y grasas con un efecto adverso sobre los procesos de aprendizaje y esto requiere prestar atención y seguir investigando. La profesora Purtell sugiere también que es posible que los que tienen un hábito de comida rápida quizá no reciban los nutrientes necesarios para un buen aprendizaje.
Como siempre, hay que ser moderados, y yo no digo que debamos demonizar ni prohibir este tipo de comidas pero sí debemos animar a nuestros hijos a consumirlas ocasionalmente, hemos de enseñarles a comer sano para conservar la salud y una buena nutrición.
Ciertamente se necesita más investigación para determinar qué impacto tiene la comida rápida sobre el potencial de aprendizaje de los niños pero todos sabemos que comer este tipo de productos de forma habitual no es sano.
Fuente: Artículo de HealthDay, traducido por Hispanicare. Andrew Adesman, M.D., chief, developmental and behavioral pediatrics, Steven & Alexandra Cohen Children’s Medical Center of New York, New Hyde Park, N.Y.; Kelly Purtell, Ph.D., assistant professor, human sciences, Ohio State University, Columbus, Ohio; Dec. 5, 2014, Clinical Pediatrics, online